Los mayores enfrentamientos entre Donkey Kong y Super Mario se produjeron en Game & Watch. El gorila secuestraba a Pauline, el primer amor del fontanero. Éste encerraba al animal en una jaula, mientras su hijo hacía lo imposible por liberarle. También lo encadenaba o lo utilizaba como mono de circo. Y nunca mejor dicho.

Ambos protagonizaron también un intenso partido de hockey, mientras ya se lanzaban a la aventura en otras plataformas. Donkey fue, con todo ello, uno de los personajes más recurrentes en la consola, y responsable de la aparición de la famosa cruceta. En sus juegos, descubrimos que Mario no fue su único enemigo.

 

 

El regreso del jardinero más feliz del mundo

Donkey Kong no sólo ha sido el principal enemigo de Mario. También de Stanley. Si echamos la vista atrás, recordaremos que éste era el jardinero protagonista de Green House. El juego se puso a la venta en 1982, en el modelo Multi Screen de Game & Watch.

Con él, conocimos a un verdadero apasionado con su trabajo, que no tardaría en sudar la gota gorda con tal de que todas sus plantas estuvieran a salvo. Escaleras arriba y escaleras abajo, haría uso de su insecticida para acabar con las molestas arañas y orugas que se acercaban a sus plantas.

Tal vez éste no fuera uno de los juegos más divertidos ni exitosos de la consola, pero Nintendo quiso darle una segunda oportunidad a su personaje. Stanley se convertiría, así, en uno de los protagonistas de Donkey Kong 3. El que podemos considerar uno de los jardineros más felices del mundo se enfrentaba al gorila en el modelo Micro Vs. System de la consola.

Como ya hemos señalado en varias ocasiones, éste puede considerarse el antecedente de Nintendo Switch, salvando las distancias. Resulta que el modelo de jugar una portátil con mandos, a modo de consola de sobremesa, ya estaba inventado en 1984.

El regreso de Stanley supuso también el retorno del verde. Nos encontramos ante una consola con un alegre diseño, cuyos mandos iban a juego con el conjunto. Su logo incluía dibujo y, como ya ocurriera en otros casos, el gorila sería el único retratado.

 

 

Modo en solitario o competitivo

Micro Vs. System potenciaba el multijugador entre dos participantes. Y Donkey Kong 3 no iba a ser menos. Un jugador se pondría en la piel de Donkey y otro en la de Stanley. Con su mando, cada uno podría mover a su personaje, ubicado en un lado de la pantalla, o utilizar el insecticida.

Las abejas eran consideradas el único peligro y de ellas dependería el éxito o el fracaso del juego. Para ganar, tendríamos que atraparlas con el insecticida y hacerlas avanzar hacia el lado contrario, a base de más golpes de espray. En esta ocasión, las plantas no serían las afectadas, sino los mismos personajes. Si un insecto alcanzaba a Mario o a Donkey, recibirían una dolorosa picadura.

La acción respondía en base a una misma rutina: recargar el bote de insecticida, moverse y disparar. Por mucho que tuviéramos el ángulo perfecto, no podríamos realizar gran cosa sin un bote lleno. Por su parte, tener un insecticida a punto implicaba mantenerse de espaldas al peligro durante unos segundos.

Esta mecánica se repetiría hasta que alguien perdiese sus tres vidas. Lo mismo ocurría en su modalidad para un jugador, menos divertida, pero también original. Para evitar que la competición fuese monótona en este modo, se podía ajustar la dificultad en base a la recarga del bote.

 

El adiós a Stanley

Este título destacó por su sencillez y rejugabilidad, sobre todo en competiciones para dos jugadores. Quizás por ello, Nintendo no quiso olvidarse de él y lo incluyó en los recopilatorios Game & Watch Gallery, de Game Boy Advance.

Como en muchos otros casos, ofreció su versión clásica y una moderna. Una vez más, la nueva superaría a la original por su mayor fluidez y por la diversidad de enemigos (las abejas eran sustituidas por fuego y fantasmas Boo). Hubiera sido un homenaje perfecto, de no ser porque Stanley no formaba parte de él.

El jardinero había sido sustituido por Mario, sin un ápice de remordimiento por parte de la compañía. El fontanero ocupaba su lugar, queriendo borrar la sombra de Stanley. Este hombrecillo no pareció tener suerte en su andadura por el mundo de los videojuegos, por lo que ya nos lo imaginamos a cargo de su gran empresa de jardinería, siempre con la sonrisa que le caracterizaba. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!