Varios conductores esperan impacientes en la línea de salida. Un trabajador, encargado de sujetar un semáforo, se convierte en el centro de atención. Rojo, naranja, verde. Comienza la carrera. Los primeros golpes están asegurados, no sólo para tomar esa complicada curva de la mejor manera posible, sino para recoger ese valioso objeto, con el que lanzar bolas de fuego al rival.

Tras un par de vueltas, todos han cruzado la línea de meta. La competición no finaliza, puesto que aún quedan otros circuitos por recorrer, entre los que se incluyen fantásticas playas o atardeceres. El vencedor será, por tanto, quien acumule la mayor cantidad de puntos en todos ellos. Perder en uno no supone el fin, siempre y cuando los demás no nos saquen demasiada ventaja…

Bien podríamos estar hablando de cualquier título de la saga Mario Kart o de un Sonic & Sega All-Stars Racing. Éstos no fueron los únicos que contaron con personajes de lo más competitivos, que disfrutaban poniendo obstáculos a los demás, ni con un justo sistema de puntos. Tampoco eran la excepción a esas bonitas playas, en las que resultaba frecuente caer al agua.

Wacky Wheels juego

Con ello, recordamos Wacky Wheels, una joya a la altura de cualquier juego de conducción, capaz de dividir la infancia en dos. Por un lado, estaban los amantes de Super Mario Kart. Por otro, los que no tuvieron una SNES, pero que disfrutaron de lo lindo con esta particular propuesta.

 

Tiburones contra pelícanos

Es innegable que el género de la conducción no se entendería sin Mario Kart. Sin embargo, también queda claro que sin el sello Mario nada hubiera sido lo mismo. Dejando los debates a un lado, nos centramos en una apuesta que supuso el inicio de muchos jugadores, ya no sólo en el género, sino en el mundo de los videojuegos.

En 1994, Beavis Soft presentaba al mundo Wacky Wheels. Distribuido por Apogee Software y por FormGen, se lanzaría para el sistema operativo MS-DOS. Unos minutos de juego serían suficientes para comprender que era una buena alternativa a Super Mario Kart. Tenía sus mismas características, de ahí que para muchos fuese considerada su “copia barata”.

Su principal elemento diferenciador eran sus protagonistas. Mario, Luigi, Peach, Toad y Yoshi dejarían paso a un elenco sacado del zoo. El jugador podría elegir entre un total de ocho animales antes de iniciar la competición: un tiburón, un tigre, un oso panda, un mapache, un pelícano, un alce, un elefante y un camello.

Wacky Wheels juego

Tras escoger el vehículo y el circuito, un Lakitu bastante cambiado nos informaba de cuándo debíamos salir. A través de unos controles sencillos, la emoción residía en aprovechar cada curva para adelantar a los rivales. En utilizar las rectas para anticiparse a una buena jugada. En conseguir los mejores objetos a modo de ventaja, ya fueran erizos voladores o aceite.

De esta forma, un pelícano podría hacer la vida imposible a un tiburón. Un par de bombas o unos disparos, combinados con una conducción sin distracciones, eran suficientes para adelantarle en el mejor momento y garantizarse un buen puñado de puntos. Porque no era lo mismo finalizar la carrera con doce que con seis. Y, mucho menos, que con cero. Ante este último caso, poco se podría hacer para remontar.

 

La competición con un jugador real

Si por algo destacaba Wacky Wheels, además de por sus coloridos escenarios repletos de detalles, era por sus numerosas posibilidades de juego. Éstas permitían adaptar las partidas a la dificultad que se desease (amateur, pro, champion, entrenamiento o modo infantil). Los circuitos también variaban en función de la experiencia.

Además de esas opciones, permitía competir con jugadores reales. Al menos, contra uno. Podía hacerse en un mismo ordenador o mediante conexión, vía módem o cable. Sobra decir que el interés en el juego aumentaba muchísimo más con este multijugador, incluso aunque se jugase desde un mismo aparato.

Wacky Wheels juego

Ver la cara del rival mientras le adelantamos, a pocos centímetros de la línea de meta, nunca ha tenido desperdicio y ésta no fue la excepción. Poco importan el resto de corredores cuando tenemos diez erizos en nuestro poder. Sólo buscamos a ese elefante (¡maldito elefante!) para demostrarle que sus atajos poco le van a servir. Al fin y al cabo, no se va a quedar inmune tras habernos obligado a salir a la arena en ese infernal circuito.

Como curiosidad, el pasado año se lanzaba en Steam Wacky Wheels HD, con su multijugador online para hasta ocho participantes. Como su propio nombre indica, se trata de una remasterización del clásico que respeta la esencia del juego original a través de nuevos gráficos. El original también puede comprarse a través de esta plataforma, en sus versiones para Windows y Mac. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!