Conforme la tecnología avanza, los videojuegos evolucionan y nos dan experiencias cada vez más intensas e inmersivas. Por supuesto, el mercado sigue necesitando propuestas simplistas, pero en esa liga no entran los juegos de presupuestos elevados que han de comerse el mundo si quieren obtener cuantiosos beneficios. Imaginaros que somos desarrolladores en una gran compañía y que tenemos un montón de pasta que quemar. Disponemos de absoluta libertad creativa, pero nuestro juego ha de alcanzar unas cifras importantes si no queremos vernos en la calle. ¿Qué podríamos hacer? Quizás la opción sencilla y más segura sería desarrollar un shooter clónico con gráficos hyper-realistas que dejen con el culo torcido a los jugadores más belicoseros. Pero oye, ¿y si en lugar de eso hacemos un juego de ciencia ficción en el que pegar tiros no sea lo más importante? ¿Y si apostamos por una sesuda narrativa en lugar de que el jugador pueda contar los poros en la cara de un marine? ¿Y si hacemos un juego en el que sientas tensión y una pizca de miedo sin tener que recurrir a zombis o a otros clichés del terror más rancio? ¡Bufff, suena arriesgado y peligroso! Y seguramente Arkane Studios lo supiera cuando decidió que Prey, uno de los juegos más retrasados y deseados por los jugadores, se desmarcaría del resto para ofrecer algo tan diferente que no llegará a gustar a todos…. Pero amigo, si te gusta, vas a disfrutar de Prey como un enano.

 

Un episodio de La Dimensión Desconocida interactivo

Me prometí a mí mismo que no vería ningún vídeo de Prey. Lo hice porque para mí, Arkane Studios es uno de los equipos de desarrollo que mejor utilizan la narrativa como arma para desorientar al jugador, y eso me hizo alejarme de vídeos de Internet ya que quería llegar virgen a la aventura y dejarme zarandear como una marioneta en las manos de un niño. Por eso en este análisis no voy a entrar en detalle de la historia del juego como suelo hacer, ya que quiero que tú también saborees esa sensación. Lo que sí te diré es que la historia de Prey parece sacada de un episodio de La Dimensión Desconocida, ya que nada es lo que parece y uno siente que no tiene el control de la historia en ningún momento, hecho que es un recurso delicioso para los que nos gusta ser sorprendidos. Yo, por ejemplo, os puedo decir que he quedado fascinado por su historia y que es algo que he apreciado muchísimo a la hora de jugarlo, ya que he sentido en todo momento la necesidad de saber más detalles de los personajes secundarios y averiguar qué coño había pasado para originarse semejante Cristo.

 

¿Shooter? ¡Nah, es un juego de aventura en primera persona!

En Prey tenemos armas, algunas de ellas muy molonas que nos permiten incluso reciclar objetos y enemigos…. ¡Mientras están vivos! A pesar del fantástico elenco de arsenal mortal, yo no considero a Prey como un shooter. Para mí, el juego de Arkane Studios es un título de aventuras en el que el aliciente no es matar, sino conocer una historia que se complica a cada segundo.

Estamos en una estación espacial rodeados de entes alienígenas que nos intentan dar caza –de ahí el nombre del juego- y nosotros tenemos que seguir adelante, buscar pistas y tratar de solventar las situaciones de una forma que sea sencilla para nuestros intereses, algo que recuerda mucho a Dishonored, título también desarrollado por Arkane Studios. Para ello, Prey dispone de un diseño de niveles soberbio, con diferentes caminos con los que llegar a nuestro objetivo y un montón de misiones secundarias que te plantearán decisiones que tendrán consecuencias leves en la historia. Gracias a esto, se elimina prácticamente su linealidad y se consigue una libertad maravillosa que engancha cosa mala.

Pero no sólo las diferentes rutas nos permitirán afrontar el juego de varias formas diferentes: también tendremos un gran árbol de habilidades que nos permitirán obtener poderes y características especiales con las que aumentar nuestras posibilidades de supervivencia. Y es que no morir en Prey, incluso en sus niveles de dificultad más bajos, es algo realmente difícil. Yo lo he jugado en normal, y os puedo asegurar que habré muerto más de 15 veces y que más de una vez he salido vivo de milagro.

 

El terror espacial y el thriller de ciencia ficción se dan la mano

A parte de todo lo comentado anteriormente, ¿sabéis qué es lo que más me gusta de Prey? Pues que nunca sabes cuándo estás a salvo y cuando no lo estás, ya que existen unos enemigos llamados mímicos que se camuflan con el entorno y adoptan formas tan diversas como una taza de café o un extintor, y cuando te acercas te atacan sin compasión para darte matarile. Este hecho, unido a los momentos de sustos que el juego consigue enlazar de forma sobresaliente, logra que estemos continuamente en tensión y que no bajemos la guardia en ningún momento.

Ya que nos hemos puesto cinéfilos en este apartado, os va encantar saber que Prey está doblado de forma íntegra al español y que su doblaje además es bastante bueno. Así que enemigos de los subtítulos, podéis mandarlos al carajo y disfrutar de una experiencia de juego la mar peliculera.

Como todo en esta vida, no todo es de color de rosa, y Prey no es una excepción en este punto. Por ejemplo, aunque el apartado artístico es fantástico, el visual cojea un poco para los topes estipulados en la presente generación de consolas. Esto probablemente es debido a querer haber dado una robustez a la jugabilidad, teniendo que sacrificar un poco de maquillaje en este aspecto. Lo bueno es que gracias a eso, o yo al menos quiero pensarlo así, el juego se mueve de maravilla y no da tirones en ningún momento. ¿Qué más chirría un pelín? Pues para mi gusto el diseño de los enemigos, aunque aquí tengo una controversia muy grande, ya que a pesar de que me parecen sosos y un pelín poco trabajados, sí pienso que su forma realmente es la adecuada para la temática que se toca. Lo siento, no puedo deciros por qué hago esta afirmación, pero si lo jugáis muy probablemente me daréis la razón.

 

Conclusión

Prey es un juego fantástico que centra sus bazas ganadoras en dos grandes pilares: una historia muy bien trabajada en la que nunca sabes qué esperarte y una libertad de acción que elimina la temida linealidad en los juegos en primera persona. Además, en ningún momento te sales del juego, ya que te absorbe como un agujero negro –perdonad la analogía espacial- hasta que no lo terminas. ¿Talonianos, queréis disfrutar de una experiencia tensa y maravillosa? ¡Pues nos vemos en el espacio! ¡Y cuidado con las tazas de café, que nada es lo que parece!