¿Qué es mejor? ¿Quedarse en un helicóptero en llamas o saltar al mar aunque veamos tiburones desde arriba? Pongámonos en situación. El helicóptero en el que viajamos ha sufrido un percance y, o saltamos desde las alturas o nos quedamos en él, aún viendo como las llamas están cada vez más cerca.

La única salvación parece llegar con el mar. Nuestro paracaídas conseguiría que la caída en cuestión no fuese rápida ni dura. Esto se traduciría en tiempo más que de sobra para ver la cantidad de tiburones que hay en el agua. Por suerte, habría un hombrecillo con una barca, dispuesto a recogernos. Aunque claro, somos muchos los que saltamos al mismo tiempo y su capacidad de reacción no es perfecta…

Sin embargo, el dato del hombre con el bote tal vez fuese el decisivo para que una amplia mayoría de nosotros saltásemos del helicóptero. Pues bien, ahora imaginemos que el helicóptero no ha sufrido ningún percance y que, por lo tanto, no está en llamas.

Los tiburones siguen estando, al igual que el salvador con el pequeño bote. Y, por supuesto, los pasajeros del vehículo siguen saltando desde las alturas, con total seguridad. Esta vez, el motivo que les lleva a ello es disfrutar del riesgo y de la adrenalina. Para como, acaban de ver como otros compañeros paracaidistas acaban de ser devorados. Así fue Parachute, un clásico en el que cada vida ¿importaba?

 

¡Cuidado con el árbol!

Parachute apareció por primera vez en 1981, para el modelo Wide Screen de Game & Watch. Dos palmeras a los lados, un helicóptero en la parte superior derecha, Mr. Game & Watch remando en una pequeña barca y varios tiburones en el agua. Sus elementos no dejaban lugar a dudas en cuanto a su argumento.

parachute

El jugador se ponía en la piel del hombre a bordo del barco, con la misión de recoger a todos los paracaidistas posibles. Los controles no podían ser más sencillas. Tan sólo había que moverse hacia los lados para evitar que cualquiera cayese al agua. La pérdida de uno de ellos se traducía en una cena de lujo para los tiburones y, por lo tanto, se perdía una vida.

Con la pérdida de tres valientes paracaidistas, es decir, con tres vidas, no quedaría más remedio que volver a empezar. El marcador de personas salvadas, situado en la parte superior de la pantalla, volvería a ponerse a cero. Así, partida tras partida, el objetivo era salvar a más que en la anterior. Porque superar nuestro propio récord fue hasta divertido en su día…

Como en buena parte de los juegos de la consola, contó con modalidad A y B. La primera era más sencilla que la segunda, aunque menos interesante. Más allá de un aumento de velocidad en las caídas de los paracaidistas, la diferencia residía en la importancia de las mismas palmeras.

En el modo B, era común que uno de los paracaidistas quedase enganchado con alguna rama. Se mantendría colgado unos segundos, tiempo más que suficiente para arruinarnos la existencia. Si no había movimiento, no era ningún problema esperar debajo con la barca, a la espera de que cayese. Pero, como hubiese otros que estaban a punto de llegar al agua, mala señal. Y esto ocurría casi siempre.

Las siluetas predefinidas con las que se caracterizaban los juegos de Game & Watch eran de gran ayuda para saber dónde iba a caer cada uno. Pero no eran guías infalibles cuando varios se lanzaban a la par o cuando se enganchaban en los árboles. ¿Me da tiempo a ir a por el de la izquierda antes de que caiga el del árbol? ¿Me espero por si hay suerte y cae antes? Parachute estaba lleno de preguntas que no solían tener un buen final.

 

Un hombrecillo llamado Mario

Parachute puso a prueba la habilidad del jugador. Su capacidad de reacción. Sus posibilidades a la hora de anticiparse a los acontecimientos. Al comenzar la partida, era hasta complicado que un paracaidista cayese al agua. A medida que pasaba el tiempo, la emoción entre ellos crecía, dado que se lanzaban a mayor velocidad y varios al mismo tiempo. Y lo difícil era que todos sobreviviesen en mitad de una auténtica locura de personajes.

Parachute Super Mario

A día de hoy, 35 años después, aún quedan incógnitas sin resolver. ¿Cómo era posible que hubiese cientos de paracaidistas en el interior de un pequeño helicóptero? ¿A dónde iban a parar una vez que caían en la barca? ¿Por qué algunos parecían langostas al caer?

Como prueba el amiibo de Mr. Game & Watch, la silueta del paracaídas formaría parte de la historia. Porque éste no era sólo el hombre de la barca, sino todos y cada uno de los intrépidos aventureros. Su jugabilidad sería imitada en múltiples minijuegos posteriores y no faltaron nuevas versiones.

A modo de homenaje, en la serie Super Smash Bros., Mr. Game & Watch utilizaría su paracaídas en la lucha. Y una vez más, la más original llegó con los personajes de la saga de Super Mario. Con el bonito castillo al fondo, Mario se convertía en el hombrecillo a cargo de la barca. Los paracaidistas, que caían de un barco volador, estaban representados por Toad y Yoshi, acompañados por huevos con estrellas y fantasmas en su interior.

Los tiburones tenían la forma popular Cheep Cheep. Lakitu, con su peculiar gancho, recogería a los caídos. Un cañón situado a la derecha sustituiría a las palmeras. Los paracaidistas se colarían por él y saldrían disparados por los aires. En el momento más inoportuno. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!