Las oscuras aguas del océano del Pacífico Norte que bañan la Bahía de Tokio siembran la imaginación del escritor Koji Suzuki, que a través de sus historias nos descubre un aspecto muy diferente al que marca la tradición japonesa respecto a este elemento líquido. Un aspecto más siniestro, perturbador, pero a la vez emocionante y adictivo. A través de la obra Dark Water entraremos en una atmósfera densa y misteriosa, tal y como se hacía antaño con las reuniones para contar kaidanes a la tenue luz de una hoguera nocturna. Una atmósfera en la que cualquier ruido, sombra o movimiento en la oscuridad, nos haría perder esa confianza y seguridad en el entorno, pensando que quizás, tal vez solo quizás, no estamos solos.

 

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Dark Water, adéntrate en aguas movidas

Koji Suzuki es considerado el maestro de la literatura de terror japonesa actual, y el título le está muy merecido. Dark Water es una recopilación de relatos cuyo nexo de unión es el agua, en su aspecto más perturbador y misterioso. Todo comienza, y termina, con las historias que le cuenta Kayo a su nieta Yûko. No es habitual que Yûko le visite, pero cuando lo hace Kayo se alegra muchísimo por disfrutar de la presencia de su querida nieta. Kayo también está entusiasmada, porque en cada encuentro su abuelita le lleva a pasear hasta la desembocadura del Río Tama, en la bahía de Tokyo, ya muy cerca de Yokohama, y le cuenta las historias que esconden los nuevos tesoros encontrados por su abuela desde la última visita de la niña a su casa. Y es que hasta esas costas llegan, tanto por río como por mar, numerosos tesoros y todos ellos ocultan su propia historia, con una gran carga emocional. Una bolsa infantil rosa de Hello Kitty, una zapatilla de Mickey, unas semillas arrastradas por las aguas o una pequeña nota sin sentido pueden ser solo basura flotando en el agua o valiosos objetos que atesoran y ocultan sorprendentes y aterradoras historias.

 

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A nosotros nos ha encantado la obra, pero no estamos seguros de que sean unas narrativas apropiadas para la dulce nieta de Kayo, que con tan corta edad (no se mencionan los años, pero por las descripciones podría entrar en la franja entre 5 y 10 años) ya le pide historias de fantasmas y muerte a su abuelita… Aunque el hecho es tan perturbador que encaja perfectamente en el aspecto general del libro.

 

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Bajo mi punto de vista, lo que Koji Suzuki ha creado con Dark Water no es otra cosa que la reinvención de un género, con el agua como temática principal y nexo de unión entre todas las historias. Los kaidanes son esas historias sobrenaturales, de fantasmas y monstruos, que se contaban antiguamente en Japón a la vera de una hoguera, en el bosque o en un lugar apartado y tranquilo. Algo muy similar a las historias de miedo de los campamentos, pero con una fuerte carga folclórica tradicional. Koji Suzuki ha creado toda una serie de kaidanes modernizados, adecuandolos a la mitología actual, los nuevos miedos e inquietudes de los japoneses, y situándolos en paisajes urbanos, actuales y cotidianos. Una mezcla explosiva que cautiva desde la primera línea de lectura.

 

 

Dark Water, la edición de Satori

Dark Water está incluida dentro de la colección Satori Ficción. Encuadernada en formato rústico con solapas, se compone de un total de 240 páginas, en blanco y negro y sin ilustraciones, en unas dimensiones de 220 X 140 mm. Su precio es de 18 euros y se puede adquirir desde el pasado mes de diciembre en diferentes librerías y puntos de venta en toda España y en la web de Satori.

 

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En este caso, en el interior del libro, podemos disfrutar de dos epílogos, uno del siempre genial Jesús Palacios, y otro original del autor Koji Suzuki. En ambos casos su lectura es imprescindible, tanto si se quiere hacer antes o como después de finalizar el bloque central de historias, aunque el del autor lo recomendamos hacer después. La traducción, como siempre, directa de la versión original en japonés de la obra.

Así pues volvemos a encontrarnos con una edición sencilla pero muy mimada, tan característica de la editorial gijonense.

 

Conclusiones

Aunque la abuelita de Yûko insista en ello, Dark Water no es una obra para mentes infantiles. Pero a partir de la adolescencia se la recomendamos a todas las franjas de edad. Pese a estar compuesta por historias de miedo, misterio y con un fuerte componente sobrenatural, no contiene lenguaje grotesco, ni escenas macabras o de mal gusto. Koji Suzuki juega con el lector dándole exactamente lo que quiere leer, pero a pequeñas dosis repartidas con maestría como gotas de agua que caen en el mar, siempre con el componente de tensión muy presente. ¿Habéis visto la película Dark Water? ¿O Ringu? Pues al lectura de esta obra es como ver la secuencia de la historia desde un punto privilegiado, en el que sabes solo un poco más que el protagonista. Conoces lo justo y necesario para imaginar cual es la causa de la inquietud, del problema, y ver como el protagonista se cruza con ello mil veces sin darse cuenta de la proximidad. Ese conocimiento extra ofrece al lector una incomodidad y perturbación que culminará siempre con un inesperado final. En ocasiones es mejor vivir en la ignorancia…

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