Shinto-ritual

Todos conocemos lo aficionados que son a los fantasmas los japoneses, pero ¿sabías que esta creencia es muy antigua y no una moda pasajera moderna? ¡No todo comenzó con “The Ring” como muchos creen! Bueno, si nos sueles leer seguro que lo sabes, pero si eres nuevo por estos lares, no te preocupes que comenzaremos desde el principio.

En Japón, igual que en la mayoría de las culturas del resto del mundo, se cree que al morir el alma se separa del cuerpo físico. Desde la era Jomon (situada entre los 14 500 a.C. y hasta el 300 a.C.) se tiene constancia de que los japoneses construían tumbas para albergar a los fallecitos y realizaban ritos para despedirlos y apaciguar su alma. Algunas de estas almas, especialmente las que murieron con violencia o bajo una fuerte carga emocional como odio, se transforman en onryô, quedándose en el mundo de los vivos para vengarse.

hyaku ana 7001
1000 tumbas de la era Jomon descubiertas en la ladera de Hyaku Ana en Saitama

Según el monje budista Jien, autor de una de las descripciones más antiguas de los onryô que aún se sigue utilizando en la actualidad, “un onryô es tan poderoso como su razón que tiene para aparecerse. Una vez que las causas pendientes del espíritu se resuelven, su ira es apaciguada y deja de molestar al mundo.” Y precisamente con el objetivo de apaciguar dicha ira y sed de venganza los japoneses crearon el Goryo Shinko, la Religión de los fantasmas.

Goryo Shinko, la Religión de los fantasmas.

Oficialmente se tiene constancia confirmada de la existencia de la Goryo Shinko desde el periodo Heian, que se sitúa históricamente entre los años 794 y 1185 d. C. de nuestro calendario ( los japoneses no adquirieron el calendario gregoriano actual hasta 1873, antes utilizaban un calendario lunisolar adaptado del calendario chino). La primera referencia escrita hace hincapié en un evento oficial celebrado en los jardines Shinsen de lo que por aquel entonces era la capital Heian. Se cree que el rito era más antiguo, y que ya se había celebrado durante años en el mismo lugar, pero ese año fue un acto oficial, quedando constancia escrita.

Desde la antigüedad, los japoneses atribuyen los desastres naturales y las plagas a la ira de algún onryô vengativo. Los onryô más poderosos no solo vuelcan su ira para vengarse de las personas que les asesinaron o trataron mal en vida, muchos cusan daño a cualquier ser que tenga contacto con ellos y los más poderosos (normalmente grandes guerreros, o miembros de la realeza) pueden llegar a causar pestes, inundaciones, tsunamis y plagas, cuando no focalizan su ira.

nakifudo_engi_abe_no_seimei

Los ritos de aplacamiento de un onryô incluían ofrendas ante su altar para calmar al espíritu o cantos del “Sutra del corazón” para que su estado colérico se transformara en un estado de “vacio” espiritual. Luego estaban toda una serie de actuaciones, muy festivas con la participación de un gran número de personas en un frenesí colectivo. También proviene de dicha época y rituales, la costumbre de poner un farolito en la orilla del rio o del mar para que flote por la superficie y guie al espíritu, ya en paz, hasta el mundo de los muertos.

Para apaciguar a los onryô que se creía eran más peligrosos (guerreros y nobles de la corte imperial) podían ascenderles de rango o nombrarles con títulos nobiliarios pos-mortem, así como elevados a la categoría de kamis en los santuarios locales, donde mucha gente asistía a rezarles para apaciguar su ira. Algunos de los más conocidos, y que aún existen en la actualidad, son Shimogoryo y Kamigoryo en Kyoto. Estos santuarios están consagrados a los Hasso Goryo, un grupo de espíritus formado a través de los años por el Emperador Sudo (hijo del Emperador Konin, príncipe Sawara en vida y ascendido para aplacar su ira tras su muerte), la Emperatriz Inoenai (esposa del emperador Konin), Prince Osabe (hijo del emperador Konin), Fujiwara Daibunin (madre del príncipe Iyoshin), Tachibana Daibu, Budaifu, la deidad Honoikatzu y Kibi Daijin.  También se consagra a los príncipes Shoshin, los inspectores del gobierno de China Fujiwara Nakanai y Fujiwara Hirotsugu, el Emperador Sotoku, Fujiwara, el Emperador Antoku, el Emperador Jyuntoku y el Emperador Tsuchimikado.

0401goryo
Templo Shimogoryo en Kyoto

Para Japón el periodo Heian era una época de inestabilidad política y devastadoras guerras, por eso se hizo tan extendida la creencia en los onryô y la Goryo Shinko, la Religión de los fantasmas. Aunque los vestigios de esta religión están muy presentes en la cultura japonesa actual, la religión Goryo Shinko como tal está en desuso y es más un vestigio del pasado que un referente del presente.

Fuente imágenes: 1