El próximo año es clave en la celebración de eventos manganime en Madrid, pues todos se mudan a Ifema para paliar diversos problemas. ¿Se solventarán?

Ifema

El pasado fin de semana (del 10 al 13 de diciembre) se celebró en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid la XVIII edición de Expocómic, el salón madrileño dedicado al cómic tanto americano como europeo. Y el evento no pudo finalizar con un anuncio más impactante, ya que se comunicó a todos los visitantes que en 2016 tanto Expomanga como Expocómic se trasladan al Parque Ferial Juan Carlos I, más conocido como Ifema, recinto en el que tienen lugar las principales Ferias y Muestras de todo tipo de ámbitos y sectores que se celebran en la capital.

Durante muchos años, tanto los comerciantes como los otakus que asisten a esta clase de eventos han estado reclamando el traspaso de este tipo de salones a espacios más amplios en los que se puedan paliar tanto los problemas de aforo (especialmente restrictivos y severos desde que en noviembre de 2012 falleciesen cinco jóvenes que asistieron a una macrofiesta en el Madrid Arena), como las condiciones y comodidades de todos los que quieren disfrutar de estas jornadas de ocio y diversión (aunque ello probablemente suponga un incremento del precio de las entradas). Seguramente recordaréis que hace tan sólo unos días era Jointo, responsable de los eventos Japan Weekend, quien daba la campanada anunciando que trasladará al Ifema su Japan Weekend de febrero de 2016 (que se celebrará los días 13 y 14 de dicho mes). Ahora es la Asociación Española de Amigos del Cómic (AEAC) quien anuncia el traspaso de sus salones al mismo recinto, en lo que parece un “cara a cara electoral” (si me permitís la comparación) cuyo único fin es establecer quién se hace con el premio al “mejor evento de la capital” o, en último caso, quién lo tiene más grande (el evento, no seáis malpensados), olvidando en muchos casos que en este tipo de actos no sólo importa el tamaño del recinto, sino también la gestión del espacio, así como la calidad de lo que allí se ofrece.

Ahora bien, a pesar de que muchos otakus ya han manifestado su opinión al respecto, esta noticia augura ciertos presagios bastante pesimistas que hacen temer un batacazo del principal evento de la AEAC en Madrid relacionado con la cultura japonesa, el manga, el anime y los videojuegos. Dejando de lado Expocómic (que este año, según datos oficiales de la propia Asociación Española de Amigos del Cómic, ha contado con 32.647 visitantes, “nuestro mejor dato histórico pero sin duda más bajo de lo que todos esperábamos”), vamos a centrar nuestro argumento en Expomanga.

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No cabe duda de que en los últimos años la asistencia a eventos como Expomanga y Expocómic, ya sean en la capital o en cualquier otra provincia de España, han crecido considerablemente gracias al esfuerzo que los organizadores realizan para ofrecer a los asistentes jornadas lúdicas no sólo de carácter consumista, sino también cultural. Con ellas se ayuda a ofrecer al otaku de turno una vía de escape y diversión sana a la fastidiosa rutina al tiempo que se trata de popularizar un sector al que, en ciertas regiones, se le sigue colgando el cartel de “minoritario” y “friki” (dicho siempre en modo despectivo), sin tener en cuenta que cada vez son más las personas que deciden invertir tanto su tiempo como su dinero en disfrutar de un tipo de cultura tradicional y a la que el calificativo de “minoritaria” ya no le va asociada. De hecho, este año Expomanga cerró su XIV edición con un total de 46.213 visitantes, lo que lo convierte en un nuevo récord histórico. Sin embargo, si echamos la vista atrás, comprobamos algo que muchos nos temíamos nada más conocer la noticia y que nos ubica en 2014, año en el que coincidieron en el tiempo el Salón del Cómic de Barcelona y el Expomanga de Madrid.

En dicho año, la XXXII edición del Salón del Cómic de la Ciudad Condal registró un récord de visitantes hasta el momento: 106.000 asistentes que ayudaron a que se elevasen las ventas de los 150 expositores que participaron en la feria. Según explicó en su día el director del Salón, Carles Santamaría, «hemos comprobado que la ubicación en los pabellones 1 y 2 de la Fira de Barcelona ha permitido una mayor facilidad para moverse tanto en la zona de stands como de exposiciones, lo que ha hecho que al estar más cómodos el público haya pasado más tiempo en el salón». Por otro lado, ese mismo fin de semana se celebró en Madrid la XIII edición de Expomanga, que cerró sus puertas con un total de 40.412 visitantes, el mejor dato registrado hasta la fecha (que en 2015 ha sido superado por más de 5.000 asistentes). El director del Salón, Emilio Gonzalo, declaró en aquel entonces que “más allá de dar las gracias a todos los que han formado parte de este triunfo de la cultura y el Noveno Arte, en esta ocasión quiero enfatizar la necesidad que esta ciudad tiene de mejorar aún más las condiciones en las que se celebra. Doce mil metros cuadrados de fiesta parecen muchos -lo son, de hecho-, pero espero que las autoridades acepten su responsabilidad con los ciudadanos y se den cuenta de que necesitamos su ayuda para seguir creciendo”.

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Bien es cierto que Madrid tiene un largo camino que recorrer para ponerse a la altura de Barcelona en cuanto a ámbito de penetración del cómic japonés se refiere. Pero, a pesar de todo, la coincidencia de ambos salones fue un jarro de agua fría para todos los otakus que asistieron (y asisten) al evento de la capital. Tradicionalmente, el Salón del Cómic de Barcelona siempre se había celebrado en abril, pero en aquel año Ficomic alegó que la celebración del Gran Premio de Fórmula 1 de Montmeló afectaría directamente a la celebración de la XXXII feria. De hecho, la propia entidad señaló que “el Comité Organizador del 32 Salón Internacional del Cómic de Barcelona ha decidido que el certamen se celebre del jueves 15 al domingo 18 de mayo, en lugar del 8 al 11 de mayo como inicialmente estaba previsto”. Y añadieron que “la coincidencia de esas fechas con la celebración del Gran Premio de F1 de España, que tendrá lugar en Montmeló del 9 al 11 de mayo, provoca que las plazas hoteleras y de hospedaje en Barcelona tengan una alta ocupación en esas fechas además de sufrir un significativo aumento en las tarifas, situación que afecta también a los vuelos y otros medios de transporte”. Dándole el beneficio de la duda, aceptaremos que, efectivamente, la celebración de la “carrera de coches” podía afectar tanto a la ocupación como al precio de las tarifas de los hoteles y de los principales medios de transporte de media y larga distancia, que aprovechan este tipo de eventos para hacer el agosto. Pero, ¿y qué pasa con el Salón del Manga, evento que prácticamente siempre coincide con el puente de Todos los Santos, festivo en toda España? Aquellos que hayan tenido la oportunidad de viajar a la Ciudad Condal en condición de turistas habrán comprobado que los precios de los hoteles no son precisamente asequibles para personas con economías modestas o más ajustadas, y un puente siempre es motivo más que justificado para inflar los ya de por sí elevados precios del sector hotelero. Si miramos al sector transportes, ocurre tres cuartas partes de lo mismo. Así pues, ¿por qué Ficómic tuvo en cuenta este factor para cambiar las fechas de aquella edición del Salón del Cómic, haciéndolo coincidir con el Expomanga de Madrid, y no muestra la misma “consideración” hacia los asistentes del Salón del Manga? Misterios de la vida que muchos justificamos como excusas baratas que sólo convencen a quienes quieren creérselas.

Muchos pensarán que el hecho de que coincida la celebración de ambos eventos no tiene mayor relevancia más que la típica, histórica y cansina gresca entre Madrid y Barcelona, explotada hasta la saciedad por políticos que quieren ver una división que, en realidad, no existe. Pero, muy a nuestro pesar, que se celebren a la vez dos salones en los que el 80% de los stands son los mismos afecta y mucho tanto en el número de asistentes como en la calidad de las jornadas. En primer lugar, y centrándonos en los visitantes, es cierto que si vives en alguna de las dos comunidades autónomas tienes decidido casi al 99% el evento al que asistirás en esos días (salvo contadas excepciones). Pero, ¿qué ocurre con aquellos asistentes que, viviendo en otros puntos geográficos, y ante la necesidad de comprar tanto billetes de medio de transporte como hotel de estancia, se ven en la obligación de decidir a qué evento desean acudir? Dicha diatriba nos conduce directamente al segundo elemento a tener en cuenta: los stands.

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Todos sabemos y comprendemos que el renombre de los Salones de la Ciudad Condal gozan de un reconocimiento tanto nacional como internacional que les otorga un plus de atracción difícilmente igualable por otros acontecimientos de las mismas características. Así pues, y teniendo en cuenta que el fin principal de una tienda es ganar dinero, ¿adónde es preferible ir, a un Salón de sobra conocido y que dura cuatro días y cuyos visitantes sobrepasan los 100.000 o a un evento que dura tres días, se va a ver claramente eclipsado por el anterior y cuyos visitantes difícilmente alcanzan los 50.000? La respuesta parece clara, más si tenemos en cuenta que un elevado porcentaje de asistentes, entre el 70-80%, se declara fan tanto del cómic americano y europeo como del japonés.

Lo mismo sucede con las principales compañías del sector, es decir, las editoriales y las distribuidoras de anime. Algunas como Norma Editorial o Selecta Visión apuestan por estar presentes en ambos Salones (aunque con una clara e hiriente diferencia en el tamaño de sus stands en detrimento del evento de la capital. Algo que, por otro lado, tampoco se les puede criticar, ya que al menos hacen el esfuerzo de dejarse ver). Pero, ¿y las demás? Planeta Cómic, Ivréa o editoriales más modestas como Fandogamia, Tomodomo Ediciones o Ediciones Babylon se ven en la necesidad de decidir, una vez más, a qué evento asisten (aunque algunas ni se plantean la pregunta, ya que tienen claro a qué apostar). En el caso de los videojuegos, con empresas como Bandai Namco o Nintendo, ocurre más de lo mismo. Esto, aunque parezca una tontería, afecta directamente a la calidad de los Salones en sí, ya que estos se basan en una equilibrada (en mayor o menor medida) mezcla entre lo comercial y lo cultural. Y esto nos lleva de nuevo al primer punto: los asistentes. A sabiendas de que un Salón tendrá mayor calidad que el otro muchos se decantarán por el que más cosas les ofrezca, sean cual sean. Pero cuando se cuenta con emplazamientos con aforos tan elevados como Ifema o la Fira de Barcelona, la ausencia de público se nota de manera más intensa. Presuponiendo que sea la AEAC quien salga perdiendo en este mano a mano con Ficomic, dicha ausencia de público podría generar comentarios que cuestionen la calidad del evento capitalino, o que expresen la idea de que los Pabellones de la Casa de Campo se quedan pequeños, pero el evento tampoco está a la altura como para llenar el Ifema.

El próximo año, de nuevo, se vuelven a alinear los planetas para hacer que coincidan en los mismos días tanto el principal Salón de Manga de Madrid como el principal Salón de Cómic de Barcelona. A estas alturas de la partida y tras analizar los datos, sus pros y sus contras, sólo me queda esperar haberme confundido en mis augurios (lo cual no me importaría en absoluto) y que la AEAC haya apostado sabiamente por trasladar Expomanga al Ifema en un año en el que sabía de antemano que iba a tener un duro competidor, el Salón del Cómic. Así pues, y ante la clara evidencia de que en España, por suerte, existe mercado para todos (y este va creciendo poco a poco cada día gracias a las aportaciones tanto de las empresas del sector como de los fans de estos géneros narrativos), sólo cabe esperar que 2016 sea un gran año para todos los amantes de los cómics en el que las disputas territoriales o de organizaciones queden en un segundo plano en pro de los fans de estas jornadas y que entre todos, granito a granito, seamos capaces de construir eventos del calibre de la Japan Expo de París, para el que tanto a Barcelona como a Madrid les queda un larguísimo camino por recorrer.

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