THQ y Relic volvieron a la carga en 2009 con Dawn of War 2, una secuela muy distinta al juego original. Pero con una calidad altísima.

Dawn of War: Soulstorm fue para muchos el refinamiento de la experiencia Warhammer 40000 en lo que a videojuegos se refieren. ¡Qué equivocados estaban! Tan solo un año después Relic volvió a la carga con Dawn of War 2. Era el momento de dejar las expansiones atrás y adentrarse en una renovación total de la franquicia. Y eso fue lo que hicieron.

En 2009 vio la luz esta secuela, exclusiva de PC (como el resto de la saga hasta hoy), en la que se abandonaban las clásicas mecánicas de los RTS en los que controlamos a grandes ejércitos. Ahora todo era mucho más táctico, tal y como Johnny Ebbert, diseñador jefe del juego quería: tomar lo mejor del Dawn of War original y combinarlo con los elementos tácticos de Company of Heroes, su otra gran saga de estrategia. De este modo se creó uno de los juegos de estrategia más potentes e innovadores de los últimos años.

En lugar de la clásica jugabilidad basada en la construcción de bases y gestión de recursos, Dawn of War 2 apostaba por una campaña interplanetaria no lineal, disfrutable tanto para uno o dos jugadores, en el que controlando a un puñado de marines espaciales, teníamos que abrirnos paso por el planeta Calderis, teniendo que hacer frente a los clásicos orkos, a los taimados eldar y a la gran novedad de esta secuela: los tiránidos. Una horda alienígena que recuerda a los clásicos xenomorfos de Alien.

Durante el transcurso de la aventura podemos mejorar a nuestros marines con nuevas habilidades y equipo, casi como si de un juego de rol se tratase. Durante la aventura tendremos que aprovechar el sistema de coberturas de los escenarios (destaca la cantidad de elementos que podemos destruir), así como los pequeños refuerzos que tendremos de vez en cuando. Todo ello mientras estamos inmersos en enormes escenarios en los que tendremos que llevar a cabo tareas de infiltración, asesinato, acabar con oleadas y hasta destruir a enormes jefes finales que nos pondrán las cosas muy duras.

En el modo «escaramuza» esta jugabilidad táctica se une con una jugabilidad más clásica, semejante a la del Dawn of War original. Sin embargo no penséis que se podrán crear ejércitos tan grandes como en aquel. Todo en Dawn of War 2 es mucho más pequeño. Pero eso no quiere decir que sea algo malo. Estamos, a todas luces, ante un juego mucho más cerebral que su antecesor.

Además, meses después al lanzamiento del juego habría que sumar la llegada de un nuevo modo de juego: The Last Stand. Se trata de un modo de juego en el que controlando a un «héroe» tendremos que hacer frente a oleadas de enemigos y cumplir diversos objetivos. Mientras más aguantemos, mejores armas y artefactos desbloquearemos. Es altamente recomendable disfrutarlo en multijugador.

Como punto negativo de esta esta bestia parda dentro del género de la estrategia hay que reconocer que solo cuatro razas jugables (Marines Espaciales, Orkos, Eldar y Tiránidos). Algo que las siguientes expansiones irían ampliando, como era de esperar.

Os dejamos con la introducción del juego y uno de sus primeros tráilers. ¡Disfrutadlo, por el Emperador!