En los anteriores especiales sobre el infierno japonés conocimos los dos tipos de inframundo que se atribuían a las religiones mayoritarias en el país nipón: el infierno sintoísta y el infierno budista. El inframundo sintoísta está poco definido y es más bien el reflejo de una leyenda que un lugar físico como tal. También comprobamos que el inframundo budista consta de muchos infiernos diferentes… ¿Cómo se lo hacen los demonios para controlarlo todo? Pues es muy fácil: con burocracia ¡Sí! Los japoneses son tan metódicos que hasta a su infierno le conceden burocracia, para que todo esté controlado y ningún alma se salga de su camino.

La burocracia infernal

Comencemos con el eslabón más alto de la cadena: el jefe, el gran Rey Enma (閻 魔王). El Rey Enma gobierna sobre todos los infiernos budistas y es la contraparte de Yama. El Rey del Infierno es una figura que no solo aparece e el budismo japonés, también en el resto de culturas asiáticas, incluida la china. Originalmente fue una importación de creencias de India.

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Pero el Rey Enma no puede controlarlo todo, por eso, para cuidar de cada uno de los infiernos, nombra a un delegado. Esta es una creencia que viene influenciada por la tradición del budismo chino y la leyenda de los Diez Tribunales del Infierno. Estos delegados son los que deciden si las almas condenadas poden ya reencarnarse o deben de seguir siendo atormentadas unos años más.

Como ya comentamos en especiales anteriores sobre los infiernos japoneses la tradición dice que las almas se reencarnan, por lo que la estancia en el infierno no puede ser eterna o se interrumpiría el ciclo. Los ciclos de reencarnación no son continuos, están estipulados de la siguiente forma: el día 100 tras la muerte, a los dos años, a los 6 años de la muerte, a los 12 y por último a los 32 años de la defunción. En esas fechas los delegados celebran un juicio donde se decide si se permanece en el infierno o el alma puede reencarnarse.

 

Existen dos formas de acelerar la salida del infierno, la primera es la buena conducta del alma y la segunda son las oraciones de la familia, por eso se realizan ceremonias y ofrendas especiales en las fechas señaladas como posibles días de reencarnaciones. Normalmente, además, se deposita en la tumba del muerto una tablilla de madera budista señalando en que momento de encuentra, si ya ha cumplido los 100 días, los 2 años,…

Los Oni

Pero no todo son reyes, delegados y altos ejecutivos en los infiernos ;-P, como en todas las “empresas” hace falta mano de obra y allí es cuando aparecen los Oni, que llegan para hacer el trabajo sucio.

tairakoremochikillingtheoniLa palabra “oni” se traduce a menudo como demonio, y de hecho es una buena traducción. Los oni son los seres que hacen el «trabajo de campo» en los infiernos, desgarran a la gente, llenan sus tripas de bolas de metal, asan a las personas en los pozos de fuego,… Bueno, ya os podéis hacer una idea, ¿no?

A pesar de que realizan acciones terribles, los oni gozan de una situación algo ambigua en el folclore japonés. En la leyenda de Momotaro, por ejemplo, son menos infernales y se parecen más a los ogros o los trolls. Físicamente son fáciles de reconocer por sus cuernos, el pelo revuelto y sus colores de piel, que suelen ser azul y rojo, aunque pueden tener otros como el amarillo.

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Aunque los oni son los torturadores del infierno, también aparecen en cuentos e historias infantiles como unos seres algo tontos y violentos, incluso podemos ver sus estatuas en alguno de los puntos considerados las puertas del infierno en Japón… Pero, de eso ya hablaremos en el próximo especial: El infierno en la tierra ¿Sabías que Japón cuenta con varios lugares considerados como puertas al inframundo?