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Análisis de Ni-Oh: El Team Ninja nos traslada a un frenético y divertido Japón feudal sobrenatural
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Análisis de Ni-Oh: El Team Ninja nos traslada a un frenético y divertido Japón feudal sobrenatural

by 12 Febrero, 2017
Tecmo Koei nos regala un juego único que debería ser jugado por cada poseedor de PlayStation 4

A lo largo de los años, muchos estudios son los que han tratado de emular el éxito de From Software con Dark Souls. Por desgracia, pocos de ellos han logrado dar con la fórmula del éxito, por lo que el rey del sufrimiento podía estar tranquilo y relajado en su trono… hasta hoy. ¿Quién ha sido capaz de conseguir mirar de tú a tú a la saga Souls y presentarse como aspirante a juego hardcore del año? Pues Ni-Oh, la última obra de Koei-Tecmo y su Team Ninja, que nos traslada de lleno al Japón feudal para hacernos sufrir con un juego mágico cargado de historia y folclore nipón.

 

Un poco de historia

La narrativa de Ni-Oh es muy especial, ya que mezcla importantes acontecimientos de la historia del país nipón con la mitología yokai, creando así un argumento fantástico que engulle al jugador desde los primeros minutos. Su protagonista, William Adams, ha sido sin duda uno de los extranjeros más influyentes en el Japón feudal, llegando incluso a ser reconocido como un japonés más y a ser declarado samurái. Por ese motivo, antes de comenzar este análisis, he creído conveniente pedirle a Andrea Guillem, de la sección Japan, que nos escriba un artículo sobre la verdadera historia de William Adams, las cual os recomiendo leer antes de continuar con este análisis. ¡Aquí lo podéis encontrar! 

¿Os ha gustado la clase de historia? ¿Os ha parecido enriquecedora? Pues volvamos ahora al análisis del juego, que tenemos mucha tela que cortar. El William que aparece en Ni-Oh es un atractivo samurái que se enfrenta a yokais y soldados con una agilidad y fuerza sobrenatural. Nuestro protagonista se ve inmerso en plena batalla del Clan Ishida contra el Clan Tokugawa, siendo este último al que daremos nuestro apoyo como ducho espadachín. Para poder salir vivo de semejante embrollo, William deberá dominar las más complicadas técnicas ninja y ser un experto con las armas a distancia y cuerpo a cuerpo, además de disponer a su lado de un jugador con buenos reflejos y paciencia infinita para querer superarse constantemente. Y es que este es el punto principal de Ni-Oh: la superación personal como jugador. El juego te exige constantemente y tú has de dar lo mejor de ti mismo si quieres avanzar y derrotar a los enemigos que se interponen en tu camino, tal y como ocurre en títulos como Dark Souls y Ninja Gaiden, dos de los referentes en los que se mira Ni-Oh. ¿Quiere decir esto en el juego del Team Ninja es una copia de estos dos juegos? Yo, la verdad, no diría eso. Lo que hace Ni-Oh es coger la compleja y frenética jugabilidad de Ninja Gaiden y anexionarla con todo lo bueno que tiene Dark Souls, y una vez que lo tiene todo bien mezclado hace que su conjunto sea infinitamente superior a cualquier juego de cualquiera de las dos sagas. ¿Me he pasado con esta aseveración? ¿Crees que te bacilo? No dirás lo mismo cuando entremos en detalle.

 

El largo camino del Samurai

Para ser un buen samurái no vale sólo con blandir un arma: has de saber luchar con ella. Ni-Oh te permite especializarte en katanas, doble katanas, lanzas, arcos, cañones, armas de fuego y kusarigamas, además de aprender complicadas técnicas de ninjutsu y sobrenaturales hechizos Onmyo. Por supuesto, no has de aprenderlo todo si no quieres –o puedes-, ya que el objetivo es que te especialices en un par de tipos de armas cuerpo a cuerpo, un par de alcance y que las combines con tu destreza ninja. De hecho, cuanto más utilices un tipo de arma en concreto, más puntos obtendrás para adquirir nuevas habilidades para luchar con ellas –y hay un montón para cada tipo de arma-, y si además le coges mucho apego a un arma en concreto, su poder irá aumentando conforme tu afinidad con ella vaya creciendo. Pero eso no es lo mejor que el combate con armas va a ofrecerte, ya que su mayor revolución son los tres tipos de posturas que puedes mantener en los combates: la postura baja, la postura media y la postura alta. La postura alta realiza ataques muy potentes sacrificando defensa y agilidad, la postura media es la más equilibrada y te permite defenderte mejor de los ataques , mientras que la postura baja te permite ser mucho más rápido, aunque sin hacer mucho daño a tu oponente. Cada postura tiene sus propios movimientos desbloqueables para cada tipo de arma y pueden alternarse de forma sencilla durante las batallas. Aunque a priori parecen muchas opciones a tener en cuenta, os puedo garantizar que la mecánica se coge enseguida, y que conforme vayáis mejorando vuestras técnicas y puliendo vuestra jugabilidad, iréis disfrutando más y más de Ni-Oh.

Vale, hemos hablado de las armas, ¿qué hay de las armaduras? Pues como ya te habrás imaginado, hay un montón de ellas, y cada una va a tener unos atributos que tendrás que tener en cuenta a la hora de enfrentarte a tus enemigos. Un factor importante es el peso, ya que las armaduras más pesadas suelen ser las que más defensa física dan, pero también te penalizan en cuanto a agilidad se refiere. Además, a parte de la defensa física, hay que tener en cuenta la defensa elemental –fuego, rayo, hielo..- y la sobrenatural, que nos protegerá del ataque de los yokais. De la misma forma que en Dark Souls, podremos equiparnos armaduras en las piernas, pies, brazos, manos, cabeza, y pecho, pudiéndolas combinar a nuestro gusto en todo momento. También tendremos hueco para dos objetos protectores, normalmente talismanes, y varios accesos rápidos para armas arrojadizas u objetos que nos ayuden a curarnos o a sanarnos. Además si no nos gusta el aspecto o las características de nuestra arma o armadura, tendremos a nuestro disposición a una herrero que nos forjará y mejorará casi cualquier cosa que le pidamos. ¡El Team Ninja ha pensado en todo el muy jodido!

 

Nuestro camino por el Japón feudal

Ahora que hemos hablado ya de las armas y de las opciones de combate, vamos a lo que realmente importa: ¿es el juego divertido? Yo, os puedo decir sin reparos, que Ni-Oh es el juego más divertido que he jugado desde hace al menos dos años. ¡Y sí, en ese tiempo estaban pesos pesados como Dark Souls 3 o BloodBorne!

Ni-Oh tiene un frenetismo que te cautiva y su continua apuesta para que el jugador mejore consigue que uno se pique y quiera ser mejor, más rápido y más completo. Una derrota no se ve como una humillación, sino como una necesidad a ser mejor. Los combates son muy fluidos, los enemigos nos ponen a prueba constantemente y hay que estudiar muy bien los patrones de cada uno de ellos si queremos derrotarles. Además, hay que tener en cuenta que tenemos una barra de ki que se va agotando con cada ataque que hacemos, por lo que atacar a lo loco no es la opción más inteligente. ¿Qué más nos ayuda a mejorar la experiencia de juego? Pues poder elegir como jugador el modo de juego en el que queremos jugar, y no, no me refiero a la dificultad. Ni-Oh dispone de tres modos de juego que nos permiten tener experiencias visuales diferentes: el modo acción estabiliza la frecuencia de la imagen, el modo vídeo estabiliza la resolución y nivela el juego a 30 imágenes por segundo, y el último de ellos se encarga de estabilizar la resolución a costa de una tasa de imágenes por segundo variables. Así, de esta forma, cada jugador puede elegir la configuración que mejor se adapte a él. Hablando de configuraciones, Ni-Oh nos permite también mejorar los atributos de William, haciéndolo así mejor en las artes mágicas o en la lucha. Para poder mejorar cada uno de estos puntos necesitaremos Amrita, un material que dejarán nuestros enemigos al ser derrotados, que deberemos depositar en un santuario de Kodamas situados en diferentes partes de los niveles que tiene el juego. ¿Qué pasa si nos matan cuando tenemos un montón de armita en nuestras alforjas? Pues que deberemos a volver a por ella al punto en el que hemos muerto, pero con mucho cuidado, porque si nos vuelven a matar las perderemos para siempre. ¡Ah! Ya que hablamos de samuráis muertos: ¿sabéis qué pasa cuando nos vamos al otro barrio? Pues que dejamos una bonita tumba que será visible para otros jugadores que jueguen online, los cuales podrán ver la causa de nuestra muerte y retar a nuestro espectro en una increíble pelea samurái.

¿Tiene Ni-Oh algún punto flaco? Pues a decir verdad sí, aunque muy pocos. De hecho, para mí sus únicos puntos débiles son la cámara, que sin llegar a ser mala a veces es un poco brusca en espacios cerrados, aunque no representa en ningún momento un problema a la hora de jugar, y el apartado gráfico, el cual es un pelín discreto. Ahora bien, artísticamente es un juego maravilloso, con unas inspiración absoluta en el dibujo y folclore japonés más tradicional, con especial mención a los escenarios y al cuidado puesto en la creación de los Nigitama –espíritus buenos- y los Naratama –espíritus vengativos-, todos ellos basados en dibujos y cuadros de auténticos yokais japoneses.

 

Un juego por misiones

A diferencia de Dark Souls, que se centra en un mundo interconectado entre sí, Ni-Oh es un juego más a la antigua escuela, con un mapa dividido en misiones principales y secundarias que podremos volver a repetir las veces que queramos para tratar de obtener todos los kodamas perdidos o descubrir todos los recuerdos perdidos de los hombres asesinados en el campo de batalla. Ya que hablamos de este punto, hay que destacar que Ni-Oh tiene un doblaje magnífico y muy cuidado, con voces en inglés para los personajes extranjeros y japonés para los autóctonos, hecho que el imprime una dosis de realismo fantástico. Otro punto que también ayuda a la inmersión del jugador es la música, con melodías inspiradas en temas japoneses de hace más de cien años que casan muy bien con la atmósfera impresa.

 

Conclusiones finales

Ni-Oh es un juego soberbio. Ofrece un continuo reto al jugador, obligándole a ser mejor si quiere avanzar en él, dispone de una narrativa fantástica inspirada en uno de los personajes extranjeros más importantes de la historia de Japón, puede fardar de una jugabiliad fluida y endiablada, y además sube un poco más el listón en los juegos de gran autoexigencia, dejando un peldaño abajo a la saga Souls, algo que parecía imposible hace unos meses. Dispone de pequeños detalles mejorables que no empañan nada el resultado final, ya que en términos de diversión, el juego del Team Ninja es un diez rotundo. Talonianos, ya tenemos aspirante a juego del año, y eso que todavía estamos a febrero.

A favor

Su historia, que mezcla personajes reales con la ficción del folclore japonés
Su jugabilidad endiablada y fluida
El mimo con el que representa el Japón feudal y el mundo yokai
Las interminables opciones de combate y personalización
El juego es un reto que no te apabulla y te invita a mejorar

En contra

La cámara es un poco brusca en lugares cerrados
El apartado gráfico, sin ser malo, es discreto

Nota
Nota de Tallon 4
Nota de los lectores
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9.8
9.8
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Javier Salvador