Si os decimos Ballon Fight, ¿qué plataforma le asociaríais? Seguro que una amplia mayoría recuerda la versión de NES o incluso le suena que existió un juego para recreativas. Los más jóvenes, tal vez asocien este título con Nintendo DS, Wii, Nintendo 3DS o Wii U. ¡Bendita Consola Virtual! Sin ir más lejos, fue uno de los protagonistas de Nintendo Land. el batiburrillo lanzado por la compañía para incitar a la compra de Wii U.

Su mecánica de juego, basada en un hombrecillo con globos, fue imitada en multitud de juegos, incluso para consolas ajenas a Nintendo. Lo que sí que le perteneció fue la versión para Game & Watch. Como otros cuantos sabréis, o ya habréis deducido por el título de este Retromanía, Ballon Fight se lanzó para esta consola. Lo hizo en 1986 y en 1988.

Cystal Screen, el modelo basado en pantallas transparentes, y New Wide Screen fueron las encargadas de ofrecerlo. Lo harían con el mismo título y con una versión idéntica, aunque quizás, lo más acertado hubiera sido bautizarlas con el nombre de Ballon Trip. No es para menos, ya que estaban basadas en esta modalidad, perteneciente a la versión de NES.

 

¡A por los trozos de mapa!

Mientras que en la versión clásica de Ballon Fight el objetivo es derrotar a todos los enemigos, en Game & Watch la cosa cambia. Ya no hay que preocuparse por explotar los globos de los demás, ni por pisotear sus cabezas como si no hubiera un mañana. El jugador se encontrará solo ante el peligro, pero sin un segundo para descuidarse.

Al igual que en la modalidad en la que se inspira, el protagonista es un hombre con un par de globos, llamado Ballon Man (menos un punto a Nintendo por la falta de originalidad). Su carátula nos da todas las pistas de su aspecto, puesto que en el mismo juego cuesta trabajo diferenciar los distintos elementos. Recurrió a la sencillez más absoluta, pero su personaje y los globos no dejaban de ser borrones en color negro.

Ballon Fight

A través de un desplazamiento hacia la izquierda (un punto para Nintendo por esa característica revolucionaria), el objetivo sería recoger todos los fragmentos de mapa que volaban por los aires, en forma de globos. Ese plano le indica dónde se encuentra su enemigo, por lo que nunca podrá dar con él para encerrarle a menos que consiga unir todos los trozos.

El jugador contó con cuatro botones, a modo de cruceta, que le permitía moverse hacia los lados, hacia arriba y hacia abajo. El botón de ‘Eject’, situado en la parte derecha, servía para ganar impulso y ascender. El truco estaba en mantener un equilibrio, pulsando este último botón de manera constante. En caso contrario, la criaturilla borrosa caería en picado, sin demasiadas opciones para salvarse, a menos que repose en un punto de apoyo.

 

Pinchos, los mayores enemigos de los globos

A falta de enemigos como tales, la principal dificultad residía en no caer al vacío. Esta tarea no hubiera sido demasiado complicada, de no ser por los pinchos, cada vez más abundantes, que llenaban la pantalla.

No hay mayor peligro para un globo que un elemento puntiguado, por lo que con sólo rozar uno, se pinchaba un globo. Tratar de mantener la propulsión a raya y evitar estos obstáculos constantes era el reto del jugador, que vería fracasada su misión en más de una ocasión. Sobre todo, si se adelantaba a los acontecimientos y decidía avanzar al límite de la pantalla.

Como es tradicional en los juegos retro, la diversión recaía en obtener la mayor puntuación. Una muerte implicaba volver a empezar. No sólo tendríamos que volver a sortear cada dificultad, sino que el marcador pasaba a cero. A falta de un modo multijugador, el objetivo sería superar nuestro mejor resultado, y así sucesivamente, teniendo en cuenta lo obtenido como bonus.

Como curiosidad, Ballon Fight permitía acceder directamente al nivel 17, manteniendo pulsados los botones de ‘Game’ y ‘Eject’ antes de comenzar la partida. Además, ambas versiones se presentaron en consolas verdes. Por su parte, esta tercera curiosidad gustará menos a los aficionados: se trata de uno de los juegos más raros (y caros) de Game & Watch. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!