El sintoísmo es el culto autóctono japonés, un conjunto de creencias que posteriormente han sido etiquetadas como religión por motivos políticos y militares, pero que siempre ha estado en la mentalidad del pueblo nipón como algo más en su día a día, algo que superaba a sus conocimientos . No es algo en lo que se cree o se deje de creer, es algo que se puede ver o no, pero está allí, en las representaciones de la naturaleza.

Y como todas las creencias tiene seres con capacidades y poderes que van más allá del entendimiento y razón, por eso siempre ha sido importante que estos seres tuvieran su propio espacio en el que vivir y al que el pueblo pueda ir para venerarlos y así tenerlos contentos.

Actualmente en Japón existen cerca de 100.000 santuarios sintoístas, entre grandes y pequeños, y no teniendo en cuenta los altares situados aquí y allá a lo largo de todo el país. En cada santuario de venera a una o varias deidades, importantes o con un fuerte vínculo en la zona, pueblo o región. El santuario más antiguo que se conserva tiene 2.000 años.

Los santuarios sintoístas tienen una serie de estructuras, edificios y construcciones comunes, aunque a veces los más pequeños les falta alguna por el límite espacial sobre el que tienen que adaptarse, pero el patrón general suele ser muy similar entre ellos. ¿Queréis saber cómo es un santuario sintoísta y para que se utiliza cada una de sus partes? ¡Adentrémonos en el mundo de los kamis!

 

Torii

El torii es la puerta de entrada al santuario situada en el acceso principal del recinto, y por lo tanto a partir de ese punto entramos en tierra sagrada, el hogar del kami local. A partir de la primera de las puertas, a veces puede haber varias, nos tenemos que comportar adecuadamente, estamos en su territorio y debemos de ser respetuosos en todo momento.

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El camino de acceso principal

Es el camino que va desde el torii al edificio principal. Sus márgenes suelen estar decorados con linternas de piedra. Antiguamente se utilizaban para iluminar el camino, ante la falta de corriente eléctrica. Actualmente son únicamente decorativos, y a veces se encienden durante los festivales o fechas señaladas. Algunos de ellos son donaciones de comerciantes y gente adinerada que ofrece así sus respetos por la deidad, de hecho algunas de estas donaciones son muy antiguas, pues también las realizaban daimios, cortesanos, clanes samurái o comerciantes adinerados.

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Shimenawa

Shimenawa es la cuerda enrollada de varios cabos que rodea un lugar sagrado y puro. Suele tener unas betas colgando y unas tiras de papel plegado en forma de Z llamadas shide.

Cuando las cuerdas están sobre los torii o a la entrada de la estancia principal del edificio del santuario pueden ser más gruesas en la parte central y más fina en las puntas. Cuando rodean espacios como pozos o árboles suelen tener el mismo grosor. Todos los santuarios y altares, incluso los que se ponen en casa, tienen shimenawa, ya que es un símbolo de la pureza del mismo, sin la cual el kami no podría identificar su espacio.

Como anécdota, en año nuevo se coloca el shimenawa a la entrada de las casa para invitar a entrar al dios del años nuevo, toshigami.

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La caseta de abluciones

Situada al final del camino de acceso principal, en la caseta de abluciones encontraremos una fuente de agua fresca y limpia en donde debemos de hacer el acto simbólico de purificación, lavándonos primero la mano izquierda, después la derecha y por último enjuagarnos la boca y escupirla en el la zona baja de la fuente, junto al desagüe. Antiguamente para entrar en un lugar sagrado debían de lavarse todo el cuerpo, pero poco a poco este acto se ha ido reduciéndose a un simbólico lavado de manos, como representación de purificación corporal, y de boca como simbolismo de purificación del alma, o espiritual.

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Komainu

El komainu es la pareja de estatuas que realizan la función de guardianes del santuario. No está muy clara su procedencia. Aunque a veces se escribe con caracteres coreanos se piensa que en realidad fueron introducidos por el budismo procedente de China, y esta a su vez lo adoptó de los coreanos. Su origen también se relaciona con las esfinges de Egipto y las estatuas de leones indias.

Los komainu no son los mismos en todos los santuarios, aunque los más populares suelen verse en repetidas ocasiones, como los karajishi o la pareja de estatuas a-un (que curiosamente tienen un origen budista) en las que una de ellas está con la boca abierta (a) y la otra tiene la boca cerrada (un). También son muy populares la pareja de kitsune (zorros) o de inu (perros) como protectores del recinto sagrado, aunque muchas veces la pareja de estatuas guardianas depende del kami que se venere en cada santuario.

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El tamagaki y el sakaki

El tamagaki es el muro que rodea el recinto templario, o sea aquello que delimita el espacio sagrado del mundo humano ordinario. A veces, en los santuarios más grandes, se construye más de un tamagaki, delimitando las diferentes zonas del recinto según su distancia del punto central, el pabellón central donde reside el kami o su representación.

El sakaki es el árbol con el que se construía el cercado, pero era un árbol normal y corriente. Los cercados de los santuarios sintoístas se construían antiguamente con madera de cleyera japonica (sakaki 榊 en japonés). Los kanjis que componen el nombre son el de árbol y el de dios. A su vez estos árboles se cortaban del bosque que rodeaba el recinto, para que tuviera una conexión natural y espiritual con el mismo.

En la actualidad ya no se fabrican con madera de sakaki, pero los muros tienen colgada una ramita de este árbol junto con una tira de papel shide, como las que tienen en las mencionadas cuerdas shimenawa.

 

Haiden

El haiden en la capilla del santuario, es decir, el pequeño porche al que llegamos con vistas al pabellón central, donde está el altar con el tesoro del santuario, la representación física de la deidad. Los rituales que se suelen celebrar en el haiden son mucho más sencillos que los que se celebran en el interior del pabellón central y suelen consistir en tres sencillos pasos: dos reverencias, dos palmadas y una reverencia, aunque en los principales santuarios del país puede varias un poco, por lo que siempre es recomendable seguir las instrucciones que están situadas en algún punto del edificio.

Las ofrendas también son diferentes en ambos lugares. Mientras que el haiden basta con lanzar unas monedas en el cajetín de madera, los ritos en la capilla se ven acompañados de la entrega de un sobre.

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Pabellón central

El pabellón central es el lugar más sagrado del santuario, porque en él vive la deidad. Dependiendo de la zona y la antigüedad el estilo de construcción puede variar, pero todos ellos tienen una característica común, las dos vigas cruzadas de madera que sobresalen en la parte alta frontal del tejado.

Estas vigas pueden ser de dos formas según el corte de su madera, con las puntas hacia arriba (sotosogi) y con las puntas hacia abajo (uchisogi) y significan mucho más que una forma estética o estructural, pues en los pabellones construidos con uchisogi, que tienen los extremos de las vigas cortados en horizontal, se venera a una diosa, mientras que en los sotosogi, con el corte de la viga en vertical, se venera a un dios.

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Árboles sagrados y tesoros

El sintoísmo es una creencia centrada en la naturaleza y los fenómenos naturales, por ello existen en el recinto unos “objetos” en los que se cree que puede residir algún kami y son por ello delimitados con cuerdas shimenawa para purificarlos, los que podemos encontrar más asiduamente son los conocidos como kannabi, iwakura o himorogi. Kannabi venera montes y montañas, y su silueta destaca en la forma del horizonte, el iwakura venera rocas enormes en las que se cree que residen un kami y el himorogi venera árboles de grandes dimensiones y bosques.

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Por otro lado el pabellón principal, en el altar (naijin), encontramos los objetos consagrados en los que se cree que reside, o simboliza, el dios o la diosa. Suelen ser a su vez representaciones de los tres tesoreos sagrados de la Casa Imperial Japonesa: el espejo Yata no Kagami de Amateratsu, la espada Kusanagi no Tsurugi de Susanoo y el collar de joyas Yasakani no Magatama de Tsukiyomi.

En resumen, un santuario sintoísta puede tener todas estas partes, o solo algunas de ellas, pero ahora cuando los veáis podréis distinguirlas. Como punto y final os dejamos esta imagen resumen.

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Fuente principal Nippon.com / Articulo ampliado con informaciones de diferentes fuentes.