Acciones desconcertantes de la vida. Si creamos un juego con una mecánica innovadora, original y divertida, lo comprarán muchos jugadores. Por lo tanto, será más fácil encontrarlo en las tiendas y, en un futuro, en las casas de esas personas. Por el contrario, si nuestra apuesta no gusta demasiado, distribuiremos menos copias y, si preguntásemos entre los jugadores, sería difícil encontrar a uno que lo tuviera en su estantería.

Los años pasan y, con ellos, el afán de hacerse con un objeto antiguo aumenta, independientemente de su calidad. Así, ese juego popular puede encontrarse por unos euros en algunos tiendas mientras que, el que apenas triunfó en su momento, ya tiene un valor de hasta 1.500 euros. Es el caso de Flagman, uno de los primeros clásicos de Game & Watch.

Aunque contó con un elemento diferente al resto de títulos de la consola (no os adelantéis, talonianos), no gozó de la misma popularidad que otros como Ball, Judge, Donkey Kong Jr., Parachute, Fire, Octopus o Super Mario Bros. Esto se traduce en menos unidades en manos de jugadores y, por consiguiente, en un abuso por parte de los pocos que aún cuentan con uno de estos. No es de extrañar así que Flagman se venda en eBay por un precio entre 600 y 1.500 euros.

¿Por qué no lo compraría en su momento? ¿Realmente querría conseguirlo si tuviese un valor de cinco euros? ¿Por qué no paro de pensar en cómo hacerme con 500 unidades a cambio de todo el sueldo de mi vida y parte de mi futura pensión?

 

La gran diferencia con los otros clásicos

Flagman vio la luz en 1980, para el modelo Silver de Game & Watch. Seguiría recurriendo a la habilidad y a los reflejos como principales elementos y, a diferencia de sus compañeros de consola, recurriría también a la memoria. Pero éste no era su único elemento novedoso.

Flagman

Los amantes de sus juegos sabrán que éstos incorporaban dos modalidades: A y B. Por norma general, ambas solían ser idénticas, pero se diferenciaban por la dificultad. Los objetos o personas comenzaban a caer a mayor velocidad o en mayor número. En su defecto, los enemigos también se daban más prisa o habían incrementado sus filas. En algunos casos, se incorporaban nuevos elementos que, aunque eran muy insignificantes, daban un toque diferente al segundo modo.

Flagman también contó con los sistemas A y B, pero, en este caso, se conformaban como dos juegos diferentes. Antes de recordar en qué consistía cada uno, conviene explicar cómo era su protagonista. Éste era un niño gigante, con una enorme sonrisa, una camiseta a rayas y un sombrero a lo Robin Hood. En cada una de sus manos tenía una bandera. La de la mano izquierda mostraba un uno y un dos la de la derecha.

Y como no era demasiado hábil, no tenía banderas en los pies. Prefirió dibujarse un tres en la suela del zapato izquierdo y un cuatro en la derecha. Los cuatro botones de la consola (dejando a un lado los de modalidad y hora) hacían alusión a estos números. Así, en la parte izquierda tendríamos el uno y el tres y en la derecha el dos y el cuatro.

Vayamos con su primer juego. En él, se ofrecía una secuencia de números, a través del movimiento de su protagonista, que el jugador tenía que repetir pulsando los botones correspondientes. La serie comenzaba con un número y, poco a poco, se iba incrementando. Un solo fallo significaba volver a empezar desde el principio, aunque el niño rechoncho seguiría tan feliz como siempre, mostrando todos sus números.

Si teníamos una buena memoria recordando una combinación kilométrica, podíamos sentirnos orgullosos. Esta vez no había recompensas en forma de puntos, por lo que había que contentarse en la satisfacción del trabajo bien hecho con un único récord. Hay que decir que los movimientos del personaje y sus correspondientes sonidos ayudaban en la tarea de memorización. Sí, pero ¿y mi recompensa?

En su segundo juego, primaba la rapidez absoluta. En la parte izquierda de la pantalla aparecería un número, más concretamente en un recuadro negro. El objetivo era pulsar el botón correspondiente a ese número de la manera más rápida posible. En este caso, sus creadores se pusieron exigentes con el jugador. Si no lo pulsaba en un par de segundos, partida perdida. Si pulsaba el incorrecto, lo mismo.

Flagman D D

Puede parecer una tarea sencilla, pero teniendo en cuenta que los cuatro números se mostraban en la parte izquierda de la pantalla, había que estar muy concentrados para darse cuenta de que ese dos pertenecía al botón derecho o que el tres se situaba en el segundo botón de la parte izquierda. En definitiva, se hacían necesarias unas grandes dosis de concentración y unas partidas previas, que mostrasen el ritmo a seguir.

 

¿Malo o incomprendido?

¿Por qué Flagman no obtuvo tanto éxito como sus compañeros? ¿Qué le hace valer 1.500 euros hoy en día? A pesar de contar con dos juegos, no recurrió a la acción ni a un escenario que envolviese la historia. No habría que salvar ningún objeto en particular y ningún personaje moriría por nuestra incompetencia. Aún no habían llegado los tiburones, los leones, ni el pulpo, pero cuando aparecieron, nadie se fijaría ya en el pequeño Flagman.

Hoy en día, encontramos incontables minijuegos para móviles que siguen esta mecánica de juego, basada en la memorización y en los reflejos. Esto significa que la fórmula no es mala, pero no es un género con el que se pueda enganchar a todo tipo de jugadores. Si a esto le sumamos que su personaje era poco carismático, casi todo estaba perdido. Sin ir más lejos, y con su atuendo a lo Wally, uno se enteraba de que pretendía ser un pirata un tiempo después.

En esta ocasión, no hubo versión remasterizada protagonizada por los personajes del mundo de Mario. Sí que apareció en los tradicionales Game & Watch Gallery, pero sin cambios estéticos. Tuvo que ser en Wario Land II donde se mostrase un juego distinto. A modo de minijuego, y con el nombre de Flagman D.D., veíamos a un pato ataviado con gafas de bucear y con el tradicional pañuelo en la cabeza. Sobre tuberías, iría mostrando los números, también con banderas y en las patas.

Flagman quizás no supo cómo atraer a los jugadores que después se engancharían a Game & Watch para siempre. Tuvo fallos y podía ser monótono. Pero formará parte de la historia de la consola. Fue el segundo juego lanzado y no todos incluirían dos juegos en una misma consola. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!