Como todos sabéis del 29 de octubre al 1 de noviembre se celebró el XXII Salón del Manga de Barcelona el La Fira de Montjuic. Desde ya hace tres ediciones, en la primera planta del palacio 2 se concentran todas las entidades, tiendas y talleres centrados en la cultura japonesa. Arte, música, literatura, viajes, todo ello está presente en el Espacio Espíritu de Japón (L’Esperit del Japó), una visita imprescindible para todos los aficionados a la cultura japonesa que acudimos al Salón del Manga ¿Superó este año vuestras expectativas? ¿O creéis que no pudo superar a la pasada edición?

Primero una aproximación general a lo que fue este año el Espacio Espíritu de Japón.

El auge en nuestro país de la literatura de temática nipona, fruto de las nuevas editoriales que han sido surgido durante estos últimos años y la constancia y el buen hacer de las que siempre han estado allí, provocó que en esta edición el espacio japonés del Salón tuviera como eje central la literatura. Gracias a ello pudimos disfrutar de varias exposiciones muy interesantes en el espacio Espíritu de Japón, así como la visita de la escritora Banana Yoshimoto, autora de obras como Un viaje llamado vida, publicada en nuestro país por Satori Ediciones.

Las exposiciones del espacio cada vez son más extensas y numerosas. Este año se no solo se contó con la exposición central dedicada a la relación entre literatura y manga, sino que los visitantes también pudieron sumergirse en el ambiente zen creado por la muestra de la ceramista Chisato Kuroki, una exposición sobre el arte Sumi-e de Kaoru Hirose, la exhibición de kimonos y yukatas con posibilidad de probarse la tradicional prenda japonesa (a cargo de la asociación Minna no Kimono) y la gran muestra de bonsáis organizada por la Asociación Catalana “D’Amics del Bonsai” (ACAB). Pero sin lugar a dudas, la exposición que atrajo más la atención del público que se paseaba por el espacio fue, un año más, la exposición de la asociación Wa Rei Ryu, dedicada este año al célebre Miyamoto Musashi (1582-1645). A continuación os dejamos con una breve galería de imágenes sobre las diferentes exposiciones del espacio Espíritu de Japón.

No faltaron los stands de cultura japonesa habituales, como los de la embajada de Japón en España, el de la revista Eikyo, el stand de Cine Asia, … Y los talleres de cocina macrobiótica, meditación y el espacio de catas de té, un lugar perfecto para descansar en un ambiente relajante disfrutando de un té calentito y muy rico. Otro de los imprescindibles es el espacio de japonismo, donde la gente de Daruma nos sorprende con charlas y talleres superinteresantes.

Algo que yo (y seguro que muchos más) encontré en falta fue el rincón dedicado a los masajes, reiki y talleres varios donde disfrutar de un relajante descanso. Pero en su lugar había una zona de taichí muy popular… Pero si me preguntáis a mí, prefiero los masajes 🙂

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Cada año Ficomic y las diferentes entidades que se exponen en el espacio Espíritu de Japón, se esfuerzan por presentar unas actividades diferentes, multidisciplinarias y originales, con variación en los temas centrales del espacio y exposiciones que toquen todas las artes de la cultura japonesa, la más y la menos populares. Sin embargo (y no es una mala crítica pese a que lo parezca) la temática sobre los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, eje central del espacio en la pasada edición, es muy difícil de superar. Desde luego es un enfoque basado en mi punto de vista, pues siento una atracción especial sobre esa temática, quizás por ello mi sensación general sobre el ambiente en el Espíritu de Japón de este año fue buena, pero sentía que le faltaba algo que le diera más emoción y dinamismo. Algo que despertara en los visitantes esa montaña rusa de emociones que es Japón para aquellos que estamos enganchados a su cultura, su historia, a su literatura o a sus artes.

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Y tú taloniano, ¿te pasaste por el espacio Espíritu de Japón en el XXII Salón del Manga de Barcelona? Danos tu opinión sobre esta edición 😉