Una japonesa estudiante de farmacia arrestada después de drogar con chocolate casero a sus citas para robarles el dinero en efectivo y las tarjetas de crédito.

chocolate casero

Cuando éramos pequeños nuestro padres siempre nos decían “…No habléis con desconocidos…”, “… Si os ofrecen un caramelo no lo aceptéis”,… ¡Grandes consejos! Pero ahora nos hemos hecho mayores y nos creemos más sabios, desoyendo estos consejos demasiado a menudo.

Este es el caso de los protagonistas de hoy, hombres japoneses solteros a los que les han vaciado la cartera porque sus instintos «primarios» pudieron más que los consejos de supervivencia básica ¿Cómo? Aceptando un chocolatito casero de una linda estudiante que acababan de conocer por un servicio de citas online… ¡En su primera cita! ¿Se puede ser más mendrugo?

Pero vamos por partes. Las empresas que ofrecen servicios para encontrar pareja están en auge en Japón, una sociedad que cada vez tiene más problemas para comunicarse y socializar. Pero un perfil anónimo o con una mínima información de la persona conlleva sus riesgos, por ejemplo, hace poco se realizó un chequeo con 2,7 millones de cuentas de usuarios y solo había una mujer real entre todas ellas, el resto hombres y cuentas falsas.

Nuestras dos víctimas eran hombres que acudían a estas empresas para poder encontrar pareja. Ambos habían cumplido ya los 50 (52 y 55, correspondientemente) y debieron pensar que les había tocado la lotería cuando en sus correspondientes citas apareció una joven estudiante de farmacia. La chica, que ya tenía un ”modus operandi” estudiado, cenaba con ellos en algún restaurante cuyas raciones fueran escasas y las bebidas abundantes, y ya con “el puntillo de la felicidad” de las cervezas les ofrecía, como postre, unos chocolates caseros hemos con mucho amor. Lo que ellos no sabían es que la receta del chocolate casero no tenía “amor” como ingrediente especial, sino los somníferos fabricados gracias a sus conocimientos en farmacia.

De esta forma, al poco de salir del restaurante se quedaban dormidos y ella aprovechaba para vaciarles la cartera, robarles el efectivo y las tarjetas de crédito, y sacar todo el dinero que podía de los cajeros automáticos, averiguando las claves mediante la fecha de cumpleaños o diferentes datos que encontraba en los carnets.

Pero esperamos que la carrera de farmacia le vaya bien, porque como ladrona no parece que se apañe, pues en ambas ocasiones fue detenida a los pocos días de realizar el delito. Ya sabéis talonianos, si no os lo dice mamá ya os lo decimos nosotros: No os fiéis de los desconocidos, o de las chicas guapas que os ofrecen chocolate casero cinco meses después de San Valentín.

Fuente: Rocket News 24