Fire Attack fue un ‘tower defense’ en toda regla. De acuerdo, quizás no contase con elementos propios del género, como la organización de un grupo, el aprovechamiento de todas sus habilidades o la gestión de objetos. Sin embargo, su protagonista tendría que hacer frente a enemigos y a sus armas en la defensa del fuerte.

La aventura se ambienta en el Lejano Oeste, con una construcción de madera como principal elemento. ¿Y cuál es el gran peligro de la madera? Exacto, el fuego. Los indios invadieron el lugar con la intención de derribarlo. Portaron grandes antorchas con las que quemar las tablas y, en varias ocasiones, las lanzaban desde la distancia. ¿Para qué arriesgar su vida si podían llevarse un buen golpe?

El jugador contaba con un gran mazo como única herramienta para la defensa. Venía muy bien a la hora de golpear a los indios en el cabezo e incluso para apagar el fuego. Porque Fire Attack nos demostró que un mazo es capaz de apagar una llama en el aire. Deberíamos fiarnos de Nintendo, pero a una le da que es mejor no probarlo en casa…

 

Un trágico final

Fire Attack vio la luz en 1982, en el modelo Wide Screen de Game & Watch. Al igual que buena parte de sus compañeros de catálogo, era un título sencillo y adictivo, basado en el sistema de puntos. El jugador se pondría en la piel de un soldado norteamericano, solo ante el peligro.

Éste era el único responsable a la hora de vigilar el fuerte del Lejano Oeste y una de dos, o el gobierno estadounidense creía que contaba con un potencial extraordinario o los recortes habían sido enormes. No importaba que los indios empezasen a llegar en masa, con antorchas en mano. El soldado era el único responsable aunque, vista la utilidad de un acompañante en otros juegos de la consola, casi que era conveniente que estuviera él solo.

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El colorido escenario servía para ambientar la partida. Una construcción naranja, una bandera rosita y un cielo despejado poco hacían presagiar lo que estaba por venir. Las rocas y los dos cactus eran la clave para saber dónde nos encontrábamos. Sus personajes, como siluetas negras, se moverían por él.

Esta Game & Watch contó con cuatro botones reutilizables, esto es, que tenían una doble utilidad: moverse y golpear. Permitían moverse hacia cuatro posiciones en dos niveles distintos y golpear. ¿Qué queríamos movernos a la parte superior izquierda y golpear? Pues teníamos que pulsar el botón correspondiente dos veces, una para situarse en esa posición y otra para utilizar el mazo.

Un botón especial para golpear habría provocado una jugabilidad más complicada, sobre todo en los momentos más caóticos. Al empezar la competición, los indios llegaban poco a poco. Conforme avanzaba o en su modalidad B, el asunto se complicaba. Llegaban varios casi a la vez y teníamos que decidir a cuál golpear para que desapareciese. Si no le dábamos al correcto, perderíamos una vida.

Con tres perdidas, no quedaría otro remedio que volver a empezar. Perderíamos toda la puntuación, pero eso no sería lo peor. Una vida perdida equivalía a un hecho traumatizante. El fuerte se quemaba después de tanto esfuerzo y quizás el hombrecillo defensor no tardase en acabar envuelto en llamas. O tal vez lo que iba a arder era únicamente su sombrero. Sí, eso es, era su sombrero…

 

Una versión protagonizada por Wario

Los indios, lejos de contentarse con acudir en masa, lo hacían con antorchas en la mano. Y con una sonrisa a medio camino entre la felicidad y la locura. No podemos culparles. Casi con total seguridad, habían invadido sus tierras y sólo trataban de recuperar lo que era suyo. En ocasiones, veíamos como una antorcha volaba desde un extremo y golpearla era tan importante como golpear a un indio.

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En auténticos momentos de caos, resultaría difícil distinguir las llamas de las nubes de polvo dejadas tras un enfrentamiento con éxito. En su modo A, el peligro llegaba desde tres frentes, pero en el B lo hacía desde cuatro. La parte positiva es que, cuanto más estresante fuese, más puntos se conseguirían. Además, Fire Attack contó con una recompensa para los mejores jugadores: un extra en forma de puntos si llegaban a las 200 o a los 500 sin haber perdido vidas.

Esta misma dificultad llegaba con la versión protagonizada por Wario en Game & Watch: Galley 4, para Game Boy Advance. Además de contar con el juego básico con una exaltación de sus colores, incluía una remasterización inspirada en el mundo de Super Mario, como solía ocurrir con los títulos más destacados de Game & Watch. Como norma general, estos nuevos juegos incluían atractivas novedades y sorpresas. No podemos decir lo mismo en esta ocasión.

El jugador controlaría a Wario quien tendría que frenar los ataques de las bombas y las famosas balas para proteger su escultura bañada en oro. Cada vida perdida restaba protección y dejaba ver más partes de la creación. Cuanto más se veía, más expuesta a la destrucción estaba. Las manzanas también aparecían por los aires, así como las vidas que dejaban atrás cualquier daño. Eliminar la ambientación de Fire Attack del Lejano Oeste tal vez fuese el mayor error de todos, a pesar de que en la nueva versión se incluyesen gallinas poniendo huevos… ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!