Volvemos a Tamriel en una expansión cargada de contenido. ¿Listos para patearos Morrowind?

No hay más que bajarse del barco de Seyda Neen al comienzo de The Elder Scrolls Online: Morrowind para que la nostalgia invada a aquellos que disfrutaron del  Morrowind original, allá por 2002. El muelle de madera inicial y su pequeña aldea son algunos de los elementos que me han hecho volver atrás en el tiempo. Esta expansión lanzada por Bethesda hace unos días para su MMORPG se esfuerza por crear este sentimiento en cada momento. Y ya os decimos que la isla central de Vvardenfell, junto con una nueva e interesante clase, así como una excelente campaña, hacen de esta una gran expansión.

Si hay un inconveniente en todo esto es el hecho de que Vvardenfell está tan fielmente recreada respecto al juego original que la sensación de descubrimiento para los veteranos de la serie puede ser menor que para el resto de jugadores. Es como regresar a un antiguo lugar que nos impactó la primera vez que lo visitamos. Puede que hayan cambiado muchas cosas, pero en el fondo sigue siendo reconocible. Para bien o para mal.

Dicho esto, la historia de The Elder Scrolls Online: Morrowind tiene lugar 700 años antes de los acontecimientos del juego original, por lo que hay algunos cambios que permitirán explorar las zonas de formas distintas. El volcán que domina el corazón de Vvardenfell permanece inactivo durante esta época, por lo que los escenarios son mucho más verdes y están más llenos de vida. La laberíntica ciudad zigurat del semidiós Vivec todavía está en construcción, y en general la vida es mucho más salvaje y exótica que en el resto de Tamriel.

El contenido PVE de Morrowind tiene una duración aproximada de 25 horas, junto con una nueva y desafiante Raid. Puede parecer poco para ser una expansión de un MMORPG, pero el conjunto general queda bastante compensado gracias a su excelente campaña y desarrollo de las misiones, algo en lo que la gente de Bethesda se ha esforzado de lo lindo. Por ejemplo, me encontré totalmente absordo en la trama de rescatar a una hija largo tiempo desaparecida, o ayudar a los esclavos de la casa Telvanni. La sensación de universo vivo se encuentra realmente conseguida, lo cual permite al jugador conectar con la aventura en algo más que meramente subir niveles, conseguir equipo y hacer recados de un lado a otro. La campaña de Morrowind infunde en el jugador un sentimiento de que cada decisión que afecta realmente a los que nos rodean, con unos cuantos giros de guión y decisiones que tomar para quitarse el sombrero.

La mecánica de juego sigue siendo la misma que en cualquier otro MMORPG de este estilo: largas cadenas de misions que nos llevan de un lugar a otro, con misiones secundarias a lo largo del camino. Sin embargo, gracias a la actualización One Tamriel, que eliminó los requisitos de nivel, el título  permite que todos los jugadores exploren el juego como deseen. One Tamriel realmente ayuda a que Morrowind sea increíblemente accesible tanto para los veteranos como para los nuevos jugadores. Podemos comenzar con un personaje en Morrowind gracias a un excelente tutorial para novatos, mientras que los veteranos pueden viajar directamente a Vvardenfell. Esto ayuda a también a diferenciar Morrowind de otras expansiones en este mismo género. No estamos obligados a subir de nivel en las zonas anteriores antes de comenzar nuestra andadura por la nueva expansión. Podemos adentrarnos en ella directamente.

Una de las novedades más importantes que trae Morrowind es la clase Warden (Guardián). Se trata de la primera clase en ser introducida en el juego desde su lanzamiento en 2014. Nos encontramos ante un tipo de personaje sumamente versátil, que cuenta con su compañero oso a modo de invocación, habilidades de curación y potenciación, y otras de carácter más defensivo. Se trata de un añadido más que interesante que nos permitirá adentrarnos en un estilo de juego híbrido y muy notable si queremos adentrarnos en esta expansión en solitario.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. El compañero oso, uno de los ejes centrales de la clase, sigue teniendo las mismas deficiencias que cualquier otra invocación en el juego. Como prácticamente no tenemos ningún control sobre la mascota más allá de atacar a cualquier enemigo que golpees con un ataque pesado, a veces las peleas se hacen algo más complicadas de lo que deberían, especialmente en los enfrentamientos en grupo, siendo la falta de control directo sobre la mascota un elemento a mejorar.

Hay otro elemento en lo que Morrowind peca, heredado del espíritu original de la saga The Elder Scrolls: la desconexión entre el componente MMORPG y su campaña principal. Su herencia de título para un jugador frente a un ambiente multijugador pesa, algo que The Elder Scrolls Online lleva arrastrando desde sus inicios, y en el desarrollo de la campaña de Morrowind se nota más que nunca.

Por ejemplo, en una serie de misiones se nos pide descubrir quién es el líder de un grupo de esclavistas. El juego enfatiza continuamente que sólo nosotros, “el héroe”, podemos llevar a cabo esta misión. Sin embargo, llama la atención que al mismo tiempo vemos a infinidad de otros jugadores, todos ellos vestidos de la misma manera (es un requisito de esta historia en concreto), y hablando con el mismo PNJ, que nos cuenta lo especiales y únicos que somos. Puede pareceros una bobada, pero esta es una sensación que sentí más de una vez a lo largo de la historia principal. The Elder Scrolls siempre ha sido un título enfocado que para un jugador, y su versión online sigue teniendo ciertas problemas de identidad, le guste o no. Puede que muchos jugadores no tengan en cuenta nada de esto, pero los que disfrutan del elemento rolero seguramente noten dicha desconexión.

¡Pero cuidado! Esto no quiere decir que Morrowind no ofrezca experiencias enfocadas al multijugador. Estamos ante un MMORPG a fin de cuentas. La expansión trae consigo un nuevo modo de arena PVP llamado Battlegrounds, que enfrenta a tres equipos de cuatro contra el otro en los clásicos Deathmatch, Captura de la bandera y Dominación. El hecho de que dispongamos de enfrentamientos más reducidos es algo que hay que agradecer enormemente frente a los gigantescos y confusos combates masivos que se disputan en Cyrodiil.

Por desgracia, estos Battlegrounds sufren de importantes problemas de equilibrio al configurar los equipos. Mientras que los puntos de campeón (que refuerzan nuestras habilidades tras alcanzar el límite de nivel) están desactivados durante este modo, los bonos de armadura y conjunto de armas siguen bien presentes. De este modo se llega al punto en que el éxito o fracaso radica en el equipo del personaje más que en nuestra habilidad. Un mal endémico del género, como bien sabréis muchos de vosotros. Sin embargo, cuando el matchmaking funciona y nos situamos en un equipo competitivo, estos Battlegrounds pueden ser realmente divertidos.

¡Corred, insensatos!

Morrowind añade numeroso contenido a The Elder Scrolls Online, con una nueva y renovada Vvardenfell como centro de esta gran expansión. La narración y la campañan alcanzan nuevas cotas en el género, y junto con la clase Warden se nos garantizan 25 nuevas horas de contenido fresco y versátil. Sí,  el compañero oso y los Battlegrounds necesitan mejorar, pero Morrowind hace muchas otras cosas bien y me ha hecho volver a Tamriel una vez más. Morrowind se siente como una vuelta al hogar, dándonos la bienvenida con los brazos abiertos. Y a eso no se le puede decir que no.