Recordamos una de las entregas más queridas de Castlevania, puente entre los primeros juegos y Symphony of the Night.

Puede que a día de hoy Castlevania sea una saga muerta y enterrada cual Drácula, pero durante muchos años esta fue sinónimo de calidad y juegazos uno tras otro. Muchos recordamos el salto que dio la saga de los clásicos plataformas de acción 2D a la famosa combinación de los elementos anteriores con el escarceo rolero y la exploración. El título que supuso ese salto fue el célebre Castlevania: Symphony of the Night, suponiendo además el conocimiento del subgénero conocido popularmente como «metroidvania«.

Pero entre Symphony of the Night y las primeras entregas de la saga encontramos un título fundamental para entender el proceso de cambio por el que se encontraba inmerso Castlevania a mediados de los noventa. Un juego «puente» pero que sigue siendo una maravilla para los sentidos y una obra de arte del píxel: Castlevania: Rondo of Blood, lanzado en 1993.

Todos conocemos la historia: Richter Belmont tiene que detener a Drácula, resucitado una vez más. En esta ocasión es el hechicero Shaft el que ha revivido al Príncipe de las Tinieblas, pero este cuenta una vez más entre sus filas a la pérfida Carmilla, a la Muerte y a un numerosos engendros del abismo extraídos de diferentes bestiarios mitológicos. Nosotros, armados con nuestro fiel Vampire Killer, cuchillos, cruz búmeran, agua bendita y reloj para parar el tiempo nos adentramos en uno de los capítulos más sonados de Castlevania.

Como grandes novedades introducidas por Rondo of Blood se encuentran las rutas alternativas (con varios niveles ocultos junto a sus correspondientes jefes finales), diversos finales en función de varios personajes ocultos a rescatar, y un personaje a desbloquear que cambia radicalmente la jugabilidad: la inocente Maria Renard. Esta joven, hermana de Annete, la prometida de Richter, cambia las armas de los Belmont por animales. Literalmente: gatos, loros, tortugas y hasta dragones nos ayudarán en nuestra aventura, cambiando radicalmente la dificultad (Maria es mucho más rápida, ágil y letal, pero con muy poca resistencia, mientras que los movimientos de Richter son toscos pero aguanta mucho más daño).

Gracias a sus novedades, apartado técnico y música para el recuerdo, el éxito de Rondo of Blood fue casi instantáneo… en Japón. El juego únicamente vio la luz en PC-Engine, y no fue hasta 1995 que pudimos catar una conversión del juego en Super NES, bajo el título de Drácula X: Vampire Kiss. El título había sufrido un cambio completo en el diseño de los niveles y enemigos, así como se había eliminado a María Renard, pero seguía siendo un juego divertidísimo y un notable título de catálogo de la 16 bits de Nintendo.

Para catar Rondo of Blood de forma íntegra tuvimos que esperar hasta 2007, cuando PSP recibió uno de sus grandes exclusivos: Castlevania: The Dracula X Chronicles, que incluía un remake completo de Rondo of Blood, el juego original y Symphony of the Night. Eso es historia de los videojuegos y lo demás son tonterías. Además, los usuarios de Wii y Wii U también han podido contar con el Rondo of Blood gracias a la Consola Virtual, pero únicamente en Estados Unidos.

Os dejamos con los respectivos anuncios de Rondo of Blood, tanto el original como el remake. ¡Y cuidado con los murciélagos!