Las Hermanas de Batalla y los Eldar Oscuros se suman a la batalla en la tercera y última expansión del primer Dawn of War. ¿Estáis preparados?

El 5 de marzo de 2008 (¡qué viejos nos hacemos!) vio la luz en PC la tercera y última expansión del celebérrimo Warhammer 40000: Dawn of War. Bajo el nombre de Soulstorm, volvemos al oscuro y mortífero cuadragésimo primer milenio para acabar con la amenaza xeno en nombre del Emperador… o para unirnos a los herejes y aliens.

Soulstorm sigue añadiendo facciones y unidades a Dawn of War. En esta ocasión se suman los Eldar Oscuros, versiones aún más retorcidas y taimadas que los propios Eldar (¿es eso posible?), así como las Hermanas de Batalla. Si pensábais que los Marines Espaciales eran fantáticos en su fe al Dios Emperador, es que entonces no habéis visto a estas “monjas del espacio con lanzallamas en mano”. Todo sea por purgar de herejes la galaxia.

En esta nueva expansión se suman también unidades aéreas a la batalla, siendo la primera vez que podemos controlar naves (aunque sean pequeñas) en la franquicia Dawn of War. Y la campaña sigue lo visto en Dark Crusade, si bien ahora en lugar de luchar por el dominio del planeta Kronus, lo hacemos por la conquista de todo un sistema de planetas: Kaurava.

Sin embargo, el diseño de niveles y la decisión de no conservar las bases construidas hicieron que esta campaña fuera recibida de forma mucho más fría que su antecesora. Sumémosle a eso que el juego contó con un buen puñado de bugs en sus inicios (THQ y Relic ya estaban preparando el camino para Dawn of War II), y lo cierto es que tenemos en nuestras manos una nueva expansión autojugable pero que no destaca demasiado.

Ha sido cosa de los fans quienes se han encargado de mantener vivo el primer Dawn of War con el lanzamiento de nuevos parches no oficiales, equilibrando el título y consiguiendo el que, hasta la fecha, sigue siendo el videojuego de Warhammer 40000 más completo y con más facciones disponibles.

Os dejamos con su tráiler de lanzamiento e introducción.