Las consolas Game & Watch son un mar de curiosidades, tanto al compararlas entre sí como con los futuros productos de la historia de los videojuegos. Oil Panic, el juego que nos ocupa, no iba a ser la excepción. Esta propuesta es una de las más recordadas entre los jugadores, aunque quizás desconozcan varios datos.

 

 

Las curiosidades de Oil Panic

En primer lugar, es la encargada de inaugurar el modelo Multi Screen o, lo que es lo mismo, el tipo de Game & Watch que más juegos tuvo en su catálogo. Un total de quince aprovecharían las posibilidades de la doble pantalla, recurso que Nintendo volvería a utilizar unos cuantos años después en un buen número de consolas.

En segundo lugar, es la única Game & Watch que tuvo instrucciones en negro, con letras blancas. ¿Y qué tiene esto de interesante? Tal vez no demasiado en comparación con la aparición de la cruceta en otro mismo juego del modelo Multi Screen, pero es una característica diferente y, por tanto, merecedora de ser recordada.

 Oil Panic

Dato curioso número tres. En los bocetos de Oil Panic comprobamos como el escenario de su pantalla superior estaba representado en la inferior y viceversa. En caso de que se hubiera mantenido así, todo hubiera sido muy distinto. La propia jugabilidad habría estado en la pantalla de abajo, algo que se nos hubiera hecho más normal hoy en día.

¿Con ganas de conocer el cuarto para poder presumir de conocimientos Game & Watch? Éste llega a la hora de morir. En una inmensa mayoría de los juegos de la consola, el personaje moriría al acumular tres fallos, que quedarían reflejados con sus tres iconos. En Oil Panic también serían necesarios tres errores para volver a empezar, aunque con cuatro podríamos continuar la partida. ¿Cómo era posible?

Como elemento innovador, sus creadores decidieron incluir tres iconos en su pantalla superior y tres en la inferior. En la de arriba, quedarían reflejados los fallos a la hora de recoger gasolina. En la de abajo, aparecerían los causados por derramar el líquido fuera del barril. Es así como el jugador podría tener cuatro fallos (dos y dos), pero nunca tres.

Tal vez, ese cuarto punto sea uno de los más originales, que demuestran que Nintendo también sabía innovar (al menos de vez en cuando) en torno a la consola. La quinta curiosidad llega con el legado de Oil Panic. Hace tropecientos millones de años, publicamos un especial dedicado a Tiny Toons Adventures: Wacky Sports. En él, se incluía un minijuego en el que Bugs Bunny recogía gotas de una tubería para calmar la sed de Taz. Sería este último quien le salvaría de una acosadora fan.

 Oil Panic

Pues bien, éste es sólo un ejemplo de cómo Oil Panic influyó en títulos posteriores. En este caso, su jugabilidad era la misma, aunque no su temática y sus protagonistas. Por supuesto, su gran popularidad hizo que contara con una acertada remasterización para Game & Watch Gallery.

Siguiendo el ejemplo de otros títulos de la consola, estaba protagonizada por los personajes de la serie de Super Mario. Los fontaneros, Yoshi y un enorme Bowser afrontarían un reto a doble vaso, con mucha más dificultad y posibilidades que el original. Por descontado, no faltan los homenajes en la serie Super Smash Bros. A todo esto, ¿en qué consistió Oil Panic?

 

 

Concentración y atención al máximo nivel

Ya sabemos que Oil Panic fue uno de los juegos más queridos de Game & Watch y, a mayor demanda, más fácil de encontrar es hoy en día. Estaba protagonizado por un simpático hombrecillo, quien se movería hacia los lados de una gasolinera para evitar que cualquier gota de gasolina cayese al suelo (no hay nada peor que una explosión). En la pantalla inferior aparecería un colega, encargado de recoger el líquido que le ofrecía su amigo para que éste pudiera almacenar más en su vaso.

Hasta aquí no hay nada fuera de lo normal. El problema llega al asimilar que este juego es más difícil que una amplia mayoría de sus compañeros de catálogo, lo que puede llevarnos a una sexta curiosidad. Un juego clásico de Game & Watch hubiera omitido la acción de esa segunda pantalla. El objetivo habría sido recoger todas las gotas y evitar que cualquiera cayera al suelo. Sin embargo, se decidió convertirlo en un reto diferente, añadiendo un elemento más a tener en cuenta.

 Oil Panic

Así, el jugador no sólo tendría que recoger todas las gotas, estando pendiente en todo momento de la limitada capacidad de su vaso. Debía vigilar al compañero de la pantalla inferior y pasarle todo el líquido sólo cuando éste estuviera justo debajo. Lástima que tampoco parase de moverse hacia los lados, lo que provocaría que el líquido se perdiese y llegase hasta las cabezas de los clientes mirones. Y adiós puntuación.

Esta jugabilidad se volvía más complicada en su modalidad B. No resultaba fácil estar atentos a la posición de las gotas, a la capacidad del bote y a los movimientos del compañero, por lo que en ocasiones nos veríamos más que obligados a escoger una opción.

¿Dónde vierto el contenido de mi vaso si mi compañero no está, su capacidad está al máximo y una gota se acerca hacia el suelo? Con ello, Oil Panic no sólo recurría a la habilidad, sino a la estrategia. El jugador debía valorar qué tipo de vida perder, puesto que, como ya hemos visto, existían dos diferentes.

Junto a Life Boat, este juego puede considerarse una de las grandes joyas de Nintendo. Fue un adelanto a su tiempo y, aunque no ofreció una temática innovadora ni un personaje carismático, a pesar de sus expresiones, supo revolucionar una jugabilidad clásica. Lástima que la compañía no supiera sacar provecho de ella en futuros títulos. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!