Lo de Lifeboat sí que fue un buen uso de una segunda pantalla. Desde que Nintendo decidiese incorporar dos pantallas en sus portátiles y en una consola de sobremesa, no han sido buenos tiempos para la creatividad. Salvo casos excepcionales, la pantalla superior (o la televisión) ha sido el escenario de la acción o una mera ambientación. La pantalla táctil es el mando de control. Pero no siempre ha sido así.

El título que nos ocupa tal vez no tuviera el mejor argumento (ya se sabe que la compañía apostó por los rescates en el mar en varias ocasiones). Así pues, no es de extrañar que el jugador tuviera que recoger a supervivientes para ponerles a salvo. Tampoco tuvo unos gráficos excepcionales, más allá del color de fondo. Con ello, es recordado por tener uno de los mejores usos de la historia de las dobles pantallas.

No es para menos, ya que su manejo equivalía a tener dos consolas entre las manos. Imaginémonos compitiendo en Parachute, el clásico en el que salvar paracaidistas. ¿Ya? Ahora, supongamos que tenemos una consola con Parachute en cada mano y tratamos de salvar la vida al mayor número posible de personajes. ¿El resultado? El mismo Lifeboat.

 

¿El juego más difícil de Game & Watch?

Lifeboat vio la luz en 1983 para el modelo Multi Screen de Game & Watch. En esta ocasión, se apostó por la consola en formato libro, con una pantalla en la izquierda y otra en la derecha. Con ello, tuvo dos botones de control, uno para cada lado.  Su historia se ambienta en torno a un crucero, alrededor de un trágico suceso.

Las llamas comienzan a verse desde sus camarotes y no tardan en acompañarse de negras nubes de humo. El gran barco estaba siendo consumido por el fuego y a su alrededor se mostraban varios tiburones hambrientos. Pero no todo fue tan malo. Los pasajeros tuvieron la gran suerte de encontrarse con un equipo de rescate, que les trasladaría hasta la orilla.

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Como hecho excepcional en la consola, el jugador no controlaría a ningún personaje. Con ello, lo que manejaría serían dos botes. ¿Desde cuándo en Game & Watch se apostaba por objetos que se movían solos? Acontecimientos inexplicables a un lado, volvamos a la acción.

Los supervivientes, muertos de miedo, no llevaban un orden a la hora de lanzarse hacia los botes. Varios se tiraban al mismo tiempo, confiando ciegamente en la habilidad del jugador. Y, si en buena parte de los juegos de la serie la precisión y la concentración eran las aliadas, en Lifeboat lo serían el doble.

Cada pantalla incluía la mitad del barco, un bote para manejar y una persona que se encargaría de poner a los pasajeros en tierra firme. De esta forma, controlaríamos dos botes con sus respectivos botones, como si de dos juegos independientes se tratase. La coordinación era clave para aguantar el mayor tiempo posible y sumar la mayor puntuación, ya que tres vidas perdidas implicaban volver a empezar desde el principio. Debe tenerse en cuenta que sólo había un único botón de izquierda y otro de derecha. Esto implicaba que al pulsar uno de ellos, los dos se desplazaban hacia la misma dirección.

 

La importancia de una correcta gestión del espacio

Dos supervivientes están a punto de lanzarse al vacío desde la parte izquierda del barco. Muevo los botes hacia la izquierda. Mientras tanto, otro comienza a descender por la derecha. Los desplazo a la derecha. Por la izquierda estoy a punto de recoger a otros cuantos, lástima que la capacidad del bote no sea infinita.

A la vez, un nuevo pasajero se aventura por la derecha. Decido llevar el bote izquierdo a tierra firme, con el fin de liberar espacio, pero acabo llevando el de la derecha. ¿Qué le pasa a la capacidad de hacer dos cosas al mismo tiempo de mi cerebro? ¿Por qué al mover el bote hacia la parte derecha he dejado que un pasajero cayese al agua por el lado izquierdo?

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A esta enorme dificultad hay que sumarle que las personas encargadas del rescate tardan más de la cuenta en poner a salvo a los pasajeros. ¿El resultado? Un festín para los tiburones y una experiencia traumatizante. En su modalidad A, podemos cargar hasta cuatro personas en cada barco. En la B también, pero la cosa cambia.

Es en la segunda donde sólo disponemos de un único bote, que se mueve a lo largo de las dos pantallas. Por un lado, el caos disminuye. La habilidad para realizar dos cosas al mismo tiempo da paso a una mayor atención a la hora de gestionar el espacio. A su vez, el bote tarda lo suyo en llegar de un extremo a otro, por lo que es importante saber cuándo descargarlo o cuándo resistir.

Lifeboat, al que podemos definir como uno de los juegos más difíciles de Game & Watch, es uno de los títulos más emocionantes y estresantes (a la vez que caro si se quiere adquirir en la actualidad). Aunque formó parte de uno de los recopilatorios de la serie Game & Watch Gallery, no tuvo versión protagonizada por los personajes de la saga Super Mario. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!