Cuando estas planificando tu viaje a Kyoto piensas siempre en los templos más típicos, los imprescindible, aquellos que hemos visto miles de veces en fotos y que son visitados por miles de turistas anualmente, como el Kiyomizu Dera, Kinkaku-ji o el Fushimi Inari Taisha, quizás los más aventureros o aquellos que ya han visitado la ciudad en alguna ocasión puede decantarse por excursiones  como el castillo de Nijo o el Gingakushi. Hoy os mostramos uno de esos rincones poco turísticos que merece la pena visitar, no solo por su espectacular templo, también por sus inmediaciones. Estamos hablando del templo Otagi Nenbutsu, que se llega a través de la zona de Saga Toriimoto, una zona declarada y preservada, por su interés histórico y cultural. Y es que si nos salimos del camino que siguen todos los turistas en Kyoto y nos aventuramos a ver un poco más allá, tenemos una ciudad llena de sorpresas que nos aguardan.

De hecho la zona es tan interesante que vamos a dividir nuestra entrada en dos partes, la primera dedicada al templo Otagi Nenbutsu y la segunda a Saga Toriimoto.

Otagi Nenbutsu, el templo con 1200 estatuas los discípulos de Buda

El templo Otagi Nenbutsu no es un edificio que destaque por su arquitectura, historia o dimensiones, pero tiene un gran encanto que lo envuelve de una atmósfera especial, sus 1.200 estatuas Rakan, llamados así a los 500 discípulos de Buda. Y es que los terrenos del templo poseen más de un millar de pequeñas estatuas, de no más de un metro de alto y todas ellas diferentes, las cuales representan los discípulos de Buda. El musgo que ha ido creciendo sobre ellas y la naturaleza que rodea todo el lugar lo hacen un paraje precioso, un remanso de paz.

El templo Otagi Nenbutsu no siempre ha estado en su actual situación, de hecho fue edificado en el periodo Heian (794-1185), por orden de la emperatriz Shôtoku, en la orilla del río Kamo. El mismo río lo destruyó a causa de una inundación, por lo que trasladaron como anexo al templo Enryaku, al norte de Kioto. Pero esta tampoco fue su posición definitiva, pues fue destruido nuevamente en el siglo XIII, tras el periodo de guerras. Finalmente, en 1922, el templo Otagi Nenbutsu fue trasladado a su ubicación actual, y por ahora, definitiva.

Tras cruzar las puertas que delimitan el espacio sagrado del templo comenzamos a ver algunas de las estatuas Rakan. Aunque algunas pocas están repartidas en la ladera de la montaña como gotas de rocío, la mayoría están agrupadas en formando filas. Son tan bajitas como un niño de 7 u 8 años y están todas cubiertas de verde musgo. Pero si somos un poco observadores enseguida veremos que algunas son extrañas, cómicas, incluso… ¿Roqueras? Y es que, pese a su aspecto estas estatuas son relativamente recientes, pues fueron construidas entre 1981 y 1991 por escultores aficionados, bajo la tutela y dirección  de Kocho Nishimura, tallador y restaurador de estatuas de Buda.

Pues dicho todo esto solo queda enseñaos el templo y sus estatuas, pues tal y como digo mucho, una imagen vale más que mil palabras 🙂

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¿Os hemos despertado el gusanillo de la curiosidad sobre el Otagi Nenbutsu? Sea o no sea así, no os perdáis la continuación: la zona Saga Toriimoto ¡Muy pronto!