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Japón es un país que nos llama la atención por muchos motivos, tal y como traté de explicar en el especial ¿Por qué nos fascina tanto Japón? Son muchas las diferencias culturales, sociales y tradicionales que nos separan, fruto de ello esa extraña atracción que algunos sentimos. Una de las características que más llama la atención es la obsesión que tiene la sociedad (generalizando erróneamente para poder explicarlo brevemente) por las colegialas. Y es que ellas simbolizan mucho más que una niña con falda corta. En una cultura donde la pureza es tan importante que ha estado presente durante siglos como parte imprescindible en las creencias del shinto y las colegialas simbolizan, aunque sea en la mente inconsciente de los nipones, representan esa pureza física y espiritual que tanto ansían.

Pero no todo es tan bonito. Como ya sabemos Japón ha dado un gran salto “evolutivo” (bueno, algunos diríamos involutivo y autodestructivo) en los últimos 200 años. Han pasado de ser uno de los últimos países en salir de la edad feudal, a convertirse en el país más “moderno” del mundo, pasando por un periodo de decadencia y guerras que concluyó con el gran shock emocional de Hiroshima y Nagasaki. Su industria tecnológica es una de las más avanzadas, y que decir de la robótica. Sin embargo, aunque industrialmente es uno de los países más punteros, si no el más, de este mundo moderno en el que nos ha tocado vivir, debido a este intenso Maratón que ha tenido que soportar la sociedad japonesa, a la que le han pedido un sobreesfuerzo y capacidad de adaptación nunca antes visto, ha caído enferma.

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Durante tres generaciones a los japoneses se les ha exigido mucho, quizás demasiado. Ya hace unas décadas que se está comprobando que la sociedad japonesa padece grandes males, que no tienen otros países, como los hombres herbívoros ( Sôshoku  danshi), el alto índice de suicidios o los Hikikomori, las personas que viven encerradas en una habitación aisladas de un mundo que les viene grande, por nombrar unos pocos ejemplos de los más conocidos. La obsesión por las colegialas y la cultura kawaii que estas representan, puede parecer tierno, curioso y hasta justificado por el tema de la pureza y la tradición anteriormente mencionado, sin embargo, esa sombra negra que se cierne en algunos puntos de la sociedad también ha manchado esa ternura y pureza, convirtiéndola en obsesión y vicio.

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Y ese es el mundo que nos muestra el documental que hoy os presentamos Colegialas en alquiler en Japón, una situación mucho más compleja de lo que en un principio nos podemos imaginar, y que, en mi humilde opinión, no se puede incluir en el mismo saco que la explotación de menores que podemos tener, por ejemplo, en Europa, pese a que no deja de ser igual de lamentable y triste. El documental Colegialas en alquiler en Japón que muestra como un servicio aparentemente inocente como son las llamadas citas osanpo-joshi kosei (literalmente «caminata con colegiala«) esconde un comercio sexual que se ha acrecentado estos últimos años. Una investigación de VICE News, presentada por Simon Ostrovsky que nos descubrirá un mundo, hasta ahora desconocido, por muchos de nosotros.

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Una recomendación, opinéis lo que opinéis sobre el trato más o menos adecuado que se le da al tema, esperar a la intervención final de Jake Adelstein (periodista) para sacar vuestra propia conclusión. Os dejamos con  Colegialas en alquiler en Japón, el documental exclusivo de VICE News, presentada por Simon Ostrovsky: