Hoy regresamos con «El Yôkai de la semana» por todo lo alto, con una criatura de lo más temible y peculiar: Wanyûdô, la cabeza de sacerdote atrapada en una rueda de carro.

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El Wanyûdô es un yôkai muy temido, representado con una enorme rueda de carro de bueyes en llamas, en cuyo centro está atrapada la cabeza de un monje perverso. Tiene la cabeza está afeitada a modo de penitencia por todos los pecados que cometió en vida.

SekienWanyudoSe considera a los Wanyûdô enviados del inframundo, los cuales están pagando por los pecados cometidos en vida, no solo con su continuo sufrimiento entre las llamas y la rueda, sino también sirviendo al mismo infierno. Por eso patrullan constantemente por la Tierra en busca de personas malvadas a las que castigar. Cuando capturan a una víctima, suelen ser malvados criminales o sacerdotes corruptos, la arrastran hasta el infierno para que sean juzgados.

Pero los Wanyûdô también pueden llevarse a los seres humanos normales, por eso cuando se ve uno merodeando de noche lo más sensato es quedarse en casa y cerrar puertas y ventanas. También se pueden colgar en el interior de las casas rezos y encantamientos para repelerlos.

Cuenta una leyenda, famosa en Kioto, que una noche una mujer se asomó por la ventana y vio pasar, para su sorpresa, un Wanyûdô. El demonio gruñó y de repente su bebé, que estaba en el suelo comenzó a llorar. Cuando la mujer se giró para ver lo que le ocurría pudo observar a su hijo sentado en un charco de sangre y al Wanyûdô con unas piernecitas que aún sobresalían de su ensangrentada boca, en la que se podía ver una mueca en forma de sonrisa diabólica mientras masticaba. Y es que se dice que cuando tienen hambre los Wanyûdô tienen preferencia por los niños pequeños y bebes. ¿Serán solo los niños que se portan mal? Por si acaso yo haría bondad…