Hoy, 15 de agosto del 2015, se cumplen 70 años de la rendición de Japón frente a Estados Unidos, lo que supuso a su vez el final de la Segunda Guerra Mundial.

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Tras el bombardeos de Hiroshima las fuerzas que gobernaban Japón estaban divididas, unas querían luchar hasta el final, fueran cual fueran las consecuencias (muy al estilo del antiguo código samurai) y otros apostaban por la rendición de Japón, pese a la vergüenza, deshonor y anti patriotismo que ello conllevaba, unos valores muy cosechados en aquellos años de guerras y conflictos internacionales. A todo ello el emperador estaba indeciso, pero inclinando su balanza hacia la rendición y así poner fin a una guerra que ya tenía los días contados y un claro vencedor.

Tokio, la capital, fue bombardeada hasta los cimientos con constantes incursiones desde noviembre de 1944 hasta agosto del 45, con especial énfasis con los bombardeos de abril. Casi todas las ciudades japonesas estaban tocadas por las bombas, exceptuando las posibles candidatas a la segunda y tercera bomba atómica y Kyoto, de la que se cree que se salvó de bombardeos y de estar incluida en la lista de posibles objetivos atómicos por la insistencia del entonces Ministro de Guerra de Estados unidos, Henry L. Stimson. No se sabe a ciencia cierta porqué el hombre quiso convencer al presidente Harry Truman de que no era una opción estratégica válida (algunas malas lenguas dicen que le tenía un cariño especial por haber pasado en Kyoto su luna de miel) el caso es que lo logró, y gracias a esto una ciudad tan poblada resultó casi intacta y hoy en día podemos disfrutar de templos antiquísimos en la ciudad.

Con Japón casi destruido y la primera bomba lanzada, Estados Unidos estaba con la mosca en la nariz ya que desde el país nipón no se habían dado señales de vida, ningún comunicado, ningún mensaje para sus atacantes,… Nada. Y es que el gobierno japonés no solo estaba tan dividido que no se ponían de acuerdo, sino que hasta hubo un intento de golpe de estado a favor de los que no creían que la rendición fuera un opción para el país. No es que no quisieran decir nada, es que no había nadie con suficiente autoridad para decirlo.

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En ese ambiente de confusión se lanzó la segunda bomba atómica en Nagasaki, y Truman ya estaba preparando una tercera, que había salido ya de Utah, cuyo objetivo nunca se dio a conocer (quizás porque no lo sabía aún).

Mientras se lanzaba la segunda bomba atómica Rusia rompió Pacto de Neutralidad contra Japón, le declaró la guerra y comenzó la invasión de Manchuria, un territorio al noreste de China, hasta entonces en manos de los japoneses.

Finalmente el gobierno japonés se rindió y aceptó las condiciones que le impusieron las fuerzas aliadas en la Declaración de Postdam, el 14 de agosto de 1945. Fue solo un día más tarde, el 15 de agosto, cuando el emperador Hirohito (Emperador Shôwa) comunicó por radio la derrota de Japón en la guerra y la rendición del país.

A continuación el discurso original del emperador Hirohito:

 

Después de la rendición de Japón y de la posterior ocupación del país por las fuerzas aliadas, lideradas por Estados Unidos, era el momento de volver a levantar el país. Estados Unidos implantó el sistema de gobierno actual, pero dejó que los japoneses siguieran conservando la figura del emperador, una figura clave en la sociedad japonesa, moral, histórica y cultural, básica para que el pueblo japonés tuviera un primer pilar familiar al que agarrarse tras la humillación y los daños sufridos durante la guerra.

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¿Cómo fueron esos años de ocupación? Pues como una imagen dice más que mil palabras, os dejamos a continuación con un impresionante vídeo grabado en algún momento de la década de 1940, después de la ocupación de las fuerzas aliadas, en el que se muestra con una calidad de imagen sorprendente para los tiempos, las calles y de Tokio y a la gente rehaciendo su vida por ellas:

Parece mentira que solo hayan pasado 70 años de estas imágenes. En estos días de aniversarios y conmemoraciones (que no celebraciones) Japón ha sido observado por todo el mundo, y los discursos del Primer Ministro, Abe Shinzo, tan esperados como posteriormente criticados (hasta el Emperador ha tenido que salir a «corregir» sus palabras) en especial por las voces críticas procedentes de China y Corea, dos de los países que más sufrieron la ira del imperio bélico japonés en las ocupaciones y batallas de la guerra Sino-japonesa y la Segunda Guerra Mundial, pues aunque Japón se recuerda en Europa como el gran derrotado, también hizo de las suyas a la población asiática. De hecho, casi todos los prejuicios y problemas actuales entre el triángulo (China, Corea – del sur- y Japón) vienen de las matanzas y batallas derivadas de aquellas guerras, casi todas perpetradas por los japoneses o iniciadas… Pero esto lo dejaremos para otra ocasión que ya me he alargado mucho y comenzaréis a dar cabezadas en cualquier momento 😉

No me gustaría cerrar este especial sin adjuntar un enlace al discurso que ha dado hace escasas horas el Primer Ministro japonés Abe Shinzo sobre el 70 aniversario de la rendición de Japón y del fin de la Segunda Guerra Mundial (lo podéis encontrar en el siguiente enlace al Portal Descubrir Japón)

También Google se ha querido unir a este 70 aniversario con una aplicación de Google Maps que permite ver, en la actualidad, los lugares que tuvieron más importancia en esta última parte del conflicto bélico en território japonés. Muchos de ellos aún mantienen ruinas y restos de las construcciones de la época, en otros se han levantados monumentos conmemorativos. No deja de ser curioso ver que, por muy lejano que se nos antoje a una generación tan acomodada como la nuestra, los restos y sus consecuencias directas están allí, aún en pie.

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Fuente: Rocket News 24

Imágenes Google: IT Media / Google Maps