Los juegos de Game & Watch cuentan con auténticos villanos. En cuanto al reino animal, tenemos a feroces leones que, de vez en cuando, tratan de comerse a los guardianes de sus jaulas. Les acompañan hambrientos tiburones, molestas arañas, un enorme pulpo o un gato con tenedor en mano. Sin olvidarnos del lobo ladrón de huevos.

Si hubiera que quedarse con el personaje malvado por excelencia, muchos no tendríamos dudas. El galardón se lo llevaría Mario, en su tortura y humillación a Donkey Kong y a su familia, en repetidas ocasiones. Le seguirían de cerca Dynamite Jack, con su idea de volar una ciudad, Willy Bomber, dispuesto a robar un banco, y las bolitas Maze Bugs.

En ocasiones, el auténtico peligro no llega por parte de personajes con malas intenciones, sino de seres torpes, lentos y poco comprometidos con su trabajo. Estos incompetentes son culpables de los esguinces de los ciudadanos, por no haber colocado las alcantarillas en sus lugares correspondientes, o de que algún que otro becario portador de maletas caiga a un espacio habitado por tortugas.

El caso más extremo lo encontraríamos en Mario’s Bomb Away, el título que nos mostraba al fontanero en su etapa de soldado. Mientras éste arriesgaba su vida, sus compañeros pasaban el tiempo fumando y derramando aceite en el lugar más inoportuno.

Y ya puestos a clasificar las Game & Watch en función de sus peligros y enemigos, no podemos omitir las que cuentan con un ser todopoderoso, capaz de lanzar pelotas y alimentos desde la nada o provocar catástrofes en forma de incendios o suicidios de peces, con sus correspondientes víctimas. Por supuesto, existen juegos que se engloban en dos categorías. Es el caso de Helmet.

 

¡Abre la maldita puerta!

Helmet vio la luz en 1981, en la serie Gold de Game & Watch. Este modelo tendría únicamente tres juegos (Manhole, Helmet y Lion), con sus carcasas doradas y su decorado con algo de color, en contraste con las siluetas en negro. Como decíamos, este juego podría englobarse en la categoría de peligros por personajes torpes y por seres sobrenaturales.

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En esta apuesta, el jugador se ponía en la piel de distintos obreros, tratando de llegar sanos y salvos a la caseta de trabajo. El principal peligro llegaba de la caída constante de herramientas desde las alturas (ser todopoderoso) y de una puerta, que parecía abrirse a su antojo (compañeros incompetentes). El recorrido siempre era el mismo, esto es, de izquierda a derecha.

El trabajador aparecía por un lado de la pantalla, con la misión de introducirse en la caseta de la derecha para cobijarse de la lluvia de herramientas. Para ello, el jugador utilizaría los botones de dirección, los dos únicos de la consola en relación a su manejo. La solución no estaba en darse prisa, sino en saber cómo sortear los obstáculos.

Un solo golpe en la cabeza implicaría la pérdida de una vida y, con tres, vuelta a empezar. Parece que el casco no estaba homologado, puesto que los golpes le afectaban como si no lo llevase.  Casco que, por cierto, daba nombre al juego. Así, no es de extrañar que en algunos países fuese rebautizado como Headache (dolor de cabeza).

En esta combinación entre avance y retroceso para evitar los destornilladores, alicates, llaves y martillos voladores, descubríamos que la puerta de la caseta no siempre estaba a nuestro gusto. Sólo permanecía abierta un par de segundos, para volver a cerrarse. Y así sucesivamente. No es de extrañar que el jugador gritase “¡abre la maldita puerta!” en más de una ocasión. Estar parado o retroceder esperando a que alguien la abriese llegaba a causar más muertes que los propios golpes a la hora de avanzar.

 

Shy Guys, rocas y monedas

Helmet destacó por su enorme sencillez en cuanto a jugabilidad y por su gran dificultad a la hora de seguir con vida durante un tiempo considerable. El reto era, una vez más, obtener una mejor puntuación que en el último intento. La tarea se complicaba en su modalidad B, en la cual los objetos caían a una mayor velocidad y la puerta de la caseta estaba abierta menos tiempo. Si es que era posible.

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Como clásico que se precie, contó con una versión remasterizada para Game & Watch Gallery 2, protagonizada por los personajes del Reino Champiñón. Mario era el obrero y a lo largo de varios escenarios con distintas ambientaciones tendría que esquivar martillos, bolas de pinchos y llamas. Su misión seguía siendo trasladarse hasta el refugio de la parte derecha para volver a aparecer en la izquierda.

Además de esta diversidad de escenarios, destacó por la acción de recoger monedas y por los enemigos, en sustitución a ese ser omnipresente. Las monedas serían, en esta ocasión, la principal fuente de puntos. Tras pisar un P-Switch, cuya aparición era más que frecuente, se mostraban un par de monedas en el suelo. Con ello, el jugador tendría que estar pendiente de los obstáculos y de esas monedas.

Tras llegar a una determinada cantidad de puntos, el escenario cambiaba. Un pequeño Toad nos guiaría por la puerta correspondiente. Con el cambio, llegaban también nuevos enemigos. Destacaron los Shy Guys voladores y las rocas picudas. Éstas últimas permitirían subirse sobre ellas, aunque no siempre constituían una ventaja a la hora de esquivar el fuego.

Una vez más, encontramos un remake que supera en cuanto a posibilidades al original. Como curiosidad, el clásico contó con distintos trucos que permitían incrementar la puntuación de forma considerable. Tuvo, además, una versión protagonizada por Wario para WarioWare que, por cierto, dejaba mucho que desear. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!