Tras probarlo a fondo, ya es hora de lanzar nuestro análisis de Good Robot, divertido «roguelike» cargado de humor.

Ya lo dijimos en nuestras no muy lejanas impresiones: Good Robot es un divertido arcade que nos lleva de un plumazo a una época en la que los videojuegos eran simples en naturaleza pero de una complejidad tremenda en ejecución. Esos tiempos en los que desde el primer momento sabíamos qué hacer en el juego. Lo complicado era llevar a cabo dicha proeza.

Afortunadamente con el mundo de los títulos indie podemos volver a disfrutar de títulos con planteamiento semejante. Y puede que en el terreno de los «roguelike» (títulos de dificultad media-alta, cuyos niveles se general de forma aleatoria, y que combinan acción con rol) el rey siga siendo The Binding of Isaac, pero eso no significa que no haya espacio para otras joyitas. Good Robot es una de ellas. Y ya podéis haceros con él a través de Steam.

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La escasa historia de Good Robot está cargada de mucho humor negro y mala baba: En futuro en el que la vida es insostenible para los seres humanos debido a la alta contaminación, la corporación PyroCorp entra en escena, salvando a la raza humana creando una serie de ciudades subterráneas con un ejército de robots inteligentes. Hasta aquí todo bien, pero poco después nuestros salvadores robóticos deciden volverse majaras, aniquilando a toda la especie humana. Y como buena megacorporación que es, PyroCorp, va a intentar por todos los medios posibles evitar que esto pueda fectar a su imagen y beneficios monetarios. Para ello contarán con nosotros, un nuevo modelo de Robot dispuesto a acabar con sus congéneres y salvar el trasero a sus jefes. ¿Quién dijo que eso de combatir el fuego con fuego era una mala idea?

Tras esta disparatada premisa se encuentra un roguelike de los de toda la vida, pero cambiando la clásica ambientación medieval por robots, lásers, basura espacial, cachivaches mecánicos y todo tipo de parafernalia futurista que os podáis echar en cara, a la vez que combina una perspectiva más propia de los arcades de naves que otros exponentes de este subgénero. Sumad a ello la posibilidad de mejorar nuestras armas y habilidades con las clásicas tiendas diseminadas a lo largo de los dantescos y gigantescos niveles, y tenemos la diversión garantizada, especialmente si sois unos cabezones como el que escribe estas líneas, dispuesto a morir una y otra vez hasta superar el juego.  Y es que como buen «roguelike» que se precie, la muerte en Good Robot tiene un precio: perder todo nuestro progreso y objetos conseguidos hasta el momento y comenzar nuevamente desde cero. Planteamiento 100% arcade no apto para quejicas.

El apartado técnico de Good Robot no es el punto más destacable de la propuesta de Pyrodactyl, pero se revela entrañable e icónico gracias a su colorida estética y humor absurdo (no hay más que echar un vistazo a los cientos de sombreros que puede vestir nuestro personaje, algunos con funciones de lo más variopintas).

Del mismo modo, si algo le ha fallado a Good Robot para alcanzar la auténtica excelencia, es el hecho de que no termina de ir un paso más allá en este tipo de propuestas: algún modo de juego extra o variante multijugador cooperativa también se hubiera agradecido. La perspectiva propia de un arcade clásico invita a ello. No obstante, el título sigue siendo tremendamente adictivo y rejugable como buen roguelike. En eso cumple con creces.

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