Una persona indecisa puede dejar tras de sí nefastas consecuencias para la humanidad. Dos trabajadores, que sujetan una cama elástica debajo de un edificio en llamas. Personas que, aterradas, saltan desde diferentes alturas, confiando en la profesionalidad de los hombres. Ya sabemos cómo son estas colchonetas. Saltas, rebotas, vuelves a saltar y, si encima no es excesivamente grande, puede dar con los dientes en el suelo.

Las llamas llevan ya unos minutos en el edificio y el pánico comienza a palparse cada vez más en el ambiente. Y ahí está. La persona indecisa. Mira como sus compañeros se lanzan desde la parte más alta y como, tras unos cuantos saltos, acaban llegando sanos y salvos a la ambulancia. Pero siguen ahí, mirando. Paralizados. Y, además, lo hacen desde un segundo piso que, de altura, tiene más bien poco.

Si los trabajadores esperan a que se decida a saltar, podrían perder a aquéllos que siguen en el aire, a un paso de llegar a la ambulancia. Los del tercero y el cuarto podrían acabar mal. Y, visto que no hay nada que hacer para que salte, deciden moverse unos centímetros hacia la derecha y salvar a una de las víctimas con tiempo más que de sobra.

Maldito el momento. El indeciso ha saltado y, antes de que los trabajadores puedan reaccionar, ya está tumbado en el suelo. Lo peor es que el siguiente en saltar lo ha visto todo y, al parecer, le va a costar su tiempo saltar a la cama elástica…

 

¿Y si la caída no fuese para tanto?

Fire fue uno de los primeros juegos para Game & Watch. Hizo su aparición en 1980 en el modelo Silver de la consola. Su versión mejorada (y a color) llegaría con Silver Screen. Con el edificio en llamas en la parte izquierda de la pantalla, el objetivo estaba claro: salvar al mayor número de personas del edificio.

Fire Game & Watch

El jugador se ponía en la piel de dos bomberos que, lejos de adentrarse en el edificio, decidieron colocarse debajo, con un trampolín entre sus manos. La gente podía saltar y ellos se encargarían de mover la cama elástica y de conducirles hacia la ambulancia, que esperaba pacientemente en la parte derecha.

Así pues, sus controles fueron extremadamente sencillos. Sólo era necesario moverse hacia los lados aunque eso sí, en el momento preciso. Las siluetas con los movimientos predefinidos, propias de los juegos de la consola, indicaban en qué parte iban a caer los personajes. Sin embargo, cuando decidían saltar varios a la vez, no resultaba sencillo averiguar quién iba a caer antes.

Si a esto le sumamos que no todos los saltos provenían del mismo piso (unos caerían antes que otros) y que, ya en el trampolín, no todos se impulsarían igual, la cosa se complicaba. Salvar a uno u a otro podía ser cuestión de una fracción de segundo y dependía mucho de la capacidad de reacción del jugador.

Tenía que anticiparse a los acontecimientos para decidir si le daba tiempo a salvar al de la derecha o si, por el contrario, tenía que correr a la izquierda a salvar a otro para, acto seguido, volver a por el primero. Si se optaba por la modalidad A, la dificultad durante los primeros minutos sería mínima. Las personas saltaban ordenadamente del edificio y con calma. Más adelante comenzarían a aumentar su velocidad, así como sus saltos simultáneas.

Es en el modo B donde residía toda la emoción. A este aumento de la velocidad se le sumaba la figura de los indecisos. No se podía perder el tiempo esperando a que saltasen, algo que podía llevar a perderles en más de una ocasión. O peor aún, a otro que no tuviese la culpa. Cada salto sobre la cama elástica tenía un valor de un punto en el marcador. Por su parte, cada víctima que cayese al suelo equivalía a la pérdida de una vida. Con tres, no quedaba más remedio que volver a empezar para tratar de superar el récord anterior.

Este minijuego, hoy convertido en un clásico, contó con muchas semejanzas respecto a Parachute, otro juego de Game & Watch. Pero a diferencia de éste, en el que los tiburones se zampaban a los paracaidistas no rescatados, no había riesgo alguno. Una persona que se hubiese caído al suelo se quedaba tirada un segundo para, después, andar por su cuenta hasta la ambulancia. Por eso nos preguntamos, ¿para eso tanto?

Fire Game & Watch Gallery

No dudamos que se diesen un golpe doloroso en la cabeza, pero visto que no era para tanto, no hubiese pasado nada porque alguno hubiese optado por sacrificarse y no hacer perder una vida. O que uno de esos indecisos hubiese visto que, en caso de caerse, no iba a sufrir daños irreversibles. Total, la ambulancia no les iba a llevar más rápido al hospital, ya que el vehículo, con más capacidad que un coche de payasos, no se iba a mover del sitio. Daría igual que ya hubiese dentro 232 personas…

 

¿Salvar personas u objetos? ¡Objetos!

Al igual que ocurrió con otros clásicos de Game & Watch, Fire también tuvo versión protagonizada por Mario y compañía. En ella, los bomberos eran Mario y Luigi, el edificio era un castillo en llamas y las víctimas eran Toad, Donkey y Yoshi, en su versión bebé. La ambulancia se sustituía por una bonita caravana y el cielo cambiaba de color.

En esta reconversión, que formaba parte de Game & Watch: Gallery Advance, no había guías que indicasen dónde iban a caer los personajes, ni tampoco varios pisos. Así, los indecisos fueron sustituidos por Yoshis, quienes su gran peso les impedía saltar demasiado. Con ello, no podíamos descuidarles ni un segundo.

Además de ellos, también se lanzaban huevos de Yoshi. Al romperse con el trampolín, dejaban al descubierto bombas o lunas. Si no queríamos morir, lo mejor era evitar las bombas. Sin embargo, las lunas dejaban tras de sí un buen aumento de puntos al marcador, mucho mayor que la salvación de cualquier personaje.

Así, no había lugar a dudas. En esta versión, los objetos iban antes que cualquier criaturilla. Si no íbamos mal de vidas, siempre era mejor perder un pequeño Toad… ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!