Bethesda demuestra con Wolfenstein: The Old Blood que los buenos DLC y expansiones aún existen.

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Si tuviera que resumiros «Wolfenstein: The Old Blood» sería bajo las palabras de «Caos y Destrucción«, nombre que da el juego a su correspondiente modo difícil, estando por encima el modo über (correspondiente a muy difícil) y disponible una vez te pasas el juego: ¡Mein Leben! (en el que si mueres, di adiós a tu partida). ¡Pero ay, talonianos, si queréis saber más, no os queda otra que seguir leyendo!

Old Blood es la precuela o DLC independiente de «Wolfenstein: The New Order» y nos sitúa en un mundo alternativo en el que la Alemania nazi está a punto de ganar la 2ª Guerra Mundial (leyendo los documentos contextuales podréis enteraros de detalles jocosos como que el asalto a Normandía fue un fiasco y los aliados capturados ahora trabajan haciendo un museo sobre dicha victoria nazi). Para evitarlo, jugaremos como B.J. Blazkowicz, un polaco que trabaja para las fuerzas aliadas y tiene el aspecto físico de Arnold en Conan. Tu misión será sencilla: entrar en el castillo de Wolfenstein y robar unos documentos con la ubicación de la base de Calavera Strauss de manos de Helga, una de sus lugartenientes.

A su vez, Old Blood nos muestra otro mundo alternativo, ya que el juego representa la viva imagen de lo que serian los FPS de hoy en día si hubieran ido por otros derroteros: Olvídate de la vida que se te regenera totalmente tras esconderte en un muro; olvídate de llevar solamente 3 armas; y… olvídate de una IA trabajada, lo cual da pie a los primeros puntos negativos del juego.

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Like Skyrim with guns.

 

Old Blood cuenta con fases de sigilo, que comparativamente con el resto del juego no suponen mucha dificultad, la IA anda por una ruta de patrullaje preestablecida, por lo que tras observarles 2 minutos se te hará muy sencillo saber a quién derribar primero y a quién después para no activar la alarma, pudiendo dejar los cadáveres a la vista, tú no puedes moverlos ni ellos pueden verlos.  Por contraste, su acción es sencillamente brutal, ya sea disparando dos escopetas a la vez a enemigos enormes como los Supersoldaten, destruyendo el escenario (casi todo lo que verás se podrá destruir) con un pequeño lanzagranadas o reventando cabezas de nazis con el arma estrella de este juego, la tubería… tubería que nada tiene que envidiar a la palanca de Freeman o al piolet del nefasto reboot de Lara Croft. Y es que la tubería sirve para hacer escalada, para romper muros y cabezas, para abrir puertas y trampillas y hasta hace las veces de tirolina, vamos que tiene usos por un tubo (chistaco ahí).

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Traqueteomía improvisada para el colega.

 

Desde el punto de vista técnico, el juego es un portento: Los escenarios son preciosos casi en su totalidad tanto en interiores y exteriores, las luces y sombras lucen de manera realista, las explosiones son convincentes, la sangre y vísceras te harán sentir un «goregasmo» en los momentos en los que hay que repartir estopa y adrenalina a partes iguales y toda esa acción vendrá aderezada por una BSO que te mete de lleno en el juego y un doblaje al castellano que supongo gustará hasta a los más exigentes en este tema tan delicado. Como guinda de este pastel tendremos pequeñas dosis de humor y chascarrillos dignos del cine de acción de los 80s-90s. Como ya dije en un párrafo anterior a Blazkowicz, sólo le falta soltar un «si sangra, se puede matar» (y si no, también) para ser el perfecto Arnold Schwarzenegger.

En cuanto al guión, la búsqueda del dossier mencionado nos llevara a través de ocho misiones divididas en dos partes y un pequeño prólogo a traves del Castillo de Wolfenstein y el pueblo pesquero de Wulfburg. Dicha primera parte parece a su vez un pequeño prólogo de lo que se acontecerá en el segundo capítulo, en el cual la historia dará un giro argumental desde el momento  en el que el equipo de Helga abre un antiguo cementerio… y aparecen los zombies. Pero esa parte, aunque más sencilla a nivel jugable, es demasiado buena como para destripárosla. Y si entre masacre y masacre queréis descansar, sabed que el juego consta de coleccionables que desbloquearán artworks y el juego de Wolfenstein 3D, que estará oculto en los propios niveles del juego.

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Otro de los problemas principales es que el juego es ligeramente corto, en difícil la experiencia te durará unas 7 horas, repletas de acción, tensión y humor, algo más si te emperras en encontrar todos los coleccionables. Los niveles a veces se te harán cortos y te dejarán con ganas de más acción. Aparte de la campaña de un jugador sólo encontraremos el modo desafío (oleadas), lo cual es un problema, ya que el juego no tiene mucha rejugabilidad y tal vez un multijugador con toda la destrucción que ello supondría hubiera sido la guinda que le hubiera dado al juego un 9.

En conclusión, aunque tenga ligeros fallos en el gameplay y en su acabado técnico, el juego sobresale que da gusto y te deja con un buen sabor de boca, tanto si has jugado Wolfenstein: The New Order como si no lo has hecho, y más al precio de 19,99€ 2015-05-07_00001.

 

Lo mejor:

  • La acción a raudales, destruir a partes iguales objetos y enemigos.
  • El guión y el nivel de profundidad que pueden presentar los personajes en una historia tan corta.
  • El apartado sonoro.

 

Lo peor:

  • Las fases de sigilo, que pueden llegar a ser tremendamente fáciles.
  • La reducida IA de nuestros enemigos.
  • La poca rejugabilidad que ofrece el título.

Nota:

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*Este análisis ha sido realizado utilizando la versión de Wolfenstein: The Old Blood para PC.