¿Sabéis si los yôkais tienen vacaciones? En realidad no creo que las necesiten, todo el día campando libres por el campo y los ríos, gastando bromas a lo humanos,… Cuando no se dedican a devorarlos, claro ¡Qué envidia! (Lo de los humanos no ;-P) En realidad si existieran las vacaciones yôkais seguro que nuestro ser de esta semana viajaría cada año para ver a su primo-hermano, el Kappa. Y es que el Kappa es un yôkai muy popular sobre el cual se han ido desarrollando una serie de variantes, ya sea por el paso del tiempo o por el aislamiento de ciertas zonas geográficas que han influido en alterar su figura original. Pero centrémonos en nuestro protagonista de esta semana: el gangikozô.

Gangikozô

El gangikozô tiene la apariencia de un semi-mono, peludo y larguirucho, pero con manos y pies largos palmeados. Son espíritus acuáticos que habitan cerca de las orillas de los ríos, alimentándose los peces que cazan desde allí. Tienen unos dientes largos y finos como agujas, que les ayudan en su recolección de alimento.

ganngikozou

Son seres que se relacionan poco con los seres humanos y apenas se dejan ver. No se tiene constancia de que sean violentos ni ataquen a los hombres. En ocasiones, cuando los pescadores se los encuentran, o encuentran indicios de que un gangikozô merodea por la zona, les dejan su más preciada pesca del día a modo de ofrenda. Las leyendas dicen que el gangikozô también podría ser una evolución del Kappa, que cuando llega el frío sale del agua y se va a las montañas en busca de refugio. Pero más allá del folclore este yôkai aparece por primera vez en las obras de Toriyama Sekien, y se cree que está basado en las numerosas leyendas sobre la transformación del kappa que existen en la mitología japonesa. ¡Los kappas son familia numerosa!

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