CULTURA JAPONESA
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William Adams (1603-1868) el samurai inglés consejero de Tokugawa Ieyasu
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William Adams (1603-1868) el samurai inglés consejero de Tokugawa Ieyasu

by Andrea Guillem12 Febrero, 2017
William Adams pasó de ser un capitán de barco a samurai y consejero personal de Tokugawa Ieyasu ¿Cómo consiguió esta proeza?

A raíz de los dos especiales sobre la llegada y la persecución del cristianismo en Japón, y con el lanzamiento del nuevo videojuego Ni-oh, ambientado en el Japón feudal (algo así cómo un Dark Souls a la japonesa) hoy tenemos una nueva excusa para presentaros un especial sobre cultura e historia japonesa de esos que nos gustan tanto, esperamos que a vosotros también. Hoy descubriremos juntos una figura muy importante en la historia de Japón durante el principio del shogunato Tokugawa (1603-1868) ¿Un japonés? ¡No! Un inglés, el marino William Adams (1564-1620), protagonista de Ni-oh y un capitán de barco que pasó de estar condenado a muerte a ser samurái y consejero del mismísimo Tokugawa Ieyasu, primer shogun del clan Tokugawa. ¿Queréis conocer su historia?

 

William Adams (1564-1620)

William Adams, cómo ya hemos comentado, era un marino inglés que nació en el año 1564 en Kent, Inglaterra. Después de trabajar durante unos años como aprendiz en la industria naval llegó a ser capitán de barco, primero sirviendo a la corona británica y después, tras la victoria en la guerra con España, capitaneando barcos para una empresa de comerciantes llamada Berbería.

Es con esta empresa que en junio de 1598 emprende una travesía, junto a otros cuatro barcos holandeses, para ir desde Rotterdam hasta las costas de India. Su intención era abrir una ruta que les diera la oportunidad de conseguir nuevos tratos comerciales con los países asiáticos cómo indonesia.

Pero las desgracias cayeron sobre esta flota de cinco barcos. Separados por tormentas y tempestades, uno a uno fueron naufragando y perdiéndose bajo las profundas aguas del océano. El “Liefde”, el barco que capitaneaba Adams, consiguió salvarse llegando casi de milagro hasta una isla situada en Kyushu, Japón. Adams y su tripulación de 20 marineros enfermos y exhaustos fueron recibidos por los habitantes de la isla y los jesuitas portugueses. ¿Jesuitas? (Si quieres saber todos los detalles sobre qué hacían los jesuitas en el Japón medieval puedes leerte nuestros dos especiales sobre el cristianismo en Japón.)

Bueno, hagamos un breve paréntesis para explicar esto de los jesuitas. Resumiendo mucho, podemos decir que los españoles y los portugueses llegaron a Japón sobre el siglo XV y desde entonces intentaron convertirlo al cristianismo, tanto para ganar adeptos para una iglesia católica debilitada, como preparar una futura conquista del país, que nunca llegó ni a planificarse. Aunque los daimios japoneses no eran tontos y sospechaban de sus intenciones, les dejaban estar en el país porque los jesuitas eran mediadores que les conseguían armas de fuergo y tratos comerciales con el exterior, algo que no podían conseguir de otro modo teniendo en cuenta la situación de desgaste económico y político del país tras años de guerras. Sí, Japón estaba en guerra y el uso de las armas de fuego traídas por los jesuitas suponía un gran avance para quien poseyera un mayor arsenal de cara a convertirse en el nuevo shogun de Japón, un puesto que estaba bacante. Aunque todo cambió para los religiosos cuando la guerra finalizó. Con el país bajo un único mandatario se comenzó a perseguir a los jesuitas, que lejos de querer abandonar su santa misión la continuaron desde la clandestinidad, consiguiendo cada vez peor reputación hasta que el desastre fue irremediable.

Es en este periodo de tiempo, antes de la persecución de los jesuitas y con Japón casi unificado, que hizo su “espectacular” aparición William Adams en costas japonesas. Y ahora continuemos con la historia de su llegada…

Los jesuitas, que vieron en Adams y su tripulación holandesa al enemigo de la corona Española y posible amenaza para su misión de convertir al cristianismo a los japoneses, los acusaron de piratería y condenaron a morir crucificados como si de vulgares piratas se tratase. Fueron encarcelados en el castillo de Osaka dónde esperarían la ejecución de la sentencia, pero para suerte de Adams, cuando aún estaba en cautiverio, fue convocado por Tokugawa Ieyasu, señor del castillo y quien tan solo tres años más tarde se convertiría en shogun. Ieyasu lo llegó a interrogar tres veces entre mayo y junio de 1600.

Finalmente William Adams consiguió, no solamente el indulto, sino también la confianza de Ieyasu. Tras aprender el japonés a William mostró a Ieyasu su amplio conocimiento en la construcción de barcos y en comercio con Europa y el shogun lo nombró diplomático, y consejero personal para todos los temas relacionados con el comercio con Europa, claro está, este favoreció el contacto entre Japón y Holanda, frente trato con el reino de España… Lo cual, después del lío que había formado con los jesuitas en Japón, a Ieyasu ya le estaba bien.

Así es como William Adams llegó a tener grandes privilegios, riquezas, e incluso se le concedieron tierras y el título de samurái. Al ser nombrado samurái Tokugawa Ieyasu declaró la muerte oficial de William Adams, que de ahora en adelante pasaba a considerarse un japonés con plenos derechos llamado Anjin Miura. Su viuda e hijos, que le esperaban en Inglaterra, fueron informados de la noticia y aunque Miura siempre encontraba la forma para hacerles llegar dinero para su manutención, se volvió a casar con una mujer japonesa llamada Oyuki, con la que tuvo otros dos hijos.

Su mayor legado es, aún hoy, ser considerado uno de los extranjeros más influyentes en la historia de Japón. Quizás mucho habréis escuchado decir erroneamene¡te que William Adams fue el primer samurái no japonés, sin embargo esa no es una gesta que se le pueda atribuir. Anteriormente se sabe que un africano que recibió el nombre japonés de Yasuke sirvió al daimio Oda Nobunaga (1534 – 1582) unos 20 años antes.

Finalmente, tras una vida dedicada al comercio para la familia Tokugawa y Japón, murió en mayo de 1620 en Hirano y enterrado en Nagasaki donde aún a día de hoy hay un monumento funerario en su nombre.

Fuentes de información: Wikipedia / Kronoscopio / Historia Japonesa

Fuentes de imágenes: La madriguera de Gnoblins

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Andrea Guillem