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A menudo cuando hablamos de historia japonesa nos viene a la mente la época en que los shogunes reinaban en Edo, con samuráis de largas y afiladas espadas cubriéndoles las espaldas. Años en que la edad medieval se instaló y acomodó en Japón, dejando una gran marca en el paisaje y la sociedad actual. Pero antes de eso Japón, atravesó por varios períodos, si bien es cierto que no tan llamativos históricamente, sí que podemos descubrir que fueron iguales o más interesantes. Como el periodo que conoceremos a través de la obra reseñada: Heian.

«La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón»,

«La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón», el libro que hoy reseñaremos, es un claro reflejo de la era Heian, bueno… concretemos, … del reflejo de la aristocracia en la era Heian. Esta obra se puede considerar (probablemente) el conjunto de relatos más antiguo de la historia del mundo en un sentido estricto, puesto que a través de un personaje principal los textos relatan una historia reflejando la cotidianidad del día a día.

Pero como siempre, para ir un poco más allá del texto y endender la importancia de la obra de la Editorial Satori ha publicado en nuestro país, con traducción directa de los relatos originales en japonés, teneos que situarnos en su contexto histórico y social… Intentaré no ser muy pedante 😉 Pero para amenizar un poco esta parte os recomiendo una taza de chocolate caliente y unas galletitas, o en su defecto una cerveza bien fría y unas patatas fritas 😀

El periodo Heian

El período Heian (794-1185) fue una época de relativa tranquilidad para la sociedad japonesa, que comenzó cuando la capital fue trasladada a Kyoto, huyendo de la corrupción que se había generado en el primer intento de gobierno en Nara, y finalizó con la instauración del shogunato por  Minamoto no Yoritomo, trasladando de nuevo la capital, esta vez a Kamakura.

Durante los casi 400 años que duró la era Heian Japón floreció artística y culturalmente. Fueron unos años en los que todas las artes y la literatura sufrieron un auge más que considerable, una verdadera época dorada, en gran medida causada por la gran cantidad de aristocracia que había en las ciudades más importantes del país… ¿Cómo? ¿Qué la aristocracia causó un auge en la cultura? Pues sí… Quién se lo iba a creer hoy en día, ¿verdad?

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Pero todo tiene una sencilla explicación. Tal y como comentábamos hacía relativamente poco que en Japón se había creado un sistema de gobierno administrativo (período Nara) que generó un gran número de cargos intermedios y altos cargos dentro del estatus de la administración y el poder. Estos se convirtieron en aristócrata, con unas costumbres extremadamente refinadas de las que hacían gala continuamente. También eran los únicos que sabían leer y escribir, especialmente los hombres, que eran doctrinados por monjes budistas en el arte de los kanjis.

Por otro lado, y ya llegando a la parte que nos interesa para esta obra, estaban sus esposas y concubinas. Las mujeres en esa época eran consideradas meras muñecas de porcelana para que lucieran en un rincón de la casa. No podían mostrarse en público, ni decir su nombre en alto más que a su futuro marido, no podían salir a la calle, o participar en las actividades de la familia a menos que se les diera permiso. En fin, que fácilmente podían estar sentadas durante horas y horas mirando como florecía una flor en el jardín porque, sencillamente, no podían hacer otra cosa. Todo este tiempo libre, aderezado con el refinamiento y la idolatración de la belleza que les habían enseñado desde bien pequeñas hizo de las mujeres aristócratas de la era Heian unas artistas en potencia. Se cree que fueron ellas las que se inventaron el silabario hiragana para poder plasmar así las poesías que se les ocurrían en sus meditaciones, de hecho la poesía y la literatura fueron dos de las artes más representativas de este periodo.

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Y así es como llegamos hasta «La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón» un conjunto de historias cortas escritas durante el periodo Heian, se cree que todas ellas por mujeres aunque solo se conoce la autora de uno de ellos (La dama Koshikibu, que escribió el relato “Ōsaka Koenu Gonchūnagon” en 1055). A través de estas ocho historias cortas podremos conocer a la perfección el estilo de vida que mantenía la aristocracia de la época, con todo lujo de detalles, desde las costumbres (de hombre y mujeres) en el maquillaje, hasta los encuentros con los amantes o las normas de conducta de una “mujer refinada”. De hecho, el relato que da nombre a la obra (La dama que amaba los insectos) es una oda a la rebeldía y la desobediencia del modelo social reprimente impuesto a las mujeres. Pese a que, leído en nuestro siglo puede parecer que dista mucho de ser un texto de ruptura social, para aquella época el comportamiento de la protagonista era tremendamente escandaloso y causa de marginación social.

«La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón», la edición de Satori

La Editorial Satori ha publicado esta obra dentro de su línea “Clásicos de la literatura japonesa” titulado originalmente “Tsutusmi chunagon monogatari”. Cuenta con un total de 168 páginas, entre las que encontraremos un magnífico prólogo de Jesús Carlos Álvarez que nos pondrá en la situación y el contexto histórico y social, las once historias de las que consta la obra (El teniente que arrancó la flor de cerezo, A propósito, La dama que amaba los insectos, Cada oveja con su pareja, El viceconsejero medio que no cruzó la colina del encuentro, El concurso de las conchas, Los tenientes que pernoctaron con personas inesperadas, Las concubinas de las flores, Negro de humo, Bagatelas, Fragmento) y un apéndice y glosario que explica mejor algunos términos usados durante las historias.

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Encuadernada en formato rústico con sobrecubiertas, la obra no dispone de ilustraciones en su interior. Es un volumen ligero y fácil de transportar que Satori lanzó al mercado el pasado 18 de septiembre a un precio de 19 euros. No obstante más que la distracción ocasional que nos pueda otorgar su lectura, esta es una de esas obras que forman parte de la historia de Japón, una joya de la literatura nipona que no puede faltar en la librería de los que amamos esta cultura en todas sus facetas.

 

Conclusiones

La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón es una buena forma de conocer mejor una época tan curiosa e importante para el concepto de arte japonés, poesía y literatura.

Personalmente recomiendo a aquellos que quieran apreciar todos los matices históricos y sociales de la obra, leerla en paralelo a alguna lectura más teórica sobre historia, o después de haberte empapado bien de la historia teórica del periodo en Wikipedia y similares. Es como mejor se puede apreciar todas las referencia y las costumbres que en el libro aparecen reflejadas. Pero para los que quieran disfrutar más de la literatura podrán ponerse perfectamente en situación gracias al prólogo de Jesús Carlos Álvarez.

Adentrarte en un mundo de poesía, arte floral y belleza visual, de la mano de las mujeres aristócratas de la era Heian con «La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón». La historia contada por manos femeninas nunca fue tan bella.

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