Prepara tu mochila y comienza un impresionante viaje por todo el mundo junto a un niño que ama a su madre sobre todas las cosas. Sí, hablamos de Marco.

Marco

Agosto es, por definición, el mes de las tan esperadas vacaciones de verano. Un tiempo en el que todo está permitido, desde acostarse a las tantas viendo la televisión (sin la presión de tener que madrugar al día siguiente), hasta pasar las tardes en la terraza de un bar o, simplemente, quedarte tumbado en el sofá mientras ves la televisión con el ventilador o el aire acondicionado enchufado. También está la posibilidad de ir a la playa a remojarse un poquillo, de ir a la montaña para estar fresquito o, simplemente, viajar sin destino fijo con la esperanza de vivir una aventura inolvidable. Eso es precisamente lo que le ocurre al protagonista de la serie que analizamos en este primer manganálisis de agosto. En él os narramos la gran aventura de un niño que, ni corto ni perezoso, emprende un viaje tremendo con la única intención de reencontrarse con su madre. Pero en su aventura no irá solo, ya que tendrá por compañero a un incansable y gracioso mono. ¿Sabéis ya de quién hablamos? Pues sin perder más tiempo os dejamos con el manganálisis de Marco, de los Apeninos a los Andes o, simplemente, Marco.

Historia

Marco

Marco Rossi es un pequeño de 13 años que vive con sus padres (Anna y Pietro Rossi) y su hermano (Antonio Rossi) en Génova, un pueblo del norte de Italia. Alegre, generoso y trabajador donde los haya, Marco se desvive por ayudar a su familia en todo lo que puede. Sin embargo, las diversas crisis que asolan Europa, y especialmente Italia, durante el siglo XIX obligan a su madre a emigrar desde Italia hasta Argentina, donde encuentra trabajo como sirvienta en una casa regentada por aristócratas. Durante el primer año la familia Rossi recibe cartas de la madre. Sin embargo, pasado ese tiempo, la comunicación con Anna se pierde, no sin antes dilucidar que en sus escritos se refleja un empeoramiento de la salud de la mujer.

Preocupado por lo que pueda haberle ocurrido, Marco le propone a su padre viajar hasta Argentina para buscar a su madre. A pesar de que el hombre se niega en un primer momento, finalmente acaba aceptando la oferta de su hijo menor, quien acabará emprendiendo un duro, largo y emocionante viaje que le llevará de los Apeninos a los Andes en busca de su madre.

Marco, de los Apeninos a los Andes es una historia corta escrita por Edmundo de Amicis que se incluye en su novela Corazón, que fue publicada en 1886. Casi cien años después, en 1976, el estudio Nippon Animation puso a Isao Takahata (La Tumba de las Luciérnagas) al frente de la adaptación animada de esta peculiar historia, la cual contó con un guión de Kazuo Fukasawa. Los canales de televisión Fuji TV y Animax emitieron el primer episodio del anime en enero de 1976 dentro del programa contenedor World Masterpiece Theater, el cual albergó la emisión de diversos animes basados en obras de la literatura infantil como El Perro de Flandes. En diciembre de ese mismo año la historia llegó a su final, dejando tras de sí cincuenta y dos episodios. En julio de 1980 se proyectó en los cines nipones Haha wo Tazunete Sanzenri, un filme de 107 minutos de duración en el que se resumían los “mejores momentos” del anime. Posteriormente, en abril de 1999, Nippon Animation realizó una nueva versión de la obra (película de 98 minutos de duración) en la que se incluyó el tema principal Carry a Dream (Lleva un sueño), interpretado por Sheena Easton. Esta nueva versión llevó por título Maruko Haha o Tazunete Sanzenri y en ella no participó el cast de la primera adaptación.

En el caso de España, durante la década de los 80 y 90, la historia de Marco fue emitida en diversas franjas horarias de los canales de televisión Antena3 y Tele5, donde consiguió un éxito de pantalla destacable para tratarse de una serie de animación japonesa (aunque no igualó a la mítica Heidi). Posteriormente, el anime se puso a la venta en formato DVD de la mano de Planeta Junior. En 1999, Antena3 creó su propia versión live-action de la historia del benjamín de la familia Rossi, en la que el punto de partida del viaje pasó de Génova a Málaga (España) y el archiconocido mono Amedio fue sustituido por un nuevo hermano pequeño llamado Lucas.

A pesar de que el anime se ve bajo el prisma de ser una obra para niños, lo cierto es que la obra original refleja la cruda realidad de la emigración, especialmente intensa en la Italia del siglo XIX. Así, el relato narra con bastante exactitud las vicisitudes que Marco tuvo que afrontar en su viaje para reencontrarse con su madre.

Conclusión

Como ya se ha mencionado anteriormente, Marco no es una historia para niños (aunque así se haya vendido en casi todos los países del mundo). En su narración se muestra la profunda crisis que asoló Italia en el siglo XIX (acuciada por las constantes malas cosechas) y que provocó una masiva emigración de italianos no sólo al continente americano (Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina), sino también al norte de Italia, especialmente a Milán, donde la revolución industrial estaba en pleno auge y daba de comer a miles de familias sin recursos (y que también carecían de derechos básicos sin los que hoy en día no se concibe el trabajo). No obstante, y a pesar de los mil impedimentos que Marco se encuentra en su viaje, la obra también transmite la idea de un happy ending en el que la vida sonríe al protagonista y le devuelve la fe en su entorno (eliminando por completo de la historia las penurias de miles de familias que encontraron un trágico final en tierras americanas).

En cuanto al anime, la adaptación se produjo bajo la idea de acercar al público infantil una obra de la literatura clásica que, hasta el momento, había enganchado a millones de lectores en todo el mundo. El diseño de personajes es bastante plano y con pocas líneas de movimiento o expresión, aunque eso no supuso un impedimento para su éxito mundial.

Personalmente, el anime de Marco nunca fue uno de mis preferidos. Muy al contrario, veía con malos ojos la alegría infatigable pero cargante de este niño que parecía no entender el mundo en el que vivía y que se pensaba que un viaje de tales características iba a ser “divertido”. Aún así, he de reconocer que la obra también ensalza valores como la amistad, la amabilidad y la “camaradería” que se estableció entre los propios inmigrantes en los buques que les llevaban al «nuevo mundo” en busca de sus sueños de futuro, así como de los propios americanos, muchos de los cuales recibieron con los brazos abiertos a los ciudadanos europeos (aunque también hubo excepciones a la norma). Lo mejor de toda la historia, sin lugar a dudas, el mono Amedio y el ending. Así pues, si aún no conocéis esta mítica historia, podéis aprovechar las vacaciones para echarle un vistazo y contarnos después qué os ha parecido, talonianos.