Si os gustan las aventuras gráficas con altas dosis de terror, locura y hemoglobina no os podéis perder lo ¿nuevo? de Remigiusz Michalski.

El que escribe estas líneas lleva unos años recuperando la fe en las aventuras gráficas gracias al buen hacer del mundillo indie. Algo semejante ocurre con el género del terror, que es dado de lado por las grandes compañías y son los pequeños estudios independientes quienes tienen el potencial de hacernos pasar un mal rato ante un videojuego. Bien, pues Downfall: Redux contiene ambas cosas: point ‘n’ clik clásico y mal rollo para asustar al más duro del lugar.

Downfall: Redux es un remake del primer juego de Remigiusz Michalski, desarrollador polaco afincado en Londres desde hace años. El Downfall original vio la luz en 2009 y sorprendió a pocos y extraños con su historia, con ecos que recuerdan al Resplandor, pero que no duda en ir más allá de la clásica historia de asesinatos y desapariciones en hoteles perdidos de la mano de Dios. Por eso mismo, gracias al éxito y difusión de su segundo juego, The Cat Lady, Michalski ha lanzado recientemente un remake de Downfall, con nuevo motor gráfico, doblaje para toda la aventura y nuevos detalles en el argumento.

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En Downfall: Redux encarnamos a Joe Davis, un tipo que ve como su matrimonio hace aguas por todas partes, y tiene la genial idea de llevar a su mujer a un hotel, a modo de escapada romántica de fin de semana en la campiña inglesa. Lo que Joe Davis no sabe es que al poco de llegar, su mujer, Ivy, entra en una extraña depresión, comienza a balbucear incoherencias y todo tipo de expresiones sombrías y macabras, para desaparecer poco después. ¿Qué le ha ocurrido a Ivy? ¿Y qué son esas extrañas voces que rondan por la cabeza de Joe? En ese momento comienza una lucha por la cordura de nuestro personaje, que le llevará a plantearse qué tipo de persona es y hasta dónde está dispuesto a llegar por aquella a la que más ama.

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Downfall se presentó en 2009 como un título con ciertas limitaciones técnicas pero que encandiló a todos aquellos que le dieron una oportunidad gracias a su narrativa oscura y adulta.  Y no es que el título sea considerado para mayores de 18 años por sus escenas truculentas (que la tiene), sino por la madurez a la hora de abordar ciertos temas, ya desde el primer momento, en un prólogo del que es mejor que no os contemos nada y disfrutéis tal y como se merece. Contaros más acerca del argumento sería estropearos la experiencia.

Desde el punto de vista jugable, Downfall: Redux es una aventura gráfica point ‘n’ click de las de toda la vida: controlamos a Joe Davis con el ratón, hablamos con personajes, resolvemos puzles, cogemos objetos, los combinamos… Tal y como llevamos haciendo en infinidad de títulos desde hace décadas. Eso si, puede que jugablemente no invente la rueda, pero visualmente el título nos mete el miedo en el cuerpo con ese ambiente de pesadilla que se respira. El uso del blanco y negro (con puntuales pero enormes manchurrones de rojo sangre), así como la intencionada resolución de 4:3 (para emular la sensación de estar ante una película de terror antigua) le vienen de maravilla al título, así como su apartado musical. En este sentido, únicamente nos quejamos de su doblaje, bastante flojo y que palidece ante el resto de elementos técnicos del juego.

Completar Downfall: Redux no debería llevaros más de 6 horas, pero ya sabéis que estamos ante una aventura gráfica: la duración depende en cierta medida de vuestro ingenio a la hora de superar los desafíos mentales que os esperan en el Quiet Haven Hotel. Además, la versión del juego que hemos analizado, procedente de GOG,  incluye tanto este remake como el original de 2009. Así da gusto pasar miedo.

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