Hoy, 1 de septiembre, se celebra desde el año 1960 en Japón el Día de la Prevención de Desastres, una jornada en la que los nipones recuerdan cuan vulnerables son ante los desastres naturales con jornadas de prevención, información y simulacros (a pequeña y gran escala) que paran la actividad de muchas zonas durante horas. Y es que todo es poco para estar preparados frente a las continuas manifestaciones naturales que azotan al país nipón.

¿Y por qué se celebra precisamente hoy? Pues porque tal día como hoy, 1 de septiembre, pero del año 1923 fue el día que en que Japón sufrió su mayor desastre causado por estos fenómenos naturales: el gran terremoto de Kanto.

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El gran terremoto de Kanto dejó un total (en cifras oficiales) de 105.385 muertos, 37.000 desaparecidos, aproximadamente 570.000 hogares destruidos y 1.900.000 personas sin hogar. Solo para que podáis hacer una comparativa de la situación el terremoto y posterior tsunami de Japón de 2011 dejó un total de 15.893 muertos, 2.567 desaparecidos, 45.700 construcciones destruidas y otras 144.300 dañadas.

Ese 1 de septiembre de 1923 la tierra comenzó a temblar a las 11:58 de la mañana, a una intensidad de casi 8 grados en la Escala Richter, teniendo como punto central toda la llanura de Kanto (zona que abarca principalmente las prefecturas de Gunma, Tochigi, Ibaraki, Saitama, Chiba, Kanagawa –con Yokohama como capital- y Tokio).

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Especialmente Tokio y Yokohama quedaron devastadas. Las casas, por aquel entonces, recién salidos de la restauración Meiji, no estaban preparadas para un seísmo de esa magnitud y casi todas quedaron reducidas a escombros. A ello se le ha de sumar que eran construcciones hechas de madera, y en el momento que se produjo el temblor la gran mayoría de hogares tenían el fuego (natural o de gas) encendido para preparar la comida. Esto originó que el fuego se propagase rápidamente por las ruinas que se amontonaban en las ciudades. Por si no fuera suficiente, los restos de un tifón que estaba por la zona originaron fuertes vientos que crearon una tormenta de fuego sobre los asustados supervivientes a la catástrofe. Se estima que miles de persona murieron calcinadas por las llamas.

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El terremoto también ocasionó olas que alcanzaron los 20 metros de altura, y que crearon mayor confusión. Además ampliaron los daños al alcanzar la isla de Oshima, la Península de Izu y la de Boso.

Otro de los problemas con que se encontraron fue la falta de comunicación con otras zonas para pedir ayuda. Las comunicaciones entre las diferentes zonas del país eran muy rudimentarias y escasa, y los daños provocados por el movimiento de tierra destruyeron las pocas vías rápidas para poder informar sobre la situación. Se optó por hacer uso de las palomas mensajeras. En la web Viajes Deark, hemos encontrado una serie de transcripciones sobre los mensajes que fueron enviados desde Tokio y Yokohama, las dos grandes ciudades más afectadas por el seísmo, y que son un claro ejemplo de la devastación que provocó el gran terremoto de Kanto. La primera comunicación fue del 3 de septiembre:

3 de septiembre:

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4 de septiembre:

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5 de septiembre:
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6 de septiembre:

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Los más veteranos recordaréis que ya escribimos un reportaje sobre el terremoto de Kanto, pero decidimos centrarlo un poco más en una de las consecuencias secundarias del mismo, la matanza étnica contra los coreanos fruto de los rumores creados con el trasfondo de la Guerra Sino-japonesa y la xenofobia generalizada. Sin embargo hemos dado con nuevos datos que parecen arrojar otro tipo de versión sobre esta gran matanza tras el terremoto. Pero antes, para los más novatos, resumimos un poco la situación.

Tras el terremoto comenzaron a extenderse los rumores sobre la posible implicación de coreanos en los incendios que invadían todo Yokohama y Tokio, incluso hubo un periódico que afirmaba que estaban planificando envenenar los pozos de agua potable, aprovechando el caos creado por el seísmo. Según las crónicas oficiales esto creó miedo e histeria entre la población, que comenzó a matar indiscriminadamente coreano, fruto de ese miedo.

Ahora el profesor emérito de la Universidad de Hosei, Matsuo Shoichi, famoso por sus investigaciones sobre el terremoto ha publicado un libro (“El temblor de Kanto y la Ley Marcial”) con  pruebas documentales que, dice demostrar que, el ejército estaba tras toda la matanza, de la cual se culpa actualmente a grupos de ciudadanos incontrolados presas del miedo.

El profesor Matsuo cree que la matanza se debe al racismo contra sus vecinos asiáticos inculcada por parte del gobierno desde la Restauración Meiji y que fueron precisamente algunos sectores del ejercito los que comenzaron a difundir los rumores contra los coreanos, los mismo que después crearon grupos de hombres armados para dar caza a los supuestos malhechores, terminando por crear una de las mayores matanzas y vergüenzas de la era moderna japonesa. Se cree que murieron unas 6.000 personas, entre coreanos, chinos y okinawenses.

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Según el profesor Matsuo, el entonces ministro del interior Mizuo Rentaro, que había servido en Corea en la guerra de 1919, temía un levantamiento del pueblo coreano aprovechando en caos que había creado en la capital el terremoto y encontró mediante la eliminación masiva de coreanos la mejor forma de reafirmar su poder. También dicen que se aprovechó para asesinar muchos líderes socialistas y activistas, algunos de ellos también coreanos.

Si lo que dice el profesor Matsuo es verdad o no, nosotros no lo sabemos, solo hemos expuesto la información a la que hemos accedido. En vuestras manos está haceros con un ejemplar del libro, leerlo y juzgar por vosotros mismos. No obstante, que hay que olvidar que las víctimas son siempre las mismas, sea cual sea su nacionalidad, lengua o país de origen, y hoy se conmemora el triste aniversario de una gran tragedia que provocó más de 100.000 muertes, el terremoto de Kanto.