El fontanero más famoso de la historia se cuela en nuestros manganálisis semanales con la película Super Mario Bros.: Peach-hime Kyūshutsu Dai Sakusen!

Super Mario Bros

En septiembre de 1889 nacía una de las compañías más famosas del mundo en el campo del ocio, la electrónica y los videojuegos. Aunque por aquel entonces sus menesteres eran muy diferentes, en la década de 1970 la empresa dio un giro radical en su negocio para zambullirse de lleno en un área nueva, fresca y casi virgen que le acabaría catapultando a lo más alto del mundo de los videojuegos. Hablamos de Nintendo. Pero su camino al “estrellato” no habría sido el mismo si en su recorrido no hubiese ido acompañada de una de las franquicias más populares de todos los tiempos, protagonizada por un pequeño fontanero de negros cabellos y bigote. Un hombre cuyo valor y audacia es inversamente proporcional a su tamaño y cuya principal misión, como buen caballero que es, es salvar a una princesa en apuros. Por eso, hoy os presentamos la versión animada de esta inmortal saga protagonizada (y titulada) por Mario Bros:  Super Mario Bros.: Peach-hime Kyūshutsu Dai Sakusen!

Historia

Mario y Luigi son dos hermanos que regentan una tienda de ultramarinos. A pesar de que no se trata del negocio del siglo, lo cierto es que, al menos, les da para vivir. No obstante, mientras que el sueño de Luigi es hacerse rico, Mario es un aficionado de los videojuegos que disfruta pasando su tiempo libre en compañía de su consola y un televisor. Una noche, mientras Mario está pasando uno de los niveles de su juego, la pantalla de la tele se apaga repentinamente. Al volver a emitir, en ella aparece la imagen de una joven rubia que está siendo perseguida por tortugas voladoras y setas mientras grita por algún tipo de ayuda. De pronto, la muchacha sale del televisor, sorprendiendo a Mario, y con ella el resto de seres que la perseguían.

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En ese momento la joven, quien se presenta como la princesa Peach del Reino Champiñón, le explica a Mario que su reino ha sido invadido por un príncipe malvado llamado Bowser. Él, afanado por casarse con la princesa Peach, ha convertido el reino de la muchacha en un infierno, transformando y eliminando a todos los súbditos de la chica para que no interfieran en sus planes al tiempo que sus propios lacayos (setas, tortugas y demás bichos) se hacían cargo de todo el reino. Por ello, la princesa acude a Mario en busca de ayuda, ya que una leyenda afirma que dos hermanos morenos, con bigote y con nariz grande serán capaces de salvar al Reino Champiñón y a su princesa de todos los males. Asombrado ante tal revelación (y un poco empanado ante la belleza de ese miembro de la realeza que tiene ante él), Mario se ve incapaz de proteger a Peach cuando, al igual que hizo ella, Bowser sale de la pantalla del televisor para recoger a la joven y llevársela de vuelta con él.

Al día siguiente Mario no puede sacarse de la cabeza a la princesa (quien en su rápida huida se dejó atrás un valioso colgante), preguntándose una y otra vez dónde se hallará y de qué manera podría ayudarla. En ese momento aparece en su tienda un extraño perro que, tras robar el colgante de Peach, lleva a Mario y a Luigi hasta la puerta del Reino Champiñón, donde recibirán la misión de rescatar a la princesa Peach y ayudar a todos sus súbditos. Pero en su viaje no estarán solos, porque a lo largo de su camino irán encontrando aliados e “ítems” que les proporcionarán poderes para que su misión sea un éxito.

Super Mario Bros.: Peach-Hime Kyushutsu Dai Sakusen! (Super Mario Bros: ¡La Gran Misión para Rescatar a la Princesa Peach!) es un largometraje coproducido por Holly Planning Production, Kyoto Animation, Grouper Productions, Horipro y Nippon Television Music y dirigido por Masami Hata. Basada en la franquicia original de videojuegos del mismo nombre de Nintendo, el film se estrenó en Japón en julio de 1986. La película tiene una duración de sesenta minutos.

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Conclusión

A pesar de que se trata de la versión animada que adapta una de las franquicias más conocidas del mundo resulta difícil soltar algún piropo convincente, porque la película es mala con ganas. La animación deja bastante que desear (aunque por aquella época tampoco se le podía pedir mucho más), pero el guión tampoco es mucho mejor. Efectivamente, la película adapta casi de manera literal lo que vienen siendo las tramas de los videojuegos, por lo que los ingredientes principales son: princesa en apuros, protagonista un poco corto pero que acaba triunfando, acompañantes del protagonista que están a otras cosas en lugar de a la misión, malo malísimo que no es más tonto porque no se entrena los fines de semana, seres “porculeros” e igual de tontos que su jefe cuyo objetivo es entorpecer los planes del protagonista. Nada nuevo y que, a su vez, supone uno de los principales pilares que han llevado a la franquicia a lo más alto.

En cuanto al diseño de los personajes, este es calcado a su apariencia original en los videojuegos. Aún así, llama la atención que cuando Mario recuerda el rostro de la princesa Peach, esta tiene un sex appeal difícil de creer, al tiempo que se muestra mucho más adulta y “sexy” de lo que en realidad es (lo cual es bastante divertido y absurdo). Mario, por su parte, es tan simplón y tontainas como en los videojuegos, aunque me parece un auténtico timo que sea un vendedor en lugar de un fontanero. Luigi, en cambio, aporta el contrapunto humorístico, ya que su afán por conseguir monedas y oro es tal que pasa olímpicamente de la misión de su hermano para seguir sus propios intereses (causando más de una complicación a Mario). En cuanto a Peach, poco que decir. La chica cumple a la perfección su papel de damisela inútil en apuros que, en lugar de intentar solucionar sus problemas, decide sentarse a esperar que el caballero de turno la rescate y le apañe la vida. Todo un ejemplo de superación femenina, sí señor.

Sin duda el punto más positivo de esta historia se la lleva la banda sonora. El acompañamiento musical es el mismo que el del videojuego, por lo que resulta fácil dejarse llevar y transportarse a alguna de esas pantallas en las que coger monedas, pisar y lanzar los caparazones de las tortugas y atrapar alguna seta o estrella para llegar al final eran nuestra principal misión. El contrapunto negativo es su duración. A pesar de tratarse de una película de sesenta minutos, estos pueden llegar a hacerse tremendamente largos debido a lo infantiloide del film.

Como habréis podido deducir de este manganálisis, la película no es una joya de la animación ni mucho menos. Aún así, no deja de ser interesante ver de qué manera han pasado a la pantalla estos míticos personajes y sus aventuras. Por ello, os invitamos a que, si tenéis un rato libre y os aburrís mucho, le echéis un ojo a esta producción que, sin duda, no os dejará indiferentes.

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