Desde Tallon4 hemos tenido la fortuna de probar PlayStation VR, la apuesta de Sony por la realidad virtual que tanto revuelo ha causado en el mundo de los videojuegos. Esta entrada está compuesta por dos experiencias vividas por dos personas, Albert y yo mismo, que tuvimos la fortuna de disfrutar de diez minutos con el gadget. Las dos experiencias difieren de estilo de redacción, expectativas generadas y puntos de vista, por lo que son un gran material para conocer la primera experiencia con este tipo de realidad virtual por parte de dos jugadores diferentes a los que les une sobre todo una cosa: su pasión por los videojuegos.

¡Disfrutad de esta entrada, talonianos!

 

Experiencia PlayStation VR: -London Heist VR- Por Albert Mialet

Como aprendí a amar la VR

Soy fan de la Realidad Virtual desde que vi «El Cortador de Césped» siendo muy niño. Más de 20 años después, parece que por fin la tenemos al alcance de nuestra mano (¡y casi de nuestros bolsillos!)

La experiencia de probar las Sony VR en el Sonar fue sencillamente brutal. Cuando te pones las gafas realmente te sientes un poco gilipollas (sobretodo si estás rodeado de gente), pero la sensación de inmersión cuando entras en el juego es muy grande. Al principio me costó enfocar la vista, me pareció un poco raro, pero la chica del stand de Sony me ayudó a adaptar las gafas hasta que lo vi bien. Es un tema de moverlo un poco y acostumbrar la vista.

Tuve el honor de jugar la demo del London Heist, de SCE London Studios, los culpables de la fiebre Singstar, el Eyepet… ¡y el The Gateway y el Gangs of London! Sin duda alguna, la evolución natural era esta demo.

Jugué… bueno, más bien «fui» el copiloto dentro de una furgoneta en una carretera inglesa (estaba en el lado izquierdo). Como ya había estado viendo la demo desde fuera, sabía que podía interactuar con varios elementos del coche: una lata de refrescos, la guantera, munición suelta, la puerta del coche… Pero lo realmente guapo no es tocar, es girar la cabeza y ver lo que tienes detrás. El momento en el que abres la puerta del coche y miras hacia atrás es muy impactante. Realmente no estás mirando una pantalla, estás mirando el final de la carretera. Así que fui ojeando y tocando todo lo que podía (con limitaciones, no me dejó darle al freno de mano ni pegar al conductor) hasta que unos malhechores se acercaron en motos por los lados y nos empezaron a disparar.

Aquí empezó la acción, y me dio hasta la sensación de que el conductor aceleraba. ¡Me pasó una pistola ametralladora y ale, venga a disparar! Cuando se acababa la munición tenía que recargar cogiendo un cartucho y poniéndolo en la pistola, y la verdad es que molaba mucho. En cuanto a la puntería y precisión, me dio la sensación de estar bastante bien adaptada. Apunté un par de veces a las ruedas de las motos y les di. Disparando de izquierda a derecha fue cuando me di cuenta de que en estaba estirando mucho los brazos y que podía estar a punto de darle a alguien de fuera, pero por suerte había una distancia de seguridad lo suficientemente grande.

Durante la persecución fue muy chulo ver como una moto se estampaba en la ventana de la furgoneta, me aparté instintivamente porque parecía que iba a darme.

En resumen, muy bien, y mucho mejor de lo esperado. Me han convencido del potencial de las Sony VR, y junto al catálogo de juegos enseñado en el E3 (Batman, Star Wars, Resident Evil, Fallout…) hacen que realmente quiera apostar por ellas. Y este London Heist no pinta nada mal, creo que será una especie de peli de Guy Ritchie y puede ser muy divertido meterte en la piel del prota. Porque de eso va a ir a partir de ahora: ¡de convertirte de verdad en el protagonista del juego!

 

Experiencia PlayStation VR: Por Javier Salvador

Cuando la industria del videojuego apostó por Oculus Rift, HTC VIVE y PlayStation VR de forma masiva y sin fisuras –al menos aparentes- pensé que estábamos de nuevo ante una tecnología efervescente, cuyo éxito iba a ser equiparable al de las 3D estereoscópicas. Tenía claro que iba a ser un invento divertido, pero que no iba a suponer algo revolucionario y que su éxito sería puramente estacionario. Bien, después de probar las PlayStation VR en el pasado Sonar he de decir que esta tecnología, que todavía se encuentra un poco en pañales, proporciona un nivel de inmersión nunca visto en el mundo de los videojuegos. ¿Tendrá éxito? ¿Viene para quedarse? Eso solo el tiempo y Michael Pachter lo dirá.

Probando PlayStation VR con Rush of Blood

Llegamos al stand de Sony en el Sonar y me encuentro de frente con el invento de Sony. – ¡Dios, te transforma en un anuncio de neón! – pensé cuando vi a la gente con el casco puesto, blandiendo los PS Moves y con más luces que Las Vegas en un sábado noche. Bien, vamos a ver qué tenemos aquí. Tenemos una demo en la que disparas e interactúas en una trepidante persecución en una autopista, otra aburridísima en la que realizas remates de cabeza a una portería de fútbol, y otra en la que te montas en una montaña rusa y el maníaco de Until Dawn aparece para putearte. Perfecto, recemos a Ala, Buda y Jesús para que no me toque la del fútbol.

Javier, te ha tocado probar la demo del Rush of Blood –la del Until Dawn-. ¡Sí, joder! ¡Menos mal! Me imaginaba escribiendo sobre cómo dar cabezazos a un balón de fútbol y me entraban todos los puñeteros males. Bien, vamos a ver qué tal está esto. Me sientan en una silla, me ponen un move en cada mano y finalmente me colocan el casco al más puro estilo Robocop junto a unos cascos. Entonces, en ese momento, lo sentí… ¡qué decepción! Mis ojos veían dos pantallas algo borrosas en las que se veía el menú de PlayStation y poco más. ¡Dios, Javi, 10 minutos con esto! ¡Tierra, trágame y no me escupas! Entonces comienza el juego, mis ojos se acostumbran a la situación y yo solo veo una pantalla que me va engullendo hasta que estoy dentro del juego. Yo no veo nada del mundo exterior ni oigo ninguna voz de fuera: estoy en una puñetera montaña rusa que se adentra en un manicomio lleno de chalados que me quieren matar. Entonces miro a la izquierda… y veo lo que tengo a mi izquierda, perdiendo la perspectiva de lo que pasa delante de mí. Me agacho y siento que me hago pequeño en el juego. Miro al horizonte y solo veo un mundo digital que me ha arrebatado de la realidad. ¡Jooooder, la cosa promete!

La montaña rusa comienza a moverse más rápido. Comienzo a apuntar con los moves, que emulan dos pistolas, y me pongo a disparar a los maníacos que me intentan dar caza. Su modelado es cutre y los entornos no están nada cuidados ni trabajados… pero poco importa, es una demo y me lo estoy pasando pipa. La montaña rusa acelera más y comienza a coger rampas pronunciadas y yo me siento caer en un abismo. –Estás en una silla y no te vas a caer. Por Dios, no hagas el ridículo- Me digo a mí mismo mientras trato de pasar el mal trago… ¡Y entonces un fantasma de una abuela se presenta en frente mío! Pego un salto y me pongo a disparar como si no hubiera un mañana.. pero no lo debí hacer bien, porque la abuelita cabrona me dejó bien tieso. ¡Game Over y yo vuelvo al mundo real!

Me quitan el caso y yo me quedo un poco absorto. Me ha gustado mucho lo que he probado, ¡mucho más de lo que pensaba! Pero entonces comienzan a asaltarme las dudas. ¿Será divertido para más de 10 minutos? ¿No me sentiré raro con el caso en la cabeza mientras mis amigos y/o mujer están conmigo en el sofá? ¿Harán juegos ambiciosos que apuesten por esta tecnología? Son muchas preguntas y yo no tengo ninguna de las respuestas. Lo único que sé es que la gente no miente. La realidad virtual es insultantemente inmersiva y puede revolucionar de forma definitiva el mundo de los videojuegos.