Hay cosas incuestionables en este vida. De todos es sabido que hay una criatura en el cajón del armario, que descoloca todo a su antojo. Lógicamente, una siempre sabe dónde ha colocado esa camiseta en medio de tanta ropa. También tenemos al duendecillo del interior del horno. Es quien, sin lugar a dudas, se come ingredientes de las pizzas, a la vez que reduce su tamaño. ¡La mía era mucho más grande que esa cosa diminuta que acaba de cocinarse!

Al mismo nivel que Santa Claus y los Reyes Magos, encontramos al hombrecillo del interior de las alcantarillas. ¡Porque tiene que haber alguien! Voy paseando por la calle, más feliz que una perdiz y, de repente, hay un agujero sin tapar en el suelo. Tras hacer equilibrios por no caer, sigo con mi paseo. Ya voy más atenta, y veo que hay alcantarillas por toda la acera. Sin embargo, al pisar una de ellas empieza a tambalearse. Y fiesta: esguince de tobillo conseguido.

No hay duda, existe un hombrecillo de las alcantarillas, que se coloca debajo, moviéndolas a su antojo por el bien de los ciudadanos. Y claro, dado que sólo hay contratado uno para cada ciudad es lógico que, el pobre, acabe teniendo fallos y que las denuncias al ayuntamiento lluevan como churros. Manhole, el juego para Game & Watch, ya nos lo dejó claro.

 

Un estilo impecable

Manhole es un sencillo juego de habilidad y rapidez, aparecido por primer vez en 1981 para el modelo Gold de la consola. El escenario era simplón, y ya dejaba ver que, el objetivo, también sería muy simple. Siguiendo la simetría por la que tantos apostaba Nintendo, teníamos dos suelos de ladrillo a cada lado de la pantalla, divididos en dos niveles. En el centro, otros dos.

Manhole juego

En medio de unos y otros, había agua. Es decir, había un total de cuatro agujeros (dos arriba y dos abajo) sobre los que se podía caer. Los peatones hacían su aparición y el hombre de debajo de la alcantarilla también. Como si de un camarero con bandeja se tratase, sujetaba la única alcantarilla que tenía. Lo hacía con las manos, con la cabeza e incluso con el trasero, y sólo perdía su bonita sonrisa para poner cara de circunstancia.

Así pues, antes de que uno de los peatones fuese a poner el pie sobre un agujero, el héroe tendría que taparlo con su alcantarilla. Dado que aparecían por un lado y se iban por otro, tendría que hacerlo en los dos agujeros que conformaban la calle, ya fuese de arriba o de abajo. En un principio, y en su modalidad A (fácil), no había demasiada complicación. Los peatones caminaban despacio y la ciudad no estaba muy concurrida.

En el modo B (difícil), la cosa cambiaba. Las personas aparecían por arriba y por abajo a la vez y en varias direcciones. ¿No podían haberse puesto todas de acuerdo? Pues no. El pobre protagonista sólo tenía una alcantarilla para cuatro agujeros y la diferencia entre que uno pusiera un pie en un agujero y otro, era cuestión de milésimas de segundo.

¿Como sé si va a necesitar primero la alcantarilla el hombre de arriba a la izquierda que se dirige hacia la derecha? ¿Y si me da tiempo a sujetar al de abajo a la derecha? ¿Cuál había entrado primero? Por lógica, ese peatón será el primero que puede caer al agujero. Para colmo, no paran de llegar nuevos.

Manhole

Cada vez que alguien caía al agua se perdía una vida. Y demos gracias de que no fuesen más porque, en este caso, eran más que merecidas. Al contrario que en otros juegos de Game & Watch, no había tiburones, ni cocodrilos, ni la altura era grande. Pero sólo de pensar en cómo olería ahí dentro y en los grititos de las ratas…

Manhole requería de reflejos y de habilidad, pero también de una buena concentración. Puede parecer un juego muy fácil, o un minijuego que podríamos encontrar hoy en día en los móviles. Pero bajo su sencilla estética de los años ochenta, que dejaba todo el protagonismo a su jugabilidad, estamos ante una apuesta adictiva en la que, lo importante, era conseguir una mejor puntuación que en el intento anterior.

 

¿Alcantarillas redondas o cuadradas?

Tras disfrutar durante unos minutos de este pequeño clásico, nunca volveríamos a pisar una alcantarilla de la misma forma. Además, nos lleva a preguntarnos qué tipo de alcantarilla es mejor para tapar un agujero. Desde pequeños, nos han dicho que las redondas tienen más ventajas. No pueden colarse hacia dentro y no tienen picos de aristas, evitando así que las personas o los vehículos sufran algún daño.

Pero nuestro señor de la alcantarilla no apuesta por una redonda, pero tampoco por una cuadrada. Los huecos a tapar son rectos, por lo que una redonda carecería de sentido. Sin embargo, la que él lleva en la primera versión es cuadrada, con los bordes redondeados. Es más, tiene una forma cóncava, por lo que, al pisarla, los peatones tienen que subir una pequeña cuesta y después bajarla.

Manhole Game & Watch Gallery

Y la pregunta es, si los habitantes de esa ciudad ya están más que acostumbrados a esas pequeñas montañas, de las que queda en entredicho su comodidad, ¿no deberían estar más atentos y mirar por dónde van? En la versión de Game & Watch: Gallery, protagonizada por los personajes de la saga Super Mario, las alcantarillas ya eran cuadradas, pero lisas, aunque al caer, por arte de magia, se volvían redondas. Sí, en este caso había más de una.

Yoshi era el gran héroe de la aventura. Ahora, los cuatro agujeros ya estaban tapados por alcantarillas, por lo que su misión era sujetarlas mientras pequeños Toads y Donkeys caminaban por la zona. Tenía que estar pendiente de las cuatro y, de vez en cuando, alguna caía. Es por ello que tendría que colocarla rápidamente en su sitio, para evitar cualquier tipo de incidente. Como novedad, también era posible salvar a los personajes en mitad de su caída.

A pesar de esa salvación, el gran caos aumentaba la dificultad respecto al original e incluso se podían acumular varios en una misma alcantarilla. Y todo hay que decirlo. Yoshi recurría a su enorme lengua y a su nariz para llevar a cabo la tarea. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos! ¡Y cuidado al salir a la calle!