La Guardia Imperial se suma a la lucha en la primera expansión del fantástico Dawn of War.

Warhammer 40000: Dawn of War se convirtió en el juego de estrategia del año, allá por 2004. El éxito de Relic y THQ se tenía que traducir en nuevas expansiones que mantuvieran vivo al juego, ya que los fans de la licencia de Games Workshop demandaban más razas y facciones en sumarse a la contienda.

Nuestras plegarias fueron escuchadas, y en septiembre de 2005 vio la luz la primera expansión del juego: Winter Assault.

En ella por fin podíamos controlar a la Guardia Imperial, facción parcialmente presente en la campaña del Dawn of War original, pero que ahora era plenamente jugable y que se diferenciaba enormemente del resto de bandos, especialmente si la comparábamos con los Marines Espaciales, la otra facción humana.

La Guardia Imperial se basa en la disciplina, en los regimientos de soldados que podemos emplear, en sus comandantes (capaces de ejecutar a sus tropas para levantar la moral del resto), y en la artillería pesada.

Sumadle a ello una nueva y espectacular campaña, en la que la Guardia Imperial ha de forjar una incómoda alianza con los Eldar para enfrentarse a un mal mayor, así como nuevas unidades exclusivas para cada uno de los bandos previos, y tenemos una expansión con olor a juegazo. O a napalm listo para ser descargado sobre los herejes y xenos. El éxito de Winter Assault propiciará la llegada de más expansiones, pero esa es una historia para la semana que viene.