VIDEOJUEGOS
Now Reading
Análisis de The Last Guardian
0

Análisis de The Last Guardian

by Óscar Ruiz28 Diciembre, 2016
Trico llega a Tallon4

Han pasado más de 11 años desde que Team Ico produjo su último juego para la consola de moda por aquel entonces: Playstation 2. Pero tras un desarrollo tortuoso con numerosos rumores de cancelaciones y cambio de plataforma incluido, llega por fin uno de los estandartes del juego japonés y el ¿quizás? último título de Fumito Ueda desarrollado junto a Sony: The Last Guardian.

 

El diseño por sustracción: Fumito Ueda

Fumito Ueda es uno de los diseñadores de videojuegos con más renombre en la industria. Eso tiene bastante mérito ya que en su haber tiene sólo dos videojuegos desarrollados (tres si contamos este). ¿Pero por qué Ueda es tan famoso?  Fumito Ueda tiene un estilo único de crear videojuegos, un estilo de autor que impregna sus títulos. Este estilo tan personal es conocido como “diseño por sustracción” o lo que es lo mismo, retirar elementos que son ‘innecesarios’ de la experiencia jugable y de la narrativa. Así ,por ejemplo, en ICO no había ningún HUD o interfaz que nos indicara cómo estaba la salud del protagonista, creando desde nuestro televisor una ventana directa a otro mundo. Hay que entender que ICO es un juego de 2001, así que esta característica que hoy en día se ha estandarizado en muchos juegos, incluso triple A como Uncharted, se debe indudablemente a la influencia de la obra de Ueda. Además de esto, las obras del Team ICO tienen un componente emocional y humano que es difícil encontrar en títulos contemporáneos.

 

Los personajes están vivos

Uno de los detalles que siempre me llamó la atención de Shadow of the Collosus, la segunda obra de este estudio, es el trato que se le daba a Agro, la yegua que te servía de transporte. Para los gamers, es común ver a los personajes secundarios y acompañantes reducidos a meras herramientas que por ejemplo, nos aportan munición (Elizabeth, Bioshock Infinite) o hacen el juego más complicado (Ashley, Resident Evil 4).  Aquí es donde radica una de los rasgos más diferenciadores del Team Ico respecto a otros estudios : usemos de ejemplo a Epona la yegua de Zelda Ocarina of Time.

Trico está vivo

La diferencia entre manejar a Epona y un coche del Grand Theft Auto son puramente estéticas: te mueves a la derecha y el caballo se mueve con precisión cirujana al punto indicado por tu dedo pulgar; aprietas el botón de ir más rápido y Epona corre como si a su motor le inyectan más potencia. Sin embargo, Agro era distinta, si le mandabas correr por un terreno no uniforme reaccionaba aminorando la marcha. Los movimientos del stick se convertían en pautas que le dabas al animal, no en órdenes,  que él seguía (o no) de una manera orgánica, como si fuera un ser vivo y no una máquina de transporte. Este detalle de Game Design es lo que, en mi opinión, hace que el personaje de Agro trascienda la pantalla y te engañe lo suficiente para que logres crear un vínculo emocional con él. Esta relación entre animal y humano sirvió como base para la creación de ‘Project Trico’.

 

El objetivo

En The Last Guardian somos un niño que se despierta junto a una bestia. La trama del juego se irá descubriendo a medida que el mismo avance, dejando algunas lagunas a libre interpretación por el jugador. Cabe destacar que esta vez se ha abandonado la narrativa clásica del Team Ico para dar pie a una narrativa con Narrador y alguna cinemática más que en títulos anteriores.

Al comienzo Trico, nuestro pájaro-gato que se comporta como un perro, no nos tiene mucho cariño. Nuestro objetivo principal consiste en salir de la celda en la que nos despertamos y para que el animal nos haga caso, buscar comida que le haga ser nuestro amigo. Es decir, el objetivo del juego consiste en escapar de la prisión en la que nos encontramos junto a la bestia, una premisa calcada a la de Ico.

En materia de gameplay podemos movernos, saltar, agarrar y empujar objetos y además, tenemos un botón que nos sirve para comunicarnos con el animal. Es aquí dónde radica la gracia del juego. En The Last Guardian no somos Nathan Drake o Lara Croft, somos un niño torpe que apenas puede saltar 2 metros y depende íntegramente de una bestia gigante. En este contexto la comunicación con Trico es vital. Podemos ordenarle que salte, que se desplace, que ataque…pero como pasaba con Agro en Shadow Of The Colossus, Trico no es un robot. El animal nos desobedece, se dedica a jugar con el entorno, hace sus necesidades…Incluso después de cada batalla, el animal entra en cólera y la única forma de calmarlo es acariciarlo para que entienda que el peligro ya pasó, creando uno de los momentos más tiernos que se han visto en este medio.

Es un caso muy curioso, pero esta bestia ficticia es sin lugar a dudas el personaje más realista y creíble que se ha visto nunca en un videojuego. Su inteligencia y atención no giran entorno a las acciones del jugador. Para que os hagáis una idea, es como tener un Nintendog, que va aprendiendo poco a poco a entenderse con nosotros. A medida que el juego transcurre, el animal va cogiéndonos cariño y es capaz de descifrar mejor nuestras instrucciones. Esto funciona en ambos sentidos y aunque, lógicamente nunca llegamos a entender al 100% a la bestia (creo firmemente que lo que intenta transmitir el juego es la comunicación asimétrica que se produce entre ambos individuos) aprendemos a intuir su comportamiento.

Como contrapunto a su increíble inteligencia artificial, hay que remarcar que algunas veces no estás seguro de si el animal no te ha hecho caso ‘porque no te ha entendido’ o porque la inteligencia artificial ha fallado.

El animal nos salvará de varias caídas a lo largo del juego

 

Una de cal… y otra de arena

The Last Guardian me produce sentimientos encontrados. A nivel jugable no es una delicia y da la sensación de estar obsoleto. Los controles y la cámara no sólo no han mejorado desde la anterior obra del Team Ico, sino que parecen haber ido a peor. En cierta medida, este gameplay está justificado por el propio estudio.

Según su teoría de diseño, gracias a unos controles no cien por cien precisos consigues que el jugador se sienta como un niño indefenso y no un héroe y en cierto parte esto es verdad. Muchos de los saltos que hay en el juego ganan enteros gracias a no ir sobre un rail  en el que presionar X (te miro a ti, Uncharted) y te hace sentir peligro en cada salto que das. Pero los controles para mi gusto están demasiado poco refinados. Entiendo que encontrar la fina línea que separa unos controles que vayan sobre raíles y que no desesperen es complicado, pero no se le puede exigir menos a un proyecto de esta envergadura.

Más de lo mismo ocurre con la cámara, que si bien muchas veces encuentra planos espectaculares, no es normal que en un juego de pleno 2016 tenga problemas que desde finales de los 2000 ya deberían estar solucionados en cualquier triple A. Los problemas de rendimiento también son notorios, bajando a veces a unas tasas de frames por segundo que ni el Cinexin y espero que en un futuro lo arreglen mediante parches.

Esta es la de cal, por otro lado está la de arena: The Last Guardian es un producto único, un juego artesanal de los se ven cada muchos años y que disfrutas jugando cada minuto de sus aproximadamente 12 horas de duración. La historia es simple, pero efectiva. A nivel personal, considero que he cogido tanto cariño a Trico como si fuera mi mascota e incluso me preocupaba por él tras los combates, acariciándolo y quitándole las lanzas que tenía clavadas por voluntad propia.

En lo jugable The Last Guardian recoge mucho de lo aprendido en los anteriores juegos del estudio y lo intenta combinar para crear nuevas mecánicas. Los puzles del juego son divertidos y bastante ingeniosos, incluso se atreve a no reciclar mecánicas y  utilizarlas tan solo una vez durante el transcurso de juego. Las apariciones de enemigos me parecen muy divertidas creando tensión cuando no tenemos a Trico cerca ya que lo único que podemos hacer es escapar de ellos o llamar al animal para que nos rescate, incrementando la sensación de indefensión del jugador.

Gráficamente es un juego de PS3, artísticamente es sobresaliente

 

The Last Guardian no es un juego para todo el mundo, es un juego de autor y es imposible analizarlo de manera objetiva, como si fuera un FIFA.  Por mi parte, creo que la espera sí ha merecido la pena. Sí, el juego tiene fallos que no son propios de esta época, pero personalmente se los perdono por su capacidad como obra artística. Hacía muchos años que un juego no me hacía sentir tanto.

Si estás dudoso sobre comprarlo o no, creo que solo hay una manera de saber si te va a gustar The Last Guardian sin probarlo: jugar a Ico y Shadow of the Colossus. Si ambos títulos los disfrutas como un enano, enhorabuena, este te gustará tanto o más.

A favor

-El trabajo artístico es excepcional
-La capacidad de generar empatía y transmitir sentimientos de la obra
-Relativamente largo para este tipo de obras (12 horas)
-La inteligencia artificial de Trico, lo más avanzado hasta la fecha

En contra

-Control de personaje y cámara no depurados.
-A nivel técnico el juego va a tirones.

About The Author
Óscar Ruiz