La primera vez que probé un dorayaki quise tener a mano una puerta mágica para ir hasta Doraemon y pegarle una sonora hostia. ¿A quién se le ocurre decir que son pasteles de mermelada cuando están rellenos de pasta de judías rojas, maldito gato robot sin orejas? Dios, desde ese día no he podido darle un bocado a estos pasteles japoneses, ¿pero sabéis qué? Si fueran como estos con la imagen de Kirby si que me merendaba un par.

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Estos dorayakis de Kirby, que vienen acompañados de merchandising exclusivo como pañuelos y una bolsa para transportar la comida, pueden comprarse desde ya mismo en la estación de Tokio, en Japón. ¿Alguien se apunta a tomar un vuelo ya mismo?