A Bellosom se le da de maravilla el baile, mientras que los Chansey resultaron ser unos expertos en fútbol. Y eso por no hablar de las capacidades innatas de los Slowking para el tenis… Es innegable que un Pokémon es un gran compañero de aventuras.

Explotado como los dioses mandan, renuncia a su salud para atrapar a esa otra criatura o para llevarnos a lo más alto en forma de dinero y fama. Por supuesto, también puede utilizarse como eficaz medio de transporte o para presumir de caja bonita en el PC. Allá por el año 2001, contaron con una nueva consola propia, en la que seguían dejándose la piel por nuestra felicidad.

Pokémon mini, con su pequeño tamaño, no tuvo el éxito esperado. Sin embargo, a día de hoy es una reliquia para muchos aficionados a la saga. Se puso a la venta en todo el mundo en tres ediciones diferentes, correspondientes a Chikorita, Smoochum y Wooper, en verde, morado y azul, respectivamente. Pokémon Party mini sería su mejor cartucho, reuniendo seis minijuegos.

 

 

¿Un juego infravalorado?

Aunque Pokémon Party mini es un juego del nuevo siglo, destacó por su sencillez, basada en unos gráficos retro y en un sonido propio de una máquina recreativa. Se convirtió en una buena opción para matar el tiempo fuera de casa, que poco o nada tiene que envidiar a los juegos para móviles actuales.

Pokemon Party mini

Su apuesta por el modo multijugador fue otro de sus grandes atractivos, aunque ya entraremos en ello más adelante. Por lo pronto, diremos que esta propuesta infravalorada contaba con reloj, siguiendo el estilo Game & Watch, y con memoria interna para guardar los mejores resultados de cada minijuego.

Aunque llegó a nuestro país con textos en inglés, no fueron necesarios grandes conocimientos en el idioma para poder disfrutarlo. Sus controles sencillos e intuitivos se combinaron con las opciones “Play, Ranking y How To Play” en cada uno de ellos o, lo que es lo mismo, “Jugar, Clasificación y Cómo Jugar”.

Su rejugabilidad infinita llegaba a la hora de superar nuestra propia marca. Las tres mejores quedarían registradas de por vida y, gracias a la rapidez a la hora de iniciar cada reto, tratar de superar la marca una y otra vez no supuso ningún problema. Sin excepciones.

 

 

Atletismo, tenis, fútbol, baile y boxeo

Cada minijuego simulaba un deporte, con sus propios protagonistas. El atletismo nos daba la bienvenida, con Pikachu como personaje principal. Tras la señal vibratoria de Elekid, el jugador tendría que pulsar cualquier botón o agitar la consola.

Si lo hacía antes que su rival, empezaría a correr, en un total de tres competiciones. Un enorme “Win!” se mostraría en la pantalla a modo de recompensa. Este Rocket Start (Salida en Cohete) sería, por tanto, la mejor forma de poner a prueba los reflejos.

El siguiente de la lista, Baseline Judge (Pelota Fuera), fue considerado por muchos como la gran estrella del cartucho. Su dificultad se incrementaba a medida que pasaban los segundos y, además, a lo grande.

Pokemon Party mini

Una pelota de tenis es lanzada por los aires para caer dentro o fuera de la línea marcada en el suelo. Si cae dentro, basta con pulsar la B; si cae fuera o no rebota, se selecciona la A. Esta mecánica aparentemente simple da paso a una pantalla en la que apenas se puede ver la pelota, ni su correspondiente sombra. No faltan las pelotas a pares, que obligan a recurrir a una mayor concrentración.

Ricochet Dribble (Regate-Rebote) nos puso en la piel de un Chansey, detrás de la pelota. Haciendo uso de la cruceta, haría avanzar el balón hacia la portería. Debía hacerlo en la menor cantidad posible de segundos, por lo que si el balón rebotaba demasiado contra las paredes o el Pokémon se quedaba atascado entre la pantalla y el balón ya no habría nada que hacer.

El fútbol daba paso a un auténtico espectáculo de baile, Dance Delight (Baile Hawaiano), protagonizado por unos adorables Bellosom. El jugador controlaría los movimientos de la criatura del centro. Un sólo fallo podía cargarse una exhibición entera, por lo que más le valía no perder de vista a sus compañeros.

¿Que miraban hacia la derecha? Su Bellosom también tendría que hacerlo. ¿Hacia arriba? Ídem. Incluso tendría que agitar la consola para imitar un salto. Como es lógico, la rapidez aumentaba en cuestión de segundos y una repetición de movimientos aparentemente sencilla daba paso a un auténtico caos.

Boxing Frenzy (Boxeo Sonado) cerraría el abanico de propuestas para un jugador. No hay mejor luchador que Hitmonchan. O tal vez sí. Machop y él protagonizarían un intenso combate de boxeo, en el que combinar el ataque con una buena defensa. Su mecánica fue sencilla.

Tras iniciarse el combate, habría que agitar la consola a toda velocidad para ir obteniendo puntos. Mientras estuviese vibrando, más nos valía dejarla quieta si no queríamos ver como esos puntos se reducían. A continuación, vuelta a agitar.

Podía disfrutarse con los ojos cerrados, de hecho era recomendable, puesto que con tanto movimiento apenas distinguiríamos lo que se indicaba en la pantalla. Una vez finalizado el combate, obteníamos una determinada puntuación. No había nada mejor que haber superado la marca propia.

 

 

El modo multijugador

Uno de los grandes atractivos de Pokémon Party mini fue su gran apuesta por el multijugador. O, al menos, lo hubiera sido si más jugadores hubieran tenido la consola. Quienes no conocieran a nadie con ella, tuvieron que conformarse con usar un multijugador a la vieja usanza: juego, miro mi puntuación y le paso la consola a mi amigo, para que la supere.

Pokemon Party mini

Los suertudos que tuvieran un amigo con Pokémon mini podrían disfrutar de Speedy Fake Out (Finta Rápida). Tras conectar sus consolas, uno adquiriría el papel de atacante, con la cruceta para llegar hasta la canasta. El otro sería el defensor, quien también haría uso de las flechas para defender el balón. Agotar el tiempo no fue una mala opción para obtener la victoria.

Por su parte, quienes tuvieran otros cinco amigos más con la consola, podrían competir en Battlefield (Batalla Campal). Tras seleccionar el número de jugadores, de partidas y de tiempo, comenzaba la verdadera lucha. Los minijuegos individuales pasaban a ser multijugador, aumentando la emoción de una manera significativa.

Con todo ello, Pokémon Party mini destaca por su amplia variedad de temas. No marcó a toda una generación, como ocurriera con Game & Watch, pero sí que llenó de entretenimiento (y piques) las infancias de un buen número de jugadores. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!