Casi doce años han tenido que pasar para que idSoftware nos haya traído una nueva entrega de DOOM. Doce largos años en los que la munición infinita, la regeneración de vida por obra divina y el patriotismo exasperante de los protagonistas han campado a sus anchas en el mundo de los shooters. Doce interminables años en los que hemos salvado setecientas veces Estados Unidos. Doce putos años en los que uno tenía la impresión de estar jugando siempre al mismo maldito juego over and over. ¡Doce aburridos años hasta que el rey ha vuelto a su trono para pegar una patada en el musculoso culo del marine-calvo-cretino protagonista de los juegos actuales! ¡¡Dios, podría pasarme así todo el día y todavía me quedaría bilis que destilar!! ¿Pero sabes qué? Que eso no va a pasar, porque esta larga espera ha valido mucho la pena y Bethesda nos ha premiado con un juego que centra todo su atractivo en la jugabilidad de los noventa adaptada a las mejoras que ha permitido la tecnología actual, ¡algo que los que peinamos canas como yo hemos estado demandando desde hace precisamente doce terribles años!

¡Dios, pero qué puñetero juegazo se han sacado de la manga!

 

Los mejor de los noventa en las consolas actuales

Hay una cosa que quizás no sabías, y es que DOOM tiene historia. Esta nueva entrega, o más bien reinvención del primer Doom, no tiene un hilo argumental profundo, ni grandes giros del guión ni personajes entrañables… ¡porque no los necesita! Lo único que tienes que saber es que estás en Marte, en una base espacial, y que tras un experimento fallido para aprovechar la energía del infierno todo se ha ido a la porra y los demonios campan por sus anchas queriéndonos matar de las forma más brutales y horribles posibles. ¡Ya está! Esta es la excusa para coger todo tipo de armas y ponerte a pegar tiros como si no hubiera un mañana. Con el objetivo de matar a todo demonio que se cruce en nuestro camino, visitaremos una devastada base espacial y haremos un agradable tour por el infierno.

Lo primero que nos llama la atención al comenzar a jugar es lo dinámico y lo frenético que es, algo que está muy metido en el ADN de idSoftware. La velocidad a la que nos movemos y apuntamos es endiablada y choca mucho con los estándares actuales. Por supuesto, el juego nos va a exigir unos reflejos y una concentración altísimos si queremos sobrevivir, sobre todo en los niveles de dificultad más exigentes, donde la experiencia jugable se vuelve un bendito infierno.

Un hecho remarcable, y más hoy en día, es que el juego se mueve con una fluidez impresionante, con unas 60fps la mar de estables. Poco importa que de repente nos veamos rodeados de diez o quince demonios tratando de darnos caza que no notaremos ralentización alguna. Un hecho que hace de esto algo muy meritorio es que el apartado gráfico es muy sólido y luce estupendo. Si bien hay que admitir que no es lo más puntero del momento y que a nivel detallista podría estar más trabajado, no es menos cierto que es lo suficientemente espectacular para que nos sintamos totalmente inmersos en el macabro y sangriento universo de DOOM.

 

DOOM: El juego que incita y premia la violencia

Que DOOM es violencia en estado poético es algo que no va a sorprender a nadie. Los momentos de calma son escasos y siempre hay que estar atento de mirar a todos los ángulos y no quedarte quieto si quieres vivir para matar un puñetero demonio más. Pero esta nueva entrega de la saga va un peldaño más allá y nos incita a ser todo lo violentos que podamos y encima nos recompensa con ello de varias formas. La primera de ellas es ejecutando despiadadamente a los enemigos. Cuando están moribundos, estos se quedan paralizados y brillan momentáneamente, hecho que significa que podemos rematarlos de varias y crueles formas. Si lo hacemos recibiremos una recarga de vida, la cual necesitaremos como el comer porque ésta no se recarga por arte de magia. ¿Qué más podemos obtener si somos violentos? Pues puntos para mejorar las armas, las cuales podremos ir desbloqueando durante la aventura y haciéndolas más letales para ser todavía más violentos y ganar más puntos con ello. ¡Bendito pez que se muerde la cola!

Por supuesto, los enemigos no nos lo van a poner fácil a la hora de poder acabar con ellos. Son demonios, y como tales, van a ser extremadamente violentos y peligrosos. De esta forma, nos vamos a encontrar enemigos que nos atacarán desde la distancia, desde los lados, que nos flanquearán y que nos golpearán con tortas como para vestirnos de folclórica. ¡Hablando de demonios! Entre todo el elenco de seres del averno hay un gran surtido de conocidos. ¿Los más detestables? Los asquerosos Pinky, que nos dejarán tiritando a la segunda embestida certera.

 

Un montón de secretos y una rejugabildiad infinita

DOOM es un juego que dura lo que quieras que dure. Siempre es un buen momento para echar una partida y disfrutar matando demonios porque la diversión que ofrece no dispone de fecha de caducidad. Además, existen un montón de secretos en cada nivel para desbloquear mejoras de traje, descubrir historia y datos del juego o jugar al Doom clásico si conseguimos encontrar su nivel oculto en cada pantalla. Y si esto fuera poco, su maravillosa banda sonora, que te deleita con canciones de heavy metal y música electrónica, hacen que todo sea más frenético, alocado y divertido, y que no te canses de jugar.

¿Hay algo negativo en este DOOM? Pues quizás, en los últimos niveles del juego, se pierde un poco la frescura y la originalidad. No es que uno se canse de jugarlo, sino que parece que siempre estemos visitando los mismos lugares y viviendo las mismas situaciones, hecho que consigue provocar el efecto de que no estás avanzando en el juego.

 

El modo online

Para mí, lo primordial de DOOM es su campaña principal para un jugador. Pero eso es solo para mí, y por lo tanto, como redactor de videojuegos, he de probarlo todo y evaluarlo de forma imparcial. ¡Y menos mal, porque menudo vicio de modo multijugador!

El multijugador de DOOM recuerda muchísimo a Quake Arena, solo que adaptado a los tiempos que corren y con nuevos modos de juego. Su frenetismo, velocidad y violencia hacen que la experiencia de juego sea divertidísima y las partidas se crean y disfrutan en un periquete. Pero esto no es lo más grandioso de este apartado, ya que lo que me ha parecido fantástico es su modo SnapMap, que es nada más y nada menos que un editor de partidas y niveles que nos permite desarrollar nuestra experiencia personal demoníaca y compartirla con el resto de los mortales. Creedme, si los niveles de Mario Maker están hechos por las Juventudes Hitlerianas, estos niveles están desarrollados por gente que posee una maldad difícil de catalogar, algo que es fantástico.

 

Conclusiones

DOOM ha vuelto de la forma más maravillosa posible: proponiendo una jugabiliad de los noventa adaptada a los tiempos actuales, aderezada con una fluidez suave que no se ve alterada en ningún momento. Lo mejor es cómo el juego de idSoftware te atrapa en un torbellino de violencia, frenetismo y diversión del cual no quieres escapar y en el que te sientes la mar de a gusto. Además, el juego es prácticamente infinito gracias a su perenne rejugabiliad, su multitud de secretos y un modo online que engancha más que los ganchitos después de una noche de marcha.

Bethesda, muchas gracias por esta maravilla. Por favor, no nos hagas esperar doce años para la siguiente entrega.