Si tuviéramos que decir un color al escuchar el nombre de Super Mario, una amplia mayoría diríamos el rojo. Lo mismo ocurre con Kirby, y su característico rosa. Tal vez, Sonic sería el azul y Donkey el marrón oscuro. Ya sea por el color de su atuendo, de su ropa o de algún elemento característico, nuestra mente asocia la imagen de un personaje con un color.

En Game & Watch ocurrió algo parecido. Algunos de los juegos protagonizados por Mario se presentaban en una consola de color rojizo; los que tenían a Donkey como personaje acostumbraban a ser naranjas, marrones y grises; los de Green House verdes, en representación de las plantas a las que cuidaba aquel simpático jardinero.

Lo mismo pasaba con Popeye. Este personaje hizo su aparición en Game & Watch en tres ocasiones y todas sus consolas eran verdes. Sus famosas espinacas fueron las que determinaron el color en todas ellas. Ya vimos su estreno en la consola, mediante el modelo Wide Screen. En ese juego, recogería diferentes objetos desde su barca, con la ayuda de Olivia.

Las dos apariciones restantes constituyeron el mismo juego y, además, se lanzaron de forma simultánea. Una se puso a la venta en Table Top, la consola que imitaba una máquina recreativa en miniatura, con su palanca incluida. La otra, hizo lo propio en Panorama Screen, aquélla que actuaba como proyector en una pantalla inferior. Se trató del mismo juego aunque, si tuviéramos que quedarnos con una, lo haríamos con la primera. ¡Pura comodidad para un juego de lucha!

 

Popeye vs. Brutus

Popeye, el juego que nos ocupa (y que también comparte nombre con el de Wide Screen), se engloba dentro del género lucha. En Game & Watch existen dos títulos de peleas por excelencia. Uno fue éste, y el otro Boxing, también conocido como Punch Out!!, para dos jugadores.

Popeye Game & Watch

Volviendo a Popeye, nos encontramos ante una apuesta en color. Ya era 1983 y Nintendo quiso ofrecer un reto individual en color, sobre fondo negro. El jugador controlaría a Popeye, en su misión por salvar a su querida Olivia. Ésta había sido secuestrada por Brutus y, para rescatarla, no había nada mejor que medir la fuerza entre ambos.

Los controles eran sencillos. Popeye podía avanzar hacia su rival y retroceder. En el momento preciso, tendría que golpearle. En esta combinación entre ataque y defensa, es considerado uno de los grandes clásicos de Game & Watch. Su jugabilidad poco tendría que envidiar a los siguientes juegos de lucha. Como es habitual, incluía alguna que otra sorpresa más.

 

El poder de las espinacas

Dado que se había apostado por el color verde para ofrecer este título, las espinacas no podían faltar. En determinados momentos, Olivia se encargaría de lanzarle latas de espinacas a su amorcito. Como resultado, éste se haría más fuerte, a la vez que el jugador disfrutaba de su clásica melodía.

Su puñetazo causaría un efecto mayor y Brutus pagaría las consecuencias, enganchándose en un arpón.  Aunque claro, quizás hubiera sido más sencillo que, en vez de preocuparse por lanzar espinacas, Olivia hubiera atacado por el lado izquierdo de la pantalla. Pero eso ya es otra historia…

Como ocurrió en la mayoría de juegos de Game & Watch, Popeye contó con la modalidad A y con la modalidad B. El objetivo en ambas era el mismo: conseguir que Brutus acabase en el agua. Al fin y al cabo, la competición se llevaba a cabo en una combinación entre barco y muelle. Mientras que en la primera el jugador debía estar atento a su enemigo (y a las espinacas), en la segunda aparecía un nuevo actor.

Se trataba de un pez espada, quien haría todo lo posible por pinchar a Popeye. Los enemigos, por mucho que pertenezcan al reino animal y no sepan comunicarse con los humanos, siempre obedecen al malo. Ésta no fue la excepción. El pescado sólo tendría como misión acabar con Popeye. La dificultad aumentaba considerablemente, puesto que resultaba complicado saber cuándo iba a atacar.

Popeye se convirtió en todo un acierto para el catálogo de la consola aunque dos versiones idénticas se hicieron demasiado. La correspondiente a Table Top nunca vio la luz en Japón, al contrario que la de Panorama Screen. Mientras que los jugadores nipones se tuvieron que conformar con la segunda, los occidentales tuvieron las dos.

Sin embargo, no fueron los únicos. Game & Watch está repleta de juegos idénticos en consolas diferentes y, para más inri, no fueron buenos. Al menos, Popeye pudo considerarse un claro inspirador para los futuros juegos de boxeo, con una atractiva jugabilidad que encantaría incluso a los que este personaje no les cayese demasiado bien. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!