Hoy nos trasladaremos atrás en el tiempo, hasta casi la prehistoria de Japón, exactamente hasta el siglo III. Una época de la que conocemos muy pocas cosas, pero hubo algo que resaltó de tal forma que perduró a través de los siglos: Himiko, “la reina del país de Wa”.

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Hace 2.000 años la reina Himiko de Yamatai elevó el listón para las mujeres de todo el mundo al ser coronada suma sacerdotisa y jefa suprema del «reino de Wa», nombre por el que conocía el conjunto de islas japonesas por los chinos. Como líder político y religioso de la federación proto-japonesa de Yamatai, fue una figura muy querida por su pacífico y respetuoso reinado, tanto en su territorio como en el extranjero, por su comprensión diplomática.

Himiko (también conocida como Pimiko) no es una figura cualquiera en la historia japonesa, de hecho es la primera figura de liderazgo en la historia de lo que hoy conocemos como Japón. La mayoría de personas del siglo III vivieron y murieron, convirtiéndose en figuras anónimas por la distancia cultura y social, sin embargo la figura de Himiko ha transcendido en el tiempo sin perder popularidad. Según una encuesta reciente realizada por el Ministerio de educación y ciencia japonés, el 99% de los escolares nipones conocen y pueden identificar perfectamente a Himiko de la misma forma que hacen con Madonna o Oprah. Mientras, Himiko sigue alimentando un intenso debate entre los estudiosos y aficionados por la ubicación exacta de su reino y su tumba.

 

Antes de que Japón fuera Japón

El reinado de Himoko abarcó, aproximadamente, la primera mitad del siglo III, mucho antes de que las islas japonesas se convirtieran en una única agrupación política a la que ahora llamamos Japón. El archipiélago era más bien una dispersión de “países” o clanes enlazados entre sí mediante confederaciones regionales. Comunidades agrícolas que habían dado paso a nuevos reinos diversificados. El poder político se consolidó cada vez más y el estado social estaba cada vez más estratificado, urgía una figura que pusiera orden. Los historiadores y arqueólogos a menudo se refieren a estas décadas como una “época de transición” entre el Yayoi (del año 300 aC al 300 cD) y Kofún (250-538 dD), por eso la superposición de fechas.

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¿Y cómo alguien llegaba hasta el poder en un país tan segregado? Bueno, ayudaba mucho el don de hablar con los dioses, o al menos de convencer a los demás que tenían línea directa con las divinidades. Como en muchas comunidades antiguas (y no tan antiguas) la autoridad política estaba vinculada con la autoridad espiritual, además, por suerte para Himiko los chamanes femeninos eran apreciados en la religión popular y el proto-sintoismo de la época.

Kimiko-001Se consideraba que las mujeres eran más propensas a tener las habilidades que les permitían hablar con los espíritus y, como consecuencia, también para poder expulsar a los espíritus malignos molestos. Y dado que las mujeres tenían igualdad de acceso a la esfera espiritual, también tenían la misma igualdad en la esfera política.

Otra de las peculiaridades de la época, que da nombre al periodo Kofun, son esos enormes e impresionantes montones de tierra con forma de cerradura, de los cuales ya os hablamos en otro especial sobre “Tumbas Kofun, las tumbas japonesas que marcaron una era”.  Estos grandes montículos sirvieron como mausoleos de los gobernantes fallecidos. Los primeros aparecieron en la región formada por Kyoto-Osaka-Nara para luego extenderse por todo el territorio japonés. Se dice que es posible que Himiko pudo haber sido enterrada en uno de los primeros que fueron construidos, pero esto ya lo comentaremos hacia el final de este primer reportaje.

 

“La Reina de Wa amable con Wei»

Lo poco que sabemos sobre la vida y los tiempos de Himiko ha sido gracias a la combinación entre algunos escritos chinos y coreanos históricos, junto con las verificaciones arqueológicas. Antes de que los japoneses comenzaran a escribir su propia historia en el siglo XVII los chinos les hicieron el favor de escribir algo sobre ellos.”La historia del Reino de Wei” (297 dC) destaca como la primera historia escrita sobre Japón. Los historiadores chinos dejaron en ella información escrita sobre la “Tierra de Wa” (Japón )y los “barbaros del este” (los japoneses). En ellas aparece mucha información sobre Himiko y el reino que consiguió crear. Las historias de dinastías chinas posteriores reiteraron y confirmaron la información incluida en ellas, además el texto coreano más antiguo (“Registros históricos de los tres reinos” del 1145 dC) describe brevemente la relación de Himiko con la península de Corea, que viene a decir algo como lo siguiente:

“Durante la segunda mitad del siglo segundo (ca. 147-190 dC), la falta de un líder capaz hundió la Tierra de Wa en el caos político y la agitación violenta. Finalmente, en 190 dC, la chamana soltera Himiko fue elegida por el pueblo para gobernar. Instalando un palacio con guardias armados y torres de vigilancia que fue mantenido por 1.000 asistentes femeninas. Mientras su “hermano” actuó como un medio de comunicación, transfiriendo sus instrucciones y pronunciamientos al mundo exterior. Después de ascender al trono, Himiko pasó a restaurar el orden y mantener la paz como líder durante los siguientes 50 o 60 años”

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Además de la defensa de los deberes religiosos, Himiko presidió más de 100 “países” que la reconocieron como gobernante. Pero no se limitó a permanecer en su propio territorio, pues envió misiones diplomáticas a China por lo menos en cuatro ocasiones a lo largo de su reinado. En reconocimiento a su legitimidad, la dinastía china Wei le otorgó el título de “Reina de Wa amistosa con Wei”, como un tipo amistad política, junto con un sello de oro y más de 100 espejos de bronce ceremoniales. Puede parecer poca cosa, pero por aquel entones los espejos eran el máximo símbolo de estatus.

Pero por desgracia nada dura eternamente y en el 248 la reina Himiko murió. Según algunos escritos un tipo arrogante fue su sucesor, pero su reinado chocó con una gran resistencia y duró poco. Según fuentes chinas, el orden fue restaurado de nuevo cuando la reina Iyo, obtuvo el trono por casualidad y por su parentesco con Himiko.

En honor a Himiko fue construido un gran montículo, con más de un centenar de pasos de diámetro y 100 de sus asistentes la siguieron eufemísticamente a la tumba. El montículo era, casi seguro, uno de las primeras tumbas kofun erigidas.

Hace apenas unos años, en 2009, un grupo de arqueólogos japoneses afirmaron que habían identificado la tumba de Himiko como el monumento mortuorio de Hashihaka Kofun en la ciudad de Sakurai, cerca de Nara. Se basaban en unas pruebas químicas realizadas en los materiales del montículo que lo databan entre 240 y 260 dC, o sea, el momento de la muerte de Himiko. Pero, por desgracia, la Casa Imperial  Japonesa la designó tumba real y ya no se han podido realizar nuevas excavaciones adicionales para poderlo saber con certeza.

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Bueno, ahora ya sabéis quién fue Himiko, pero aún nos quedan muchas cosas por conocer sobre su legado, cómo se le recuerda en la actualidad o las muchas menciones que existen sobre ella en series de anime y videojuegos. ¿Queréis saber más sobre esta extraordinaria líder japonesa? Pues no os perdáis la segunda parte del especial… Muy prontito 😉

Este texto se basa en una traducción más o menos fiel (con algunas aportaciones adicionales) de la fuente original inglesa, no queremos atribuirnos un mérito que no es nuestro 😉 Podéis ver el texto completo en la web Fofugu.