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Hace tan solo unos días publicamos la primera parte de un especial sobre Himiko, “la reina del país de Wa”, una mujer que reinó el antiguo territorio al que hoy llamamos Japón, de eso ya hace casi 2.000 años. Su reinado fue tan importante y fructífero que incluso hoy los estudiantes la conocen al mismo nivel que a Madonna o Jonny Deep.

Queríamos recordar que el texto que os ponemos a continuación es una traducción, más o menos directa, de la fuente original en inglés, extraída de la web Tofugu. No queremos atribuirnos méritos que no nos merecemos, pero su trabajo es fenomenal y es una pena que no pueda llegar a los lectores de habla no inglesa 😉

El legado de Himiko: caer para volver a renacer

A decir verdad, Himiko no tenía mucho legado hasta el periodo Edo tardío (1600 a 1868) ¿Cómo fue que no se le reconoció durante todo ese tiempo? Bueno, en gran parte es debido a que no fue incluido en los primeros textos escritos japoneses Kojiki (715) y Nihongi (720). Ni Himiko ni su reino se mencionan en ninguna de las dos obras, a pesar de que se citan historias chinas en las que ella parece y se menciona del reino de Yamatai ¿Se han saltado algunas páginas de su propia historia deliberadamente? Los estudiosos del tema atribuyen esta ceguera al hecho de que los gobernantes del siglo octavo estaban emulando la estructura política y de poder de las instituciones chinas patriarcales (a falta de una propia eficaz) y en este ideal no quedaba mucho espacio para la existencia de una reina-chamán. Además, la adopción del budismo y del confucianismo en Japón, no es que hiciera mucho para elevar el papel de la mujer en la sociedad.

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Así que por el bien y la protección de sus recién adquiridos estándares de política chinos la corte japonesa fingió que Himiko y su reinado nunca habían existido.

Pero por suerte Himiko y su historia no se borró de forma permanente. La reina Himiko y su reino de Yamatai resurgieron durante el periodo Edo gracias al filósofo y estadista Arai Hakusei, y al erudito Motoori Norinaga. Entre los dos comenzaron a investigar una de las polémicas más controvertidas de la historia japonesa: ¿Cuándo y cómo fue el reino de Yamatai? Hakusei rechazó las historias procedentes de los textos japoneses, tachándolas de inexactas, y se centró en los textos chinos que hablaban sobre Japón y más concretamente, sobre la zona que comprendía Osaka-Kyoto-Nara, triángulo conocido como Kinai Plain.

Norinaga, por su parte, hizo lo contrario y tachó las historias chinas como inexactas y confirmó la veracidad de las historias japonesas, afirmando que el reino de Yamatai de Himiko simplemente había engañado al gobierno chino haciéndoles pensar que ellos eran el clan gobernante.

 

El punto de vista de Norinaga se convirtió en el dominante durante las siguientes décadas, a partir de la era Meiji hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo la polémica ya estaba sobre la mesa y durente todo ese tiempo las preguntas sobre el reinado de Himiko se mezclaron con la política nacionalista-imperialista de la época.

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Con el emperador consagrado como divinidad se rechazaron todas las antiguas historias japonesas que podían ser vistas como un ataque contra el sistema imperial en general, incluida la de Himiko. Y aunque había historiadores detractores, como Naka Michiyo, no se les otorgó credibilidad, censurando su trabajo y críticas.

Ya en la posguerra, entre 1955 y 1964, una serie de descubrimientos arqueológicos prendieron el debate sobre la ubicación de Yamatai, incluyendo la excavación de una tumba cerca de Kyoto con numerosos espejos de bronce (recordemos que en la primera parte mencionamos el regalo por parte de los gobernantes chicos hacia Himiko de decenas de espejos de bronce, un objeto muy valioso y que otorgaba prestigio en la época), posiblemente datados todos del siglo tercero, el momento del reinado de la polémica reina. Comenzaron entonces unos años en que el tema del reino de Yamatai se puso de actualidad y cobró, de nuevo, una gran importancia.

De repente todo el mundo estaba pidiendo a gritos que se le reconociera a Himiko su importancia en la historia del país.

La reina Himiko hoy

En vida Himiko fue una gran líder religiosa y política. En muerte se ha convertido en todo lo demás. Como figura histórica es muy flexible, probablemente porque se conoce muy poco sobre ella y lo poco que se sabe siembra un suelo fértil para que crezca la imaginación. Como resultado la pobre Himiko ha sido reinventada y comercializada en un montón de formas diferentes. Por ejemplo, gracias al debate generado sobre la ubicación exacta del reino de Yamatai varias ciudades de Japón la han tomado como una especie de “mascota”, celebrando festivales veraniegos en su honor o levantando estatuas por los lugares más transitados del municipio. Quizás el más llamativo es el caso de la ciudad de Sakurai, en la región de Kinai, dónde se encuentra una presunta tumba de la reina. Este municipio ha creado una mascota llamada Himiko-chan, que cuenta con una serie de cortos de anime y una página web.

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Pero Himiko también es un ejemplo a seguir. Para algunos puede simbolizar el poder femenino, las habilidades ocultas o innatas, el verdadero origen de la nación e incluso, los bueno hábitos alimenticios, como la campaña en la que se insta a los estudiantes japoneses a comer mejor: “Mastica la comida tan a fondo como hizo la riena Himiko”, se dice en ella.

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Incluso existen unos concursos en los que te pueden coronar como reina Himiko. Series de anime, videojuegos, anuncios, campañas publicitarias,… En fin, si ella saliera de la tumba (allá donde se encuentre esta) y comprobara lo que están haciendo con su figura en la actualidad seguro que mandaba a todos ellos a China de una patada.

¿Y por qué es tan grande la figura de la reina Himiko?

Himiko gobernó un reino hace 2.000 años, un reino que sembró las bases de lo que ahora es Japón y creando una leyenda que perdura más allá de los siglos, con estatuas que a su vez dejarán un legado para el futuro.

Lo que hace a Himiko diferente es que ella era única en su tiempo. En los primeros periodo de Japón, cuando las mujeres tenían más autoridad y notoriedad pública, poder económico y prestigio espiritual, la figura histórica de Himiko fue solo una mera representación de lo que eran capaces de hacer las mujeres en Japón antes de ser arrinconadas con la importación de las políticas chinas y las ideologías budistas y confucionistas. En otras palabras, Himiko no era una anomalía, Ella no era más que el primer antepasado de una fuerte tradición de líderes religiosos femeninos y líderes políticos en la historia de Japón.

Con el tiempo los roles de las mujeres pueden haber sido trasnferidos, pero Himiko es un brillante ejemplo que refleja simbólicamente a muchas otras anónimas mujeres que también fueron líderes en sus comunidades.

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Fuente: Tofugu