En 1982, un joven jardinero demostró al mundo entero lo bien que se le daba cuidar de su jardín. Tenía cuatro flores y todas ellas una sonrisa de pétalo a pétalo. Eso sí, si una pequeña araña se paraba sobre una, ésta se marchitaría para siempre. Lo mismo ocurría con las orugas. ¡Para que luego digan que algunos insectos son beneficiosos en el huerto! Lo que no dañaba a las flores, ni tampoco parecía afectar al resto de plantas, eran los litros y litros de insecticida.

Su pequeño jardín tenía dos plantas y se accedía a ambas a través de una escalera central. En la inferior, tenía algunos cactus, un par de plantas con flor y varios tiestos con hierbas verdes. A los lados, sus dos flores sonrientes. En la superior, dos enredaderas servirían para comunicar las dos otras flores sonrientes con los insectos.

Lo sencillo hubiera sido eliminar el hilo que conectaba a estas dos con las orugas, y más sabiendo que al jardinero no parecía importarle nada que no fueran sus cuatro flores predilectas. Pero no lo hizo. Tampoco se le ocurrió cambiar el lugar de las plantas del piso de abajo, para que las telarañas no fuesen una ruta directa a su flores.

Así, las plantas por las que no sentía ningún cariño estaban a salvo. Sus preferidas también lo eran de los insectos, y estaban expuestas a peligros mortales. Así fue Green House, clásico de Game & Watch.

 

¡Spray! ¡Spray! ¡Spray!

Green House formó parte del modelo Multi Screen de Game & Watch, junto a Mickey & Donald, Donkey Kong, Oil Panic, Rain Shower, Mario Bros. o Zelda, entre otros. Su lanzamiento se produjo en 1982, en una consola verde para la ocasión. Recordemos que este modelo contaba con dos pantallas, adelantándose al diseño de Nintendo DS. Dado que el jardinero tenía un huerto de dos pisos, el diseño se adaptaba a la perfección a su jugabilidad.

Green House Game & Watch

En un principio, su protagonista fue conocido como Fumigador. Ni jardinero, ni responsable del huerto. Fumigador. Un termino que no englobaba su amor hacia aquellas cuatro flores. Más adelante, lo conoceríamos como Stanley. Game & Watch contó con el juego Donkey Kong 3, en 1984 para Micro vs. System.

El popular mono también le cogió el gustillo a fumigar, por lo que protagonizaría un enfrentamiento con nuestro Stanley para pasarse los bichos de uno a otro. Tal vez, la imagen que le venga a la cabeza a muchos jugadores al escuchar la palabra ‘Spray’ sea la Donkey. No es de extrañar. Green House no gozó de una popularidad extraordinaria, pero fue pionero en el género de asesinar insectos. Centrémonos en él.

Su jugabilidad era tan sencilla como su diseño. Con la cruceta, moveríamos al protagonista hacia los lados, y lo haríamos subir y bajar de la escalera. Con el botón derecho, que recibía el nombre de ‘Spray’, aplicábamos el líquido sobre el insecto en cuestión, hasta que éste se alejaba de la planta. No servía con pulsarlo una vez (al menos no era emocionante), sino que teníamos que insistir si queríamos acabar con el problema.

Las telarañas sólo estaban en la pantalla inferior, por lo que las arañas siempre atacarían a las flores de abajo. El terreno de las orugas, movidas por las ramas de otra planta, era exclusivamente el superior. La velocidad a la que se movían aumentaba considerablemente con el tiempo.

El pobre Stanley tendría que decidir hacia qué flor dirigirse primero cuando parecía que dos iban a ser atacadas al mismo tiempo. El pobre Stanley sudaría de lo lindo subiendo y bajando a toda velocidad. El pobre Stanley tendría que correr hacia un lado y otro, sin pararse a fumigar más de la cuenta. El pobre Stanley…

Green House Game & Watch Gallery

El pobre Stanley tendría que ver como alguna de sus flores se marchitaba. Si una de ellas era alcanzada por un insecto antes de que él llegase a tiempo con su bote, se habría quedado sin vida. Volvería a renacer con la misma sonrisa de siempre, pero el jugador habría perdido una vida, sin su sonrisa.

 

El jardinero Yoshi

Green House contó con esa sencillez propia de Game & Watch. Con el nivel adictivo que caracterizaba a buena parte de juegos de la consola. Como tal, merecía tener una versión protagonizada por los personajes de Super Mario que, en este caso, sí tuvo. Game & Watch Gallery 3 sirvió para que pudiéramos difrutar del clásico, así como de esta nueva versión, protagonizada por Yoshi.

Con una estética propia de Yoshi’s Island, el dino subiría y bajaría por la gran tubería central. Su objetivo era proteger a las cuatro semillas que se convertían en auténticas margaritas con el paso del tiempo. Unos Shy Guy voladores y los Ukiki (esos monos maléficos de la saga) harían la función de enemigo. Los primeros se dirigían hacia las flores del nivel superior. Aparecían cada vez en mayor número y se dispersaban en direcciones distintas.

Los segundos se moverían por las ramas del piso inferior y, tras llegar a la parte más baja, saltarían hacia las flores. La forma de acabar con ellos era parecida a Green House. Yoshi lanzaría pequeñas bolas, a modo de veneno, que hacían desaparecer a los enemigos. Los extras llegaban con los corazones, que permitían recuperar vidas perdidas, y con las sandías.

Si se recogían diez de ellas, Yoshi tendría un par de segundos para lanzar fuego a sus enemigos. Ver como los pesados monos se chamuscaban eran, sin duda, los mejores momentos del reto.  Esta remasterización superaría en emoción y originalidad al primer juego, como solía ocurrir con estas versiones de clásicos Game & Watch, protagonizadas por Mario y compañía. Sirvió para recordar la idea original y para explotarla aún más. Eso sí, con elementos sorprendentes y bien trabajados. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!