Quienes trabajen en un restaurante o estén acostumbrados a cocinar muy a menudo, sabrán que existen dos grandes enemigos de la cocina. El primero de ellos son los animales. Un gato, un pequeño ratón, una cucaracha, moscas o pequeñas hormigas o escarabajos. Hay unos más molestos que otros, pero todos están ahí para tratar de llevarse toda la comida gratis que puedan mientras, los comensales, esperan pacientemente su menú que sí han pagado.

El segundo gran enemigo de cualquier cocina es el mismo suelo. No importa si acabamos de barrer cada esquina o de fregarlo todo con lejía. Si un alimento sin envoltorio cae al suelo, está perdido para siempre. O, al menos, debería, salvo que queramos aplicar la máxima de que toda bacteria muere a altas temperaturas.

Nintendo parecía tenerlo más que claro con Chef. Este juego, que vio la luz en Game & Watch en el año 1981, convertía al jugador en un hábil cocinero. Su misión sería evitar a toda costa el suelo y al ratón, mientras los ingredientes volaban de la sartén. Hubiese sido un trauma para los cientes ver aparecer un ratón con su pieza de pescado entre los dientes porque ¡ellos estaban antes que ese ratón!

 

Modalidad A

El juego original formó parte de la versión Wide Screen de la consola. Tuvo también versión moderna, protagonizada por los personajes de Super Mario. Pero comencemos por la clásica, más concretamente por su modalidad A. Una cocina, con sus respectivas ollas, sartenes y teteras, abría sus puertas. Estos elementos eran fijos, pero servían exclusivamente como decoración.

Chef Game and Watch

En la parte izquierda de la pantalla, tenían su lugar reservado un gato y un ratón, uno arriba y otro abajo. A diferencia de los utensilios, éstos sí que influirían en la actividad del cocinero. Como su propio nombre indica, el protagonista era un chef. O, mejor dicho, Mr. Game and Watch con uniforme de chef: gorro y delantal.

Debía de ser hora punta porque el hombrecillo sudaba de lo lindo. Lejos de conformarse con cocinar los alimentos vuelta y vuelta, los hacía saltar por los aires para freírlos una y otra vez en su sartén. Alimentos como piezas de pollo, salchichas o peces caían de tres en tres, por lo que éste tendría que moverse constantemente con la sartén en la mano para evitar que cualquier pieza cayese al suelo.

Como en el resto de clásicos Game & Watch, un pequeño fallo se traducía, automáticamente, en la pérdida de una vida. En esta ocasión, la caída de un ingrediente implicaba perder una vida, pero también un momento de gloria para el ratón. Ya tendría su comida, que siempre pillaba al vuelo, por lo que saldría corriendo hacia el restaurante con ella. La reputación del restaurante caería en picado si esto ocurría tres veces, por lo que no quedaría otro remedio que empezar de cero.

Cada comida en la sartén sumaba un punto y dado que la velocidad con la que caía aumentaba por momentos, la lluvia de puntos era constante. Al igual que ocurría en Fire, no todas caerán al mismo tiempo, ni tampoco habrá demasiado espacio entre unas y otras. Algo que implica saber cuál va a caer primero cuando parecen llevarse pocas milésimas de segundo de diferencia.

Chef Game & Watch

Por cierto, ¿alguien se pregunta qué pinta el gato? El animalejo, cómodamente sentado sobre una cesta, no tuvo necesidad de perseguir al ratón (quizás si lo hubiera hecho todo hubiese sido más sencillo). Su misión era permanecer sentado, con un tenedor en la mano y una amplia sonrisa. No es para menos, ya que pincharía la comida que volase por el lado izquierdo, la retendría unos segundos y después la soltaría. Dado que el jugador no sabría en qué momento exacto lo haría, decidir si quedarse debajo de ella o arriesgarse a sujetar una muy lejana era un verdadero dilema.

En esta ocasión, se optó por un gato, pero esta figura se convertiría en un tópica de Game & Watch. Sería alguien que no se decidía a saltar hasta el peor momento posible, en Fire, o una rama del árbol sobre la que se engancharían los paracaidistas, en Parachute. Pero siempre con un mismo objetivo: hacer dudar al jugador.

 

Modalidad B y una vuelta de tuerca

Para aquéllos que buscaban emociones mayores o que ya dominaban por completo la A, Chef contó con una modalidad B. Todo era idéntico a la anterior. El escenario, el chef, la comida, el ratón y el gato estaban en su sitio. Solo que, en este caso, el cocinero tendría que controlar cuatro alimentos en lugar de tres.

Con ello, se requería de una habilidad y de un equilibrio mayores. Todo era un auténtico caos. La puntuación subiría más rápido, pero ya no resultaba tan sencillo aguantar suficiente tiempo. El ratón, por el contrario, tardaría menos tiempo en llenar la barriga.

Chef Game & Watch Gallery

Chef tuvo también su versión moderna, protagonizada por Mario y compañía, en el ya tradicional Game & Watch: Gallery. Mario y Luigi serían los cocineros, mientras que todo el trabajo duro recaía en Peach. Sería ella la que controlaría que el pescado, el pan, las langostas, los filetes, los pimientos y los huevos fritos no cayesen al suelo. ¿Y quién podría ocupar el lugar del ratón glotón? En efecto, Yoshi.

Además del apartado estético, esta versión fue una auténtica vuelta de tuerca. No sólo habían cambiado los muebles, sino el mismo objetivo. En este caso, Peach tenía que alimentar al dinosaurio, pero sólo con comida ya cocinada. Los alimentos pasaban de estar crudos a tostados con unos cuantos pases por la sartén y una vez hechos, bastaba con dejarlos caer encima de su cabeza para que Yoshi los atrapase con la lengua.

Y aún había más. No faltaron los mismos huevos de Yoshi, ni tampoco su forma bebé. Un huevo aparecía al comer cinco alimentos. Éste se rompía con otros cinco alimentos más, suponiendo el nacimiento de la criatura. Por su parte, también variaba el escenario, practicándose la cocina al aire libre. Eso sí, la pérdida de una vida para Peach también se producía cuando uno de los ingredientes caía el suelo. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!