Estamos en un verano caluroso, muy caluroso, y es inevitable pensar en agua, piscinas, playas, y como no… ¡Onsen! Por eso os hemos preparado un reportaje sobre los baños tradicionales japoneses que seguro que os refresca la tarde ¡Al agua patos!

Es posible que si alguna vez viajáis a Japón queráis vivir experiencias más allá de las prediseñadas para el turismo. Comer en chiringuitos callejeros, perderos por las callejuelas más remotas en busca de pequeños santuarios, disfrutar de una noche en un karaoke o bañaros en un sentô. Hoy nos centraremos en estos últimos… ¿Qué es un sentô? ¿Qué experiencia nos aporta? ¿Cómo debemos comportarnos? Bueno, paso por paso, comencemos por el principio.

¿Qué es un sentô?

Los sentô son baños públicos tradicionales. Pequeños lugares situados como gotas de rocío por todas las ciudades y pueblos de Japón en los que puedes disfrutar de un baño junto con la comunidad de nipona de la zona. Antiguamente, cuando no había bañeras en todas las casas, los sentô tenían un papel muy importante dentro de la comunidad; no solo era el lugar al que se tenía que acudir a darse un baño y adecentarse, también funcionaba como punto de encuentro entre todo el vecindario y tenía un papel socializador muy importante. En la actualidad los sentô no disfrutan de tanta importancia, pero siguen habiendo bastantes, incluso en las grandes ciudades como Tokio.

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La facilidad que nos aporta como viajeros es que suelen estar abiertos hasta la madrugada, por lo que podemos acudir a alguno que tengamos cerca del hotel para relajarnos y descansar después de un duro día de caminar. Son relativamente económicos, no para ir cada día, pero sí para poder entrar varias veces. Sus precios oscilan en Tokio entre los 300 y los 500 yenes. Algunos tienen otros servicios de pago, como sauna, masajes o incluso restaurantes, pero ya son un tipo de local más grande, llamado super sentô.

¿Qué experiencia nos aporta?

Como ya hemos comentado, bañarse en un sentô es una actividad que se ha realizado en Japón desde hace mucho tiempo, por lo que no solo nos permitirá relajarnos con las aguas termales, también estaremos adentrándonos en la cultura de los baños termales japoneses desde el aspecto más popular y antiguo. Se sabe que ya en el periodo Nara (710-794) existían zonas de baños termales en algunos templos. En el periodo Heian se popularizaron en Kyoto los llamados yuya, antecesores de los actuales sentô. Y en Edo cada barrio tenía su yuya en el que se reunía toda la comunidad.

 

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Así pues, ya podéis comprobar que hacer una incursión a un sentô es sumergirse en un aspecto cultural tan importante en la cultura japonesa como lo son los santuarios sintoístas o los matsuris veraniegos.

¿Cómo debemos comportarnos?

Vale… Supongamos que te hemos convencido. Vas a ir a Japón este verano, o en unos meses, y quiere ir a algún sentô para vivir esta experiencia de primera mano. ¿Cómo debes comportarte? ¿Qué tienes que llevar y qué no? ¿Con qué te vas a encontrar una vez cruces la puerta de entrada o la de los vestuarios? Bien, no te preocupes, te lo resumimos a continuación.

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Lo primero que va a encontrar una vez entres en el local será la recepción. Allí pagarás, obviamente. A mano derecha e izquierda encontrarás unas cortinas rojo y azul respectivamente, el rojo es para las señoritas y el azul para los caballeros. Son las puertas de los vestuarios y el punto de separación entre hombres y mujeres. Recuerda que en los baños japoneses la costumbre es que no sean mixtos, entre otras cosas porque se bañan desnudos, sin bañador. Pero si eres pudorosa o pudoroso siempre puedes taparte un poco con la toalla. De todas formas nadie suele mirarte directamente, es de mala educación, por lo que tampoco lo hagas tú.

Los sentô pueden ofrecer toallas y jabones, pero esperan que cada uno se los traiga de casa, por lo que te recomendamos hacerlo así. En los vestuarios te encontrarás unas cestitas dónde poner tu ropa. Algunos locales cuentan con taquillas para evitar robos, pero no son frecuentes en Japón, por lo que puede ser que en el sentô que escojas no tenga aún el servicio de taquillas activo y tengas que dejar toda tu ropa, monedero, llaves del hotel,… En la cesta. No suele pasar nada, pero por si acaso pregunta si tienen servicio de taquillas en recepción e intenta llevarte lo imprescindible a tu sesión de baño.

Una vez desnunitos pasamos a la zona de baños, también separada por una cortina. Son espacios de relajación, por lo que se tiene que evitar los ruidos innecesarios y los gritos. Debemos de respetar a los demás en su descanso, los sentô no son piscinas de verano. Por lo demás, debéis de seguir la rutina de cualquier otro baño japonés: primero lavar cuerpo, aclarar bien y después entrar en las piscinas de aguas termales.

 

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Para los que no conozcan estas rutinas os hacemos un breve resumen. Coge un taburete y un cubo, siéntate delante de una de las pequeñas duchas situadas todas en hileras y esmérate por dejarte bien limpito. Cuidado con salpicar a la gente con el agua de la ducha.

Una vez estamos limpios es el momento de disfrutar de los baños. Suelen tener más de una bañera, con sales o diferentes minerales, incluso algunos tienen baño exterior. Una vez más tenemos que tener respeto hacia los demás en estas zonas. También tened en cuenta que se considera de mala educación sumergir la toalla en el agua de las termas, por lo que podéis ponérosla en la cabeza o apartarla a un lado sin que llegue a tocar el agua.

Es muy clásico en los sentô el mural del monte Fuji pintado sobre la piscina de aguas termales tradicional. Actualmente solo existen tres artesanos que se dediquen a pintar y restaurar estos murales, por lo que se podría considerar una pequeña obra de arte con valor añadido.

 

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Bueno, ¿Os hemos convencido? ¿Os animáis a ir a un sentô? ¡Queremos que nos contéis vuestra experiencia!