Un videojuego puede ser muy diferente en dos plataformas. Tanto que, en ocasiones, dos versiones pueden parecer hasta dos juegos distintos. En la actualidad, un título multiplataforma apenas presenta diferencias en sus versiones para las consolas de Sony y Microsoft o para PC. Como mucho, se añaden un par de extras a alguna de ellas como aliciente a futuros compradores.

Pero no siempre esto ha sido así. Como muestra, veamos Yie Ar Kung-Fu, el título que nos ocupa. Aparecido en 1985, fue muy popular en recreativas. Esta versión arcade contó con un protagonista llamado Oolong y con once rivales a los que derrotar. Sus escenarios variaban en cada pelea y estaban ambientados en diferentes localizaciones, más allá de un gimnasio de artes marciales.

Dejando a un lado las diferencias en cuanto a gráficos, fue idéntico en Commodore 64, así como en el resto de consolas que, años más tarde, contarían con este clásico. Pero algo pasó en NES. El protagonista se llamó Lee y solo tuvo cinco rivales. Por su parte, el escenario era único para todos los enfrentamientos. Éstos se ubicaban en un gimnasio, aunque eso sí, al menos cambiaba el color de las paredes.

 

Un juego que hizo historia, ¿pero en qué versión?

Yie Ar Kung-Fu es considerado un referente en cuanto a juegos de lucha. Hay quien dice que Street Fighter no podría entenderse sin él o que Tekken no hubiera sido lo mismo si este título no hubiese existido. ¿A qué se debe tanta importancia?

Yie Ar Kung-Fu juego

Ya hemos visto que la versión de NES es completamente diferente a la arcade. Todos sus personajes y escenarios son distintos y hasta cambia su protagonista. Sin embargo, tienen un elemento que demuestra que es el mismo juego: su libertad en cuanto a controles. También ésta es la causa de que Yie Ar Kung-Fu sea considerado un clásico, imprescindible en el género.

Por norma general, las patadas y los puñetazos son imprescindibles en un juego de lucha. Hoy en día sería muy complicado entender un juego así, sin combos. Imagine Entertainment y Konami, responsables del título, debieron de pensar lo mismo en la década de los ochenta, ya que no se quedaron solo en ello. Yie Ar Kung-Fu permitía saltar y agacharse, pero también saltar al tiempo que se pegaba una patada o un puñetazo y agacharse para atacar en el punto exacto. Esta combinación de movimientos también resultaba muy útil en la defensa.

Es por ello que ambas versiones fueron merecedoras de ser recordadas. Así, cuando alguien habla de Yie Ar Kung-Fu, lo más normal es que se mencionen sus posibilidades de lucha por encima de todo lo demás. Su dificultad también era un punto a su favor. Derrotar a algunos luchadores no era una tarea sencilla, teniendo en cuenta que muchos se empeñaban en lanzar objetos voladores sin ninguna pausa. De ahí que fuera tan importante realizar dos movimientos al mismo tiempo.

 

Enemigos con movimientos únicos

Tanto Oolong como Lee, protagonistas de Yie Ar Kung-Fu, podían realizar ataques, ya fuera en el suelo o en el aire. Por supuesto, sus saltos podían llevarse a cabo en cualquier dirección. Sus enemigos tampoco se quedaban atrás. Comencemos por su versión arcade. En ella, encontramos a Buchu, Star, Nuncha, Pole y Feedle en la primera tanda de rivales. El primero, como luchador de sumo, presenta un gran tamaño y podría considerarse el más simple de todo el juego.

Yie Ar Kung-Fu

Star fue la primera mujer y, como ninja, recurriría al lanzamiento de shurikens. Los siguientes también utilizarían armas para defenderse, a excepción del último, que se dividiría en tres para ganar más tiempo. Tras esta primera tanda, se presentarían los siguientes seis contrincantes: Chain, Club, Fan, Sword, Tonfun y Blues. Todos ellos, excepto el último, portaban armas, ya fuera para arrojarlas contra el protagonista o para defenderse. Destacaron las cadenas del primero, que bien tendrían que doler, así como los abanicos lanzados por la estilosa Fan. Blues, como último enemigo, pondría a prueba la habilidad del jugador a través de su agilidad.

Una vez derrotados a todos, comenzaría una nueva competición, con los mismos luchadores y en el mismo orden. Por su parte, los cinco luchadores de la versión para NES que se enfrantarían a Lee serían Wang, Tao, Chen, Lang y Mu. Chen y Lang eran casi idénticos a Chain y Star, mientras que Mu tendría muchas semejanzas con Buchu, el primero de la versión arcade. Cuando el protagonista venciese a todos, podría volver a enfrentarse a ellos y así sucesivamente. Si perdía todas sus vidas tendría que volver a empezar.

En ambas plataformas, el objetivo era obtener la mayor cantidad de puntos, es decir, sobrevivir el mayor tiempo posible. Un golpe contra un rival proporcionaba puntos. Derrotar a uno otorgaba los puntos equivalentes a la barra de vida que aún tuviera el jugador. Así, cuantos menos golpes recibiésemos, más puntos tendríamos. Aunque se trataba de un juego corto, no hay que olvidar que tenía bastante dificultad y que llegar a un nivel altísimo era todo un reto.

Para compensar esos seis luchadores menos en NES, esta versión contaba con los niveles bonus, aparecidos entre varios niveles normales. En ellos, varios objetos se abalanzaban sobre el jugador o pasaban por la pantalla en todas las direcciones. Si conseguía golpearlos a todos sin que se escapase ninguno, obtendría una buena puntuación para el marcador.

En Yie Ar Kung-Fu resultaría complicado no recordar a cada uno de sus personajes debido a las veces que podían hacer su aparición. A algunos se les cogería más cariño que a otros, ya fuese por su adorable carita (sí, algunos la tenían aunque suene extraño) o por esos malos ratos frente a ellos. Éstos lucían mejor en la consola de Nintendo. Los movimientos del protagonista se veían más claros y todo era más nítido. Lástima que se renunciase al cambio de escenarios de la versión arcade, en la que buena parte de los combates se desarrollaban en mitad de la naturaleza.

Este título de lucha contó con una secuela: Yie Ar Kung-Fu II. Sus personajes cambiaban aunque la mecánica seguía siendo la misma: derrotar a un enemigo para acceder al siguiente nivel. Aunque claro, sus luchadores ofrecían ataques más completos y menos monótonos, que también crearían futuros amantes del género lucha para toda la vida. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!